Venció un acuerdo clave con México y los precios de algunos autos podrían subir hasta un 20%
2026-03-20 - 19:50
En un mercado automotor que venía mostrando señales positivas en términos generales, con una baja de precios tras la eliminación del impuesto interno y una mayor competencia entre marcas, un frente externo volvió a introducir incertidumbre. Esta vez no fue por cuestiones locales, sino por la dinámica de un acuerdo comercial clave que regula el ingreso de vehículos importados a la Argentina. Llega un nuevo SUV de lujo a la Argentina y un programa para crear autos a medida El foco está puesto en México. El Acuerdo de Complementación Económica N°55 (ACE 55), que ordena el comercio automotor entre ese país y el Mercosur, sigue formalmente vigente, pero su componente central —el cupo que permitía importar autos sin pagar arancel— venció el 18 de marzo. Desde entonces, las nuevas operaciones quedaron alcanzadas por el arancel extrazona del 35%. “El AC55 tiene un cupo de vehículos a importar sin pagar arancel. Ese cupo es el que venció. El acuerdo está vigente, podemos traer piezas sin pagar arancel, pero los autos que vienen desde México post 18 de marzo pagan el 35%”, explicaron a este medio miembros cercanos a las negociaciones. Para evitar un impacto inmediato en la operatoria, Cancillería definió un criterio excepcional, donde los vehículos que ya estaban en tránsito no quedarán alcanzados por el arancel. La medida fue comunicada a las terminales en una reunión de Adefa. “Los barcos que zarparon antes del 18 de marzo no van a pagar arancel”, detallaron desde el sector. La influencia de los autos mexicanos El peso de México en el mercado argentino explica la magnitud del problema. En 2025 se patentaron 15.688 vehículos provenientes de ese país, mientras que en lo que va de 2026 ya se registraron 6089 unidades, cerca del 40% del total del año pasado en apenas dos meses. De todos modos, en el sector estiman que el impacto no sería inmediato. “Es posible que haya vehículos importados recientemente que todavía estén en stock en terminales o concesionarios. Por lo tanto, habrá un período en el que se seguirán comercializando unidades que no pagaron el arancel”, le explicó a LA NACION, Andrés Civetta, especialista en Movilidad de la consultora Abeceb. A eso se suma la definición oficial de que las unidades embarcadas antes del 18 de marzo mantendrán el beneficio arancelario, lo que ayuda a sostener el abastecimiento en el corto plazo. Ese margen de cobertura permitiría amortiguar el efecto inicial del vencimiento del cupo. El punto de tensión aparecerá más adelante, cuando deban reponerse unidades nuevas bajo el esquema actual, ya sin la preferencia arancelaria. A pesar de la incertidumbre, desde una de las principales terminales del país le confirmaron a este medio que las negociaciones para renovar el cupo están cerca y que hay nuevas propuestas que están siendo analizadas. Precios en tensión En el caso de que se mantenga en el tiempo esta situación, los nuevos ingresos deberán pagar el arancel completo, lo que presionará sobre los valores. “Estimo que el impacto real sobre los precios será de entre un 15% y un 20% para determinados modelos que ingresen pagando el arancel”, señaló Civetta. El traslado no sería lineal, ya que el impuesto se aplica sobre el valor de importación antes de impuestos y no sobre el precio final, pero implicaría igualmente una suba relevante. Aun así, el contexto actual introduce un límite: la competencia. “Desde una lógica de costo de reposición, uno podría pensar en aumentos anticipados, pero hay que ver si el mercado convalida esos precios. Hoy vemos una tendencia a la baja en los valores, con mucha oferta”, agregó el especialista. Los modelos afectados La lista de vehículos alcanzados es amplia. Incluye modelos de volumen como el Volkswagen Taos —ahora importado tras el fin de su producción local—, junto con Tiguan y Vento. También figuran la Nissan Frontier (que dejó de fabricarse en Córdoba), los sedanes Versa y Sentra, la Ford Maverick y el Bronco Sport, la RAM 2500, el Honda ZR-V, el BMW Serie 3, los Kia K3 y K4, el Audi Q5 y la Chevrolet Silverado. Se trata, en muchos casos, de modelos con buen nivel de ventas o que ocupan nichos específicos dentro de la oferta local. “Hay modelos que se complementan con la oferta local y tuvieron buena aceptación”, señaló Civetta, al subrayar el rol que cumple México como proveedor de vehículos en segmentos donde la producción nacional no tiene presencia directa. Una negociación que excede a los autos El trasfondo del conflicto es más amplio. Argentina busca que la renovación del ACE 55 se produzca al mismo tiempo que pretende ampliar el ACE 6, un acuerdo que abarca otros sectores, principalmente alimentos. “El Gobierno viene planteando negociar el acuerdo automotor en conjunto con otros”, explicó Civetta. El objetivo es equilibrar una relación comercial para que sea más favorable a la Argentina. Según fuentes cercanas a la negociación, el país puso sobre la mesa la revisión de 118 posiciones arancelarias. Se trata de un volumen relativamente bajo —unos US$400 millones— frente a los acuerdos comerciales que México mantiene con otros países, que superan los US$30.000 millones. Sin embargo, detallaron que hay factores políticos que complejizan el escenario: “en México están muy sensibles y no quieren ninguna manifestación del sector agro”, le confió a este medio otra parte involucrada. La resolución no será inmediata, ya que los negociadores mexicanos se encontrarían actualmente en los Estados Unidos y se espera que retomen el diálogo en los próximos días. El antecedente más cercano refuerza la incertidumbre. El año pasado, el acuerdo también se renovó sobre la fecha y, en lugar de extenderse por cinco años, se prorrogó por uno con el mismo cupo, mientras continuaban las negociaciones. Qué puede pasar ahora El mercado se mueve entre dos escenarios. Si el acuerdo se renueva, el impacto será limitado y el flujo de importaciones continuará con normalidad. Si no hay acuerdo, el ajuste llegará de manera gradual. “Eso podría derivar en una sustitución por otros modelos o en una caída en los volúmenes de venta”, advirtió el economista de Abeceb. El efecto, en cualquier caso, no sería inmediato: “hacia el segundo semestre podría verse una caída en los patentamientos de estos modelos”.