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Un stand up institucional y amenazante que abre la campaña a la reelección

2026-03-02 - 02:33

El tono fue el mensaje. Javier Milei entró como una tromba al recinto de la Cámara de Diputados dispuesto a atacar de manera frontal a la oposición kirchnerista, que convirtió el discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso en un stand up institucional. Una escenificación de la grieta política que divide a la Argentina en un permanente “ellos contra nosotros”. Durante 1 hora y 40 minutos de cadena nacional intercaló la lectura de un discurso pretendidamente histórico con un diálogo desigual, a los gritos y sin ahorrar agravios, con los adversarios que eligió como contracara, sentados en sus bancas e invisibilizados por la transmisión oficial. El cruce entre Javier Milei y el bloque de la oposición presente en la apertura de sesiones ordinarias Milei tituló el texto que llevó a la Asamblea Legislativa “La moral como política de Estado”. Acaso sin pensarlo, trazó un curioso contraste entre la ambición de esa propuesta y el talante que eligió para expresarla: propuso impulsar cambios para los próximos 50 años mientras tildaba a sus principales opositores de “cavernícolas”, “delincuentes”, “ignorantes”, “asesinos” y otros adjetivos denigrantes. Centró su presentación en describir la herencia recibida y definió su programa de transformación económica en términos morales: a quienes se oponen los acusó de corruptos, prebendarios y oportunistas. Un aire amenazante sobrevoló el recinto. Al disenso le respondió con gritos e insultos desde las alturas del atril presidencial. Llevó Twitter al Congreso cuando atacó a grandes empresarios como Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Fate y Aluar). Los mencionó por los apodos despreciativos que les puso en las redes (“Don Chatarrín” y “Gomita”). Hubo pocos anuncios concretos. Pero pronunció una sugerente intención de “revisar la arquitectura institucional” del país. ¿Reforma constitucional en mente? No profundizó, pero dijo que cada ministerio presentará en el Congreso un paquete de 10 reformas estructurales para este año. Habló de cambios en la legislación electoral, en materia penal y judicial, entre otros. En el barullo de la presentación, quiso resaltar mensajes de esperanza en momentos en que la situación económica muestra fragilidades: un proceso de desinflación que se demora, la actividad estancada y fábricas que cierran. No va a faltar empleo en la Argentina que los libertarios proponen, prometió. Será un país con menos industria y más servicios y explotación de recursos naturales, según su descripción. “La malaria ha terminado”, resaltó en otro momento. El obstáculo, a su juicio, no es el diseño del modelo sino el golpismo permanente en el que incluye a políticos, empresarios y periodistas. Fue en síntesis un Milei auténtico, pendenciero, provocador, profético que abrió formalmente, también, la campaña hacia la reelección.

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