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Un día antes de lo previsto reabrieron una de las principales autopistas porteñas que atraviesa una megaobra

2026-03-24 - 15:30

La autopista Dellepiane volvió a abrirse por completo esta mañana, casi 24 horas antes de lo previsto, luego de un operativo inusual que se extendió durante tres días del fin de semana largo y que obligó a cerrar la traza en ambos sentidos desde la noche del viernes. La reapertura, confirmada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura y la empresa estatal Autopistas Urbanas (AUSA), se concretó tras el montaje de dos nuevas estructuras clave: un puente vehicular y peatonal sobre la calle Río Negro y un puente ferroviario para el tren Belgrano Sur. Los trabajos, que continuaron pese a la lluvia y las ráfagas que atravesaron la Ciudad durante el feriado XXL, forman parte del plan que busca transformar a la Dellepiane en la primera Autopista Parque de Buenos Aires. La maniobra más significativa del operativo fue la instalación del nuevo puente que une ambos lados de la traza a la altura de la calle Río Negro. Para completarlo se colocaron ocho vigas de 36 metros de largo y un peso de 40 toneladas cada una. Cada pieza se izó de a pares con una grúa de gran porte, en un procedimiento que demandó precisión milimétrica, cortes totales y un esquema de seguridad reforzado. El puente tendrá un ancho total de 14 metros, contará con cuatro carriles —dos por sentido— y sumará veredas laterales para garantizar la circulación peatonal entre los barrios que la vía divide desde hace más de cuatro décadas. En paralelo se avanzó con el montaje de un nuevo puente ferroviario para el ramal Belgrano Sur, ubicado sobre la colectora norte. Esta estructura, compuesta por dos losas de 20 metros de largo, 6,20 de ancho y 110 toneladas cada una, permitirá excavar un paso por debajo para darle continuidad a los carriles de la colectora, actualmente interrumpidos por la traza del tren. Durante las maniobras, el servicio ferroviario funcionó de manera limitada entre González Catán y Villa Madero, y se normalizó con la reapertura de la autopista. La dimensión operativa quedó plasmada en las imágenes captadas durante el fin de semana: una autopista completamente vacía convertida por horas en un corredor industrial, con grúas rojas y verdes elevando vigas metálicas, operarios distribuidos sobre el asfalto y camiones apostados en fila bajo estructuras recién montadas. En otra imagen, una de las losas del puente ferroviario aparece suspendida sobre la traza, mientras equipos técnicos coordinan movimientos desde distintos frentes. Las fotografías registran una postal poco habitual en una vía que transporta a unos 200.000 vehículos diarios. La Dellepiane conecta la autopista 25 de Mayo con la avenida General Paz y la Riccheri, y es una de las puertas de entrada más utilizadas para quienes viajan desde el suroeste del conurbano. Durante el cierre, el tránsito fue desviado principalmente hacia la autopista Perito Moreno, la avenida General Paz y las avenidas 27 de Febrero, Alberdi y Roca. El corte hacia el centro se había implementado entre General Paz y la avenida Argentina, mientras que quienes ingresaban desde Ezeiza fueron derivados hacia General Paz para continuar, según su destino, por 27 de Febrero, Cámpora o Roca. Completar la colectora Según el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, estas intervenciones permitirán avanzar con la construcción de los nuevos tramos de colectoras Norte y Sur, que hoy se interrumpen 600 metros antes de llegar a la avenida General Paz. Esa discontinuidad obliga a que vehículos de corta distancia se incorporen a la autopista para trayectos mínimos, con el riesgo vial que eso implica. La continuidad de las laterales es uno de los objetivos centrales del rediseño, que además contempla la mejora de los ingresos y egresos, el recambio de defensas laterales y la incorporación de amortiguadores de impacto. El cambio estructural más importante será la creación de un corredor exclusivo para colectivos en el centro de la traza, separado del resto del tránsito por defensas de hormigón. Ese carril doble mano contará con seis paradores centrales y conectará con el Metrobus de la autopista 25 de Mayo. La obra busca mejorar la velocidad comercial de las líneas del sur de la Ciudad, reducir tiempos de viaje y evitar la convivencia entre colectivos y autos en los tramos de mayor flujo. A esto se sumarán nuevas pasarelas elevadas que permitirán acceder de manera segura a los paradores y vincular los laterales del futuro parque lineal que se desarrollará bajo y alrededor de la traza. Ese corredor verde, de cuatro kilómetros de extensión, incluirá espacios deportivos, zonas de juegos, postas aeróbicas, bicisendas y senderos peatonales. La idea es integrar la autopista con el entorno barrial, reducir el impacto urbano y crear un eje público continuo donde hoy predominan taludes, veredas discontinuas y espacios residuales. En simultáneo avanza una obra hidráulica de escala sobre la cuenca Cildáñez, con la construcción de dos nuevos conductos de 2700 metros y la incorporación de 247 sumideros adicionales. El objetivo es mejorar el escurrimiento y reducir el riesgo de anegamientos en Villa Lugano y áreas vecinas, un problema recurrente en días de lluvias intensas. Según cálculos oficiales, esa intervención beneficiará de manera directa a más de 3700 vecinos. Durante la presentación del proyecto integral, el ministro Pablo Bereciartua había señalado que la Dellepiane “es el tramo más antiguo y con mayor tasa de incidentes viales del sistema de autopistas porteño” y que el objetivo es “convertirla en la más moderna, con especial atención en el oeste y el sur de la Ciudad”. El funcionario había destacado que la reducción estimada en los tiempos de viaje en hora pico será del 42% y que unos 63.000 vecinos serán beneficiarios directos por el rediseño de las colectoras, el corredor de transporte público y el parque lineal. Con la reapertura anticipada de hoy, la autopista retoma su ritmo habitual mientras continúan los trabajos complementarios a la vera de la traza. Las jornadas del fin de semana dejaron un registro extraordinario: vigas de 36 metros suspendidas sobre el asfalto vacío, grúas operando en el aire y un corredor que, por unas horas, dejó de ser autopista para convertirse en un gigantesco taller al aire libre. El operativo terminó sin incidentes y permitió habilitar la circulación antes del inicio de la semana laboral.

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