Un año de la inundación: estremecedor homenaje a las niñas que murieron en Bahía Blanca junto al hombre que quiso salvarlas
2026-03-05 - 20:03
BAHÍA BLANCA.– Desde la generosa imagen instalada a un lado de la salida norte de la rotonda, en el acceso a General Daniel Cerri, se los insinúa de espaldas y de la mano, por un sendero flanqueado de verdes y encaminados hacia un infinito celestial. Delfina, que tenía un año y medio, a un lado. Al otro, Pilar, de 5. Y en el centro, Rubén Salazar, el hombre que murió en el frustrado intento de salvarles la vida a ambas niñas cuando la correntada furiosa los arrastró mientras estaban varados sobre la ruta 3, en medio de una inundación inédita que en cuestión de horas se llevó 18 vidas. Explícita, contundente y conmovedora desde los sentimientos, omnipresente desde el impacto visual, la evocación de la tragedia del pasado 7 de marzo sacude a los automovilistas que pasan por allí y asoma nada menos que a partir de la acción de quienes peor la han sufrido. Aquí con un reclamado homenaje, por fin en marcha. Antes de fin de año, en letras mayúsculas que se destacaban sobre el final de un breve pero severo mensaje que sonaba a grito en tono imperativo, Marina Haag, la madre de ambas niñas, desde sus redes sociales sacudía la modorra de las autoridades locales: “Hace meses que vengo pidiendo que Rubén sea reconocido como héroe en Bahía Blanca”, escribió, ansiosa por un reconocimiento institucional para quien ella y su esposo, Andrés Hecker, considerarán de por vida algo más que un hombre valiente. “Rubén dio su vida. El amor lo hizo héroe”, se lee en el cartel de mayor tamaño que la pareja impulsó y ya está instalado. A su alrededor, este sábado, con presencia de funcionarios locales, vecinos y familiares y amigos de Zalazar, se rendirá de manera oficial ese reconocimiento público y formal tan esperado a este muchacho de 43 años, padre de dos hijos, oriundo de Viedma y que se desempeñaba como chofer de una reconocida firma de reparto de encomiendas. “Es verlos y revivir el dolor, para volver a llorar”, dicen a LA NACION dos muchachas jóvenes que se detienen frente al enorme cartel y se persignan antes de continuar su caminata. “Serán nuestros angelitos y los vamos a recordar siempre”, acotan. Otro cartel más pequeño ya está a la vera de la calzada, a la altura del kilómetro 703 donde se vio por última vez a estas tres víctimas, y con la misma imagen suma una frase tan o más emotiva: “Rubén, la intención de tu corazón no se olvida. Gracias”, dice, y suma la fecha más oscura de la historia de los bahienses: 07/03/25. Permanece tapado y será descubierto recién este sábado, en el marco del mismo homenaje. Desaparición y búsqueda incansable Aquella gigantografía convive con otra, de larga data, que muestra a Emanuel Ginóbili, Pepe Sánchez y Alejandro Montecchia, todos bahienses y con sus galas de campeones olímpicos de básquet, el deporte tradicional de esta ciudad. El lugar elegido esta sobre el predio que enfrenta al distribuidor de tránsito vehicular de la ruta 3, más a la vista de quienes siguen camino hacia Bahía Blanca o salen de General Daniel Cerri. Esta pequeña localidad del distrito sufrió gravísimos daños y pérdidas por aquel temporal de lluvias y en cuyo territorio se encontró el cuerpo de Zalazar, a más de mil metros de donde se lo vio por última vez con vida. A las niñas que intentó poner a salvo sobre la mayor altura de su vehículo, una van en la que aquel día el transportista viajaba por ruta 3 en sentido al sur, se las buscó durante semanas. El intenso rastrillaje por aire, tierra y mar permitió dar con los restos de Pilar casi 30 días después en un sector de la costa marítima, a 40 kilómetros al sudeste de aquella cinta asfáltica. Los de su hermana pudieron ser hallados aún más lejos, en playas de la Base Naval de