Tradición y futuro en el IX Festival Latinoamericano de Chelo Oscar Castro
2026-03-25 - 20:20
El Festival Latinoamericano de Chelo Oscar Castro alcanza su novena edición y se consolida como un espacio único de encuentro entre profesionales y jóvenes estudiantes del instrumento. Tres conciertos programados en el Salón Dorado del Teatro Colón y otro más para el día de cierre en la Facultad de Derecho durante esta semana ofrecen la posibilidad de escuchar obras emblemáticas compuestas exclusivamente para violonchelo e interpretadas por figuras de renombre que hacen vida en el país y en el exterior. En paralelo, las aulas de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) serán escenario de jornadas pedagógicas y conciertos del mediodía con la participación de jóvenes talentos de toda la región. El origen del Festival Latinoamericano de Chelo se remonta a más de veinte años y surge de un gesto íntimo que pronto se transformó en movimiento colectivo. Tras el fallecimiento de Nicolás Finoli, figura clave de la escuela argentina de violonchelo, sus alumnos se reunieron para rendirle homenaje con un concierto. Eduardo Vassallo —ex alumno de Finoli, residente en Inglaterra desde 1989, chelista solista de la Orquesta Sinfónica de Birmingham y catedrático del Royal Conservatoire en la misma ciudad— recuerda que fue el director de orquesta Oscar Castro quien, al percibir la energía generada en aquel encuentro inicial entre colegas y discípulos, propuso la creación de un festival. Vassallo, hoy director artístico del encuentro señala que, tras el fallecimiento de Castro en 2023, y en reconocimiento a su impulso incansable, el evento adoptó su nombre. Desde entonces, el crecimiento ha sido sostenido: de los 30 participantes de la primera edición a los cerca de 200 alumnos inscriptos en este noveno encuentro, provenientes de distintos puntos del país y de Latinoamérica. “Todo esto se hace con muchísimo esfuerzo, por amor a la difusión y la enseñanza del instrumento. La iniciativa, que se repite cada dos años, tiene además un carácter pionero: si bien existían antecedentes en ciudades como Manchester o Washington, y en países como los Países Bajos, nunca se había desarrollado un evento similar en Latinoamérica”. Un capítulo central en esta edición lo constituyen los tres conciertos en el Salón Dorado del Teatro Colón. Esta sede emblemática no solo ofrece un marco artístico de excelencia, sino que también representa una valiosa ventana de proyección para el festival y sus participantes. “Debo agradecer especialmente a Gustavo Mozzi, quien ha acompañado y apoyado la iniciativa a lo largo de los años por haber cedido los espacios del Colón para el festival”, dice el director. El primer encuentro, este miércoles 25, tendrá como protagonistas a Marina Arreseygor y al Ensamble Pentacello. El jueves 26 se presentarán el director artístico Eduardo Vassallo junto a Esdras Campos, la pianista Agustina Herrera y Kapai Duo. El viernes será el turno de José Araujo, Lucas Brass, el pianista Mariano Manzanelli y nuevamente Vassallo. Uno de los ejes destacados de la programación será la interpretación de las seis suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, un proyecto largamente anhelado dentro del festival. El programa se completa con un repertorio diverso que incluye obras de Sergei Rachmaninov, Samuel Barber, Gustav Holst y Johannes Brahms, además de la Sonata para chelo y piano de Constantino Gaito. A ello se suma el estreno latinoamericano de una obra de Jorge Bosso para doce violonchelos. “Nos interesa dar espacio a otros compositores, ampliar el repertorio y estrenar obras nuevas”, destaca Vassallo. La Universidad Nacional de las Artes (UNA) ha sido otro gran apoyo para el festival, al brindar sus aulas para el desarrollo de toda la actividad pedagógica desde este miércoles 25. “Nos acompañan profesores como Diego Fainguersh, Pedro Bericat —que llega desde Alemania—, Pablo Romero, Jackeline Oroc, Pablo Bercellini, Carolina Pineda y María Teresa Fainstein. La propuesta abarca un amplio abanico de enfoques: desde técnica instrumental y trabajo de arco hasta improvisación, talleres de tango y espacios de reflexión. La idea es abrir el juego y que los alumnos puedan nutrirse de distintas miradas. Además, cada mediodía los participantes tendrán la oportunidad de presentarse en conciertos abiertos al público, sumando una instancia fundamental”, afirma el director artístico. El violonchelo, con su registro cercano a la voz humana y su enorme versatilidad expresiva, ocupa un lugar cada vez más convocante entre las nuevas generaciones de músicos. En ese contexto, el festival se convierte en una plataforma clave de formación e intercambio, donde estudiantes y profesionales comparten experiencias, conocimientos y escenarios. El entusiasmo por aprender y perfeccionarse encuentra aquí un espacio concreto: además de las clases y conciertos, se otorgan premios y reconocimientos que permiten a los participantes acceder a nuevas presentaciones y continuar su desarrollo artístico. “Este es un festival vivo, que vamos construyendo entre todos. El último día habrá un ensamble integrado por alrededor de 40 chelistas para interpretar un preludio de Parsifal, de Wagner. Lo repetimos en cada edición y resulta muy emotivo: lo hacemos como homenaje a todos los chelistas que ya no están”, explica Vasallo. Todas las actividades son gratuitas: las clases en la Universidad Nacional de las Artes pueden presenciarse libremente, al igual que los conciertos del mediodía y el cierre en la Facultad de Derecho. Para asistir a los conciertos del Teatro Colón, las entradas deben reservarse a través de www.teatrocolon.org.ar desde las 12 horas del día anterior a cada función.