Volaron garrafas, vecinos perdieron todo y hay cuatro heridos por la explosión de un depósito clandestino en Mariano Acosta
2026-03-25 - 17:50
La primera señal de alarma fue una explosión de gran intensidad, a la que siguieron varios estallidos más. Así lo recuerdan los vecinos de Mariano Acosta, la localidad de Merlo donde esta mañana se incendió un depósito de garrafas. Las autoridades sanitarias de la provincia afirmaron que hay cuatro personas heridas, dos con lesiones leves y dos de mayor gravedad. Entre los casos críticos se encuentra un menor que fue intervenido quirúrgicamente por un traumatismo en la cabeza. Según informó la intendencia a LA NACION, el depósito era clandestino y actualmente su dueño está aprendido y a disposición de la Justicia. La investigación está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N° 2 del Departamento Judicial de Morón, a cargo del fiscal Fernando Cappello. Marcelo, propietario de un kiosco cercano, reconstruyó la secuencia desde su vivienda. “Eran las siete menos cuarto, fue la primera expansión del ruido. Tembló todo. A los cinco minutos empezó el fuego y después las explosiones fueron una tras otra”, indicó. “Las garrafas volaban por el aire, eso era lo más grave. Una entró por el techo de mi casa”, contó. El vecino decidió evacuar a su familia. “Me quedé llenando baldes, preparando mangueras por si el fuego llegaba. Después sacamos a los chicos, los animales, cargamos lo que pudimos y nos fuimos a la esquina”, describió. Los trabajadores del depósito eran conocidos del barrio. “Son vecinos, viven cerca. Nos conocemos todos”, agregó. Las explosiones ocurrieron en un horario en el que muchas familias estaban saliendo hacia sus escuelas y trabajos. “Perdí todo” Entre los damnificados se encuentra Patricia, quien relató que tres viviendas de su familia resultaron afectadas. “Vivían mis hijos con sus parejas. Perdí todo”, afirmó. Sus hijos estaban en el lugar al momento de las explosiones. “Primero pensaron que era viento. Después vieron cómo volaban las garrafas y salieron corriendo”, indicó. Según su testimonio, las viviendas quedaron destruidas. “Mi casa no está, la de mi hija tampoco, la de mi nuera tampoco”, señaló. También mencionó el caso de un adolescente del barrio que resultó herido. “Dicen que la primera garrafa que cayó fue ahí y le dio en la cabeza”, explicó. Vecinos identificaron al menor como Tiago Vera. El tránsito en la zona sigue completamente interrumpido, y el perímetro permanece acordonado por un operativo que incluye camiones de bomberos, ambulancias, móviles policiales y personal de Defensa Civil. A lo largo de varias cuadras, muchos vecinos se concentran en las esquinas, observan a la distancia y esperan información sobre lo ocurrido. Cecilia Cantero, vecina de la zona, aseguró a LA NACION que fue la primera en llamar a los bomberos. Mostró el registro en su teléfono: la comunicación fue a las 6.59. Ella, su marido y sus hijos pasaban por el lugar justo cuando ocurrió el incendio. “Vimos cuando los dos primeros muchachos salieron todos quemados. Después salió otro más, también quemado. Mi marido frenó y me dijo: ‘¿Qué hago, los ayudo?’, pero íbamos con los chicos a la escuela”, contó. En ese momento, explicó, todavía no se dimensionaba la magnitud de lo que estaba ocurriendo. “Cuando empezamos a ver que los vecinos salían, que se llenaba de autos, que todos querían ayudar, fuimos hasta la puerta. Ya había mucho movimiento”, agregó. Cantero también relató que, tras el incendio, ella y su marido comenzaron a advertir otros riesgos. “Se empezaron a mover los cables, los postes de luz, hubo cortocircuitos. Mi esposo me dijo: ‘Nos vamos’. Cuando nos subimos al auto, vimos volar la primera garrafa”, señaló. Según describió, el movimiento en la zona era constante y la circulación se volvió caótica en pocos minutos. En un primer momento, los vecinos Claudia López y Gloria Ramos no sabían el origen del incendio. “Salimos afuera y entendimos que era el depósito de garrafas”, explicaron. También relataron que algunas garrafas cayeron en viviendas cercanas. “A una sobrina le cayó una cerca de la casa”, señalaron. “Primero hubo una explosión y después pum, pum, pum... una tras otra”, señalaron. Según describieron, la situación se extendió hasta pasadas las ocho: “Después se espacian un poco, pero seguían”. También mencionaron que las vibraciones se sintieron en las viviendas. “Las ventanas vibraban, la casa se movía”, dijeron. A tres cuadras del lugar, el club de fútbol La Tapera se transformó en un punto de asistencia para los vecinos afectados. En el predio se organizaron mesas con ropa, calzado y alimentos. Andrés Nicolás Santino, presidente del club, explicó a LA NACION que decidieron abrir las instalaciones tras lo ocurrido. “Son vecinos de toda la vida. Automáticamente abrimos el club”, indicó. Según detalló, comenzaron a recibir donaciones desde las primeras horas. “Vino mucha gente a traer ropa, mercadería. Estamos cocinando y armando bolsas para repartir”, señaló. Santino también indicó que integrantes de la comisión del club y vecinos participaron en la organización. “Vivimos a pocas cuadras. Escuchamos todo. No pensábamos que iba a ser de esta magnitud”, explicó. También destacó la participación de personas de otros clubes y del barrio. “Se sumó mucha gente a ayudar”, agregó. Durante la jornada, el operativo continuó en el lugar con el área acordonada y sin acceso para los vecinos. Pasado el mediodía, un helicóptero de la policía bonaerense sobrevoló la zona para evaluar el alcance del incendio y las condiciones del área afectada. Desde tierra, los vecinos observaban el despliegue mientras aguardaban información. Mientras tanto, sobre la calle Constituyentes, el escenario se mantiene inalterado: vehículos de emergencia, personal trabajando y vecinos esperando. Muchos permanecen en las esquinas desde las primeras horas, sin poder regresar a sus viviendas y sin precisiones sobre cuándo podrán hacerlo. La circulación continúa restringida y el perímetro permanece bajo control.