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Una historia de amor que lastimó a muchas personas, pero la conexión fue más fuerte: “No me interesaba estar con mi novio”

2026-03-06 - 06:03

Daniela tenía 18 años cuando, el 5 de enero de 2008, fue a la facultad de medicina a su primera clase de un curso intensivo de materias de verano. Fue en un horario equivocado creyendo que era el correcto ignorando que muchas veces para que las historias de amor sucedan necesitamos de pequeñas modificaciones en el destino. “¿Por qué no jugás en Platense?" Daniela llegó a la clase donde habían aproximadamente cincuenta personas y se sentó en el primer lugar libre. Desde allí vio entrar por la puerta a un chico que enseguida la cautivó, y pensó: “Me encanta ese chico”. Cada alumno tenía un carnet para el presentismo, Daniela estuvo atenta al llamado de los alumnos, cuando escuchó el nombre David y que era él quien se ponía de pie supo su nombre. Tres días después llegó un poco más tarde a clase y se sentó en la fila de atrás. Lo escuchó hablar con un compañero, le contaba que tenía un amigo que jugaba en Platense, y Daniela sin pensarlo se involucró en la conversación para preguntar: “¿y vos por qué no jugas en Platense?“. Daniela no recuerda la respuesta, solo el malestar visible en el rostro de David porque ella se estuviera sumando a una conversación ajena sin invitación, y así sucedió su primera interacción. Aquel curso de verano estaba colmado de brasileños y habían algunos argentinos, entre ellos estaban Jonathan y Daniela. Armaron un lindo grupo de habla hispana, con quienes conversar en los ratos libres y estudiar la materia. Sucedió que un día David y Jonathan estaban en el mismo vagón del subte que se rompió, iban rumbo a la universidad pero había un detalle: Jonathan no sabía llegar de otro modo. Pero la cara de David le resultó familiar y estaba seguro de que eran compañeros, así que lo siguió y le dijo: “Vos sos de la facultad, ¿no? ¿Puedo ir con vos que no se llegar?“. David por supuesto que lo acompañó y, para la buena sorpresa de Daniela, aquel día Jonathan introdujo al grupo al nuevo miembro. Todo fluyó con el nuevo integrante, David estaba de novio y Daniela también. Se llevaban bien y hacían chistes, eran una buena compañía de cursada de verano. “Parecíamos novios sin ser novios” Las clases duraban hasta mediados de marzo, cursaban todos los días, Daniel y David cada vez empezaron a llevarse mejor y a sentir cierta atracción aunque ambos estaban en pareja. Un día fueron juntos al shopping Abasto y se dieron un beso en el patio de comidas. Fue el primer beso de muchos que los acompañaron durante toda la cursada. “Hubo más besos, parecíamos novios sin ser novios pero nunca hubo más que besos”, aclara Daniela. La cursada terminó pero sus encuentros no. Hasta que, a mitad de año, Daniela se cansó. Los dos tenían a sus parejas, no tenía sentido seguir como estaban, y le dijo a David que no quería saber nada más con él y desapareció de su vida. Un abrazo de reencuentro Pasaron los meses, terminó el año y luego las otras estaciones del año continuaron su curso con una Daniela y un David que seguían con sus parejas transitando cada día. En el año 2011 se murió la abuela de Daniela y, si bien estaba enferma, la muerte le causó un gran dolor y la hizo darse cuenta de que ella nunca había dejado de pensar en David. Intrigada por saber de su vida le escribió a Jonathan pidiéndole el número de teléfono. Jonathan, previo aviso a su amigo, le compartió el dato a Daniela. El mismo día que comenzaron a hablar por celular coordinaron para verse personalmente. El punto de encuentro fue el hipermercado ubicado en Av. de los Constituyentes y la General Paz. David fue dispuesto a sostener su enojo con Daniela, ella había desaparecido de un día para el otro sin dejar ningún rastro y ahora aparecía como si nada. Pero la conversación fluyó somo si se hubieran visto la semana anterior, no había un solo rastro de aquellos dos años vividos en el medio. “Hablamos y nos terminamos dando un abrazo muy lindo”, recuerda Daniela. “No me interesaba estar con otro” Luego de aquel encuentro se empezaron a ver alguna que otra vez. En diciembre de ese mismo año David se separó de su novia con quien convivía y volvió a vivir a la casa de sus padres. En febrero del 2012 Daniela se fue de vacaciones por veinte días junto a su padre y su hermano. Se dio cuenta de que lo único que quería hacer durante el viaje era volver al hotel para conectarse al wifi y charlar con David, le atraía más aquella idea que la de hablar con su novio. “Eso me dio mucho más la pauta de que no me interesaba estar con él y de que quería estar con David”, cuenta Daniela. Al volver un jueves,en el aeropuerto se vieron con su pareja, estuvieron juntos, y al otro día se fue a trabajar. No se vieron durante el fin de semana porque él tenía planes programados con sus amigos, a pesar de que llevaba tanto tiempo sin ver a su novia. Así que Daniela hizo planes todo el fin de semana con David. Ese mismo domingo citó a su novio y, luego de cuatro años de noviazgo, decidió terminar con la relación. De regreso a su casa lo llamó a David para contarle la decisión que había tomado. “Empezamos a estar juntos de verdad libremente. Él me había propuesto ser su novia, pero yo le dije que me dejara estar soltera dos meses aunque sea. Quería ser soltera para no tener novio pero en realidad estaba solo con él”, se ríe Daniela. El 18 de abril, día de su cumpleaños, David le propuso ser oficialmente novios y ella aceptó. Ambos presentaron a sus familias y desde ese día sostuvieron un noviazgo que tuvo una dolorosa pausa de 8 meses en el año 2017 pero que, al regresar, dio fruto al embarazo de su hija. Cuando la beba tenía seis meses de vida hicieron lo que ellos llaman “Bauticasamiento” con una íntima celebración con la gente querida. “Me gusta mucho nuestra historia a pesar de que hubo gente que salió lastimada, pero siento que tenemos una conexión relinda. Yo lo vi entrar ese día por la puerta de la facultad y dije “me encanta ese chico”, pasaron los años y me sigue encantando ese chico”, admite Daniela enamorada. En octubre le detectaron un cáncer de mama, actualmente realiza un tratamiento de quimioterapia acompañada en todo momento por David con quien espera seguir el resto de su vida.

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