“Veo Veo en la playa”, una guía ilustrada para todas las edades sobre la flora y la fauna local
2026-03-06 - 23:23
Después de dos años y medio de la muerte del artista y naturalista Marcelo Canevari (1948-2023), se publicó en forma póstuma Veo Veo en la playa. Entre la arena y el mar (Galería Editorial, $ 36.500), libro ilustrado de colección sobre la flora y la fauna de la costa bonaerense. La museóloga del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Nélida Lascano, colaboró con el autor e ilustrador. La próxima visita a la playa no tomará desprevenidos a los lectores de esta obra que nació en las libretas de acuarelas y dibujos de Canevari. “¿Qué ves? Veo chicos jugando entre las olas, rodando entre los médanos y levantando castillos de arena -se lee en las primeras páginas-. Veo tejos, raquetas, sombrillas y reposeras. Veo un vendedor ambulante que pasa con churros calentitos. Por allá, a una pareja que pasa caminando por la orilla y, más acá, al guardavidas. Veo un picnic, algunas siestas, grupos de amigos, familias. de las costas que, en medio de la ciudad, nos rodeaba la naturaleza”. Sin embargo, como la costa de Buenos Aires es mucho más que sus balnearios, se advierte: “Hay playas solitarias, costas acantiladas, marismas, médanos y lagunas. En cada uno de estos ambientes habitan seres increíblemente variados”. Con ilustraciones y textos accesibles para grandes y chicos, el volumen invita “a redescubrir playas, médanos, acantilados, marismas y lagunas, poniendo en primer plano la diversidad natural de un paisaje muchas veces asociado solo al descanso”, dice Marcelo Canevari hijo a LA NACION. Su padre trabajó en Parques Nacionales e integró la Fundación Vida Silvestre Argentina. Los 150 años del teléfono: el gran invento de Graham Bell según Proust, Ray Bradbury, Agatha Christie y Scott Fitzgerald Caracoles trompo y palomita, almejas, cangrejos ermitaños y de pinzas negras, langostinos y camarones, gaviotas y gaviotines (“excelentes cazadores de peces”) conviven en esta entrega de la serie Veo Veo con los peces que se dejan ver en la franja costera: corvinas, meros (“pez solitario y muy territorial”), anchoítas, testolines rojos (que usan sus aletas para “caminar” por el fondo del mar) y lenguados. No faltan información sobre los veloces peces cartilaginosos -el pez gallo, el gatuzo y el cazón-, las aguavivas (“bailarinas transparentes”), las ballenas francas, los acrobáticos delfines, las tortugas que migran desde regiones tropicales, las marsopas y las orcas. “Mi papá, el autor de este libro que tienen en las manos, tenía un don muy especial: el de asombrarse con la naturaleza como si fuera un niño, una y otra vez -se lee en el prólogo de Marcelo Canevari (hijo)-. Cada vez que veía un pájaro, una rana o el mar, su entusiasmo era el de alguien que descubre algo nuevo por primera vez, sin importar cuántas veces lo hubiera visto antes. [...] Este libro es una muestra de esa capacidad de asombro. Cada página, cada dibujo, está impregnado de esa misma curiosidad y pasión que él sentía por la naturaleza. Al explorar las playas de Buenos Aires, nos invita a redescubrir la belleza de cada planta y cada animal, a ver el mundo con los ojos de un niño y a dejar que la sorpresa nos envuelva”. Restingas se llaman los “piletones” y grietas en las rocas donde crecen algas verdes y pardas, y pululan mejillones, lapas, lombrices y babosas de mar, incluso las anémonas (animales que parecen flores). En el fondo del mar, hay ofiuros, estrellas y chatos dólares de mar que ningún FMI querría reclamar. En el aire, sobrevuelan por las restingas chorlitos y playeritos. Van Gogh y el significado del amarillo En las marismas, donde el agua dulce se mezcla con la marina, viven cangrejos violinistas y cavadores, gavilanes, garzas moras y flamencos. En la costa bonaerense, hay marismas en Punta Rasa, Mar Chiquita, el estuario de Bahía Blanca y en la la desembocadura del Quequén Grande, el Quequén Salado y el Sauce Grande. Canevari y Lascano también avanzan hacia las “tierras altas” de la costa, los acantilados, los médanos (donde crecen el senecio, la marcela y el olivillo), las lagunas, los parques y bosques habitados por ciudadanos con plumas -del churrinche a la golondrina tijerita, y del chimango al tero-, hurones, insectos, anfibios y reptiles (muy activos los días de sol y calor). Bob Esponja ya debe estar reservando su ejemplar de Veo Veo en la playa.