Puerto Belgrano, recién el 26 de abril y confirmados el 12 de mayo por estudios genéticos. El vehículo que conducía Zalazar, perteneciente a la firma Andreani, para la que trabajaba, también fue arrastrado más de 2000 metros por la correntada. Cuando el agua bajó quedó con sus ruedas sobre el barro y luego, durante meses, sobre tierra agrietada. Recién fue removido a mediados de febrero, con el visto bueno de autoridades judiciales que investigan esta tragedia. Como se recordará, Zalazar y la familia Hecker, junto a otros automovilistas, habían quedado varados aquella mañana del 7 de marzo por la cantidad de agua acumulada sobre la ruta 3. Como se filtraba dentro el vehículo, los padres de las niñas se bajaron y el chofer de la combi se ofreció para ponerlas a resguardo en su vehículo, de mayor altura. En medio de esa maniobra la correntada se los llevó. El VW Gol de los Hecker apareció a más de 300 metros del asfalto, del otro lado de las vías del tren. Reconocimiento El acto de este sábado está programado para las 10 en la rotonda de acceso a General Daniel Cerri, donde por estas horas se trabaja en el acondicionamiento del espacio, entre cortes de pasto y pintura. Está convocada toda la comunidad de Bahía Blanca y sus localidades afectadas por aquella inundación, consecuencia de una lluvia de madrugada y que en pocas horas superó los 300 milímetros, un caudal que desbordó desagües y canales de drenaje como nunca antes en la historia del distrito. Allí también se recordará a Nélida Elisei y Rolando Ortega, otros dos vecinos de la zona fallecidos en similares circunstancias. Aquel pedido de Marina Haag tuvo respuestas del Concejo Deliberante de Bahía Blanca recién a comienzos de febrero último. Se unificaron tres proyectos con similar intención presentados por los ediles Fabiana Ungaro de Avanza Bahía, Martín Salaberry (Somos Bahía) y Álvaro Díaz (Fuerza Patria). El resultado fue la aprobación por unanimidad al reconocimiento como “personalidad destacada de la ciudad de Bahía Blanca posmortem” para Zalazar y la decisión de imponer su nombre a un espacio público. “Se trata de reconocer un acto de heroísmo verdadero”, argumentaron los concejales y valoraron que entregó su vida para tratar de salvar las de otros. “Frente a una situación extrema eligió no mirar para otro lado”, fundamentó Ungaro y encontró el acompañamiento de todos los miembros del cuerpo, sin distinción de fuerza política. Haag esperaba este gesto de la comunidad bahiense. “Estoy cansada, pero no voy a parar hasta que se haga el reconocimiento de Rubén como un héroe en Bahía Blanca”, había dicho desde su cuenta de Facebook y desde allí recordaba y destacaba que “dos hijos se quedaron sin su padre y dos padres sin sus hijas”. Había encontrado respuesta a medias, pero desde Viedma, ciudad donde residía Zalazar. Allí acompañó a Valeria, la esposa, cuando recibió de ese Concejo Deliberante el Diploma de Honor posmortem. Ambas se fundieron en un abrazo y lloraron juntas en lo que también era su primer encuentro, cara a cara, tras el dramático episodio que las unía. “Que su temprana partida no haya sido en vano ni pase desapercibida es algo que sus hijos y toda la familia siempre agradecerá”, dijo allí la viuda y destacó: “sus hijos pueden estar orgullosos del padre que tuvieron, a pesar del poco tiempo compartido”. El mensaje no pudo leerlo porque se quebró en llanto. Debió continuarlo la concejal Natalia Macri, impulsora de ese reconocimiento. El recuerdo por las muertes de Zalazar, las hermanitas Hecker y las otras 15 víctimas de esta inundación tendrán como espacio común la catedral de Bahía Blanca, donde para la tarde de este sábado se convocó a una misa para pedir por su eterno descanso y la recuperación de toda la comunidad tras el daño causado por un fenómeno meteorológico inédito para la región.