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“Va a dos velocidades”: a contramano del mundo, la soja en la Argentina muestra precios estables y un productor que vende con cautela

2026-03-17 - 20:30

Mientras ayer la soja en la Bolsa de Chicago se derrumbó con una caída de más de US$25 por tonelada —la mayor en cuatro años en una jornada—, y hoy solo recuperó US$0,64, analistas coincidieron en que en la Argentina la oleaginosa transita otra dinámica: precios estables y un productor que vende con cautela. A nivel local, se mantiene en torno a los US$320–340 por tonelada, según las posiciones, y las ventas avanzan de a poco, en parte porque muchos productores no tienen urgencia de liquidez y prefieren esperar mejores condiciones. Con la nueva cosecha a punto de ingresar, además, el remanente de la campaña vieja es acotado: se estima que quedan por comercializar entre 700.000 y un millón de toneladas, equivalentes a unos US$400–430 millones. Ayer la soja registró en Chicago su mayor caída diaria en cuatro años, como se mencionó. Sin embargo, Javier Patiño, consultor, señaló que en el mercado local “estamos ajenos a eso”, porque esos movimientos responden a factores propios de Estados Unidos y no se trasladan directamente a la plaza argentina. “Entiendo que el mercado de la soja va a dos velocidades, o por dos carriles. Por un lado Chicago está reflejando situaciones particulares del mercado estadounidense”, indicó. Entre esos factores mencionó el impulso a los biocombustibles, la guerra en Irán y los vaivenes en la relación entre Estados Unidos y China. En ese contexto, mientras en el mercado externo los precios reaccionan a señales políticas —como la relación entre Estados Unidos y China o la evolución de la guerra—, a nivel local la soja se mantiene en un rango mucho más estable. “La soja al productor, en dólares, se viene manteniendo entre 330 y 340 dólares en las últimas semanas”, precisó Patiño. Incluso, destacó que esos valores están entre un 10% y un 13% por encima de los del año pasado. “Vine a comprar”: tiene siete años y sorprende a todos por su destreza para elegir vacas en un mundo de adultos En el mercado local —explicó Patiño— el precio está condicionado por una oferta global abundante, impulsada por la cosecha récord de Brasil, y por China, que “sacó el pie del acelerador” y ya no crece al mismo ritmo en su demanda. En cambio, en Chicago los movimientos no responden a fundamentos de oferta y demanda, sino, como se mencionó, a factores “más vinculadas a lo político”. En términos de la oferta local, la mayor parte de la producción ya fue comercializada o tiene destino definido. “Según explicó Patiño, los datos de ventas físicas —sin contar lo comprometido anticipadamente para la campaña 25/26— muestran que el grueso del volumen [2024/2025] ya se movió. Detalló que la comercialización tuvo un primer pico en junio, cuando se cerraba el primer tramo de ventas, y un segundo en septiembre, impulsado por la suspensión de retenciones por 72 horas. A partir de allí, el ritmo comenzó a desacelerarse: febrero ya se ubicó por debajo de diciembre y enero, y en la primera quincena de marzo se habrían negociado apenas unas 300.000 toneladas, un volumen muy bajo. “Es nada. Ya no quedan muchas toneladas dando vueltas hasta que entre la nueva cosecha”, resumió. Según sus cálculos, el volumen comercializado alcanzó unos 45,5 millones de toneladas y, si se suman usos como semilla, consumo interno y operaciones no registradas —como parte de la extrusión—, el total se acercó a los 51 millones de toneladas, en línea con la producción”, explicó. En ese marco, el remanente de la campaña es bajo. De acuerdo con sus estimaciones, quedarían por vender entre 700.000 y un millón de toneladas, lo que equivale a unos US$410–430 millones. Vende todo lo que produce: la carne que creció a tasas chinas enfrenta dos importantes riesgos Este escenario, además, ayuda a explicar por qué los precios se sostienen. A diferencia de otros momentos, hoy el mercado encuentra soporte en la demanda de la industria. “La industria juega fuerte, sigue comprando en esta época del año, mientras que la exportación hace cinco meses que no aparece”, indicó. Más allá de los precios, la clave pasa por el comportamiento del productor. Y ahí aparece un factor central: la menor urgencia financiera para vender soja. “Hoy tanto el maíz como el trigo se están utilizando como herramientas para generar liquidez y pagar compromisos, permitiendo postergar la comercialización de soja”, explicó el analista Javier Roca. En efecto, el buen desempeño de la campaña de trigo y las perspectivas positivas para el maíz —con una producción estimada en más de 60 millones de toneladas— le dan aire al productor. En este contexto, Roca indicó que la venta de la soja a nivel nacional, del ciclo 2025/2026, alcanza solo el 7% de la producción, un nivel bajo para la época. “Si bien este porcentaje se ubica levemente por encima del promedio de los últimos años para la misma fecha, resulta bajo en función de los precios observados y de la elevada volatilidad registrada, especialmente durante el último mes”, explicó. “En particular, el mercado presenta un pase en dólares atractivo, con una tasa nominal anual que incentiva la postergación de ventas, limitándolas a lo estrictamente necesario durante el período de cosecha”, agregó. En la misma línea, Nicolás Udaquiola, director de AZ-Group, describió a un productor “muy cauteloso”, que toma decisiones en función de sus necesidades financieras. “La soja es el cultivo con menor volumen comercializado entre los principales”, afirmó. En este escenario conviven distintas estrategias: desde productores que venden “a cuentagotas” hasta otros que ya tomaron posiciones a más largo plazo. En algunos casos se aprovecharon valores cercanos a 350 dólares por tonelada para fijar precios futuros, capturando un diferencial de unos US$25 por tonelada, equivalente a una tasa anual cercana al 15%. Mientras tanto, el maíz se consolidó como el cultivo elegido para generar caja. “El ritmo de ventas fue sostenido, con valores en torno a los US$180 por tonelada”, indicó. Con la nueva cosecha a punto de comenzar, el foco ahora está en lo que hará el productor cuando entre la soja. “La cuestión es si va a vender o si va a querer jugar a ‘espero y veo qué pasa’”, planteó Patiño. En esa decisión, según el analista, se combinarán tres factores: la necesidad de dólares del Gobierno, la estrategia financiera del productor y las posibles medidas oficiales. “Otro dólar soja no puede hacer, pero podría bajar retenciones para mejorar el precio”, deslizó.

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