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Tigre y Argentinos igualaron 1-1 en un atractivo duelo, pero acentuaron la rareza de una racha adversa que lleva un mes

2026-03-16 - 04:13

Los partidos que juega este Tigre en el Torneo Apertura nunca decepcionan, máxime cuando enfrente tiene a un rival como Argentinos Juniors, a pesar de su extraña actualidad. Intensos, con las ideas claras y goles que no faltan: se repartieron los momentos del partido y también el punto por el 1-1 gracias a los goles de Francisco Álvarez y Alfio Oviedo. El Bicho está en un momento indescifrable. Caminar con la mochila de dos eliminaciones tempraneras (Copa Argentina y Libertadores) es un recordatorio frecuente cada vez que salta al campo. Incluso con eso, el fútbol argentino conoce muy bien su identidad tan formada de la mano de Nicolás Diez, algo que últimamente en el campeonato no logra reflejarlo en los resultados. Había comenzado mejor la primera mitad, con su estilo intenso mientras la circulación se realiza en campo rival y se llena de pases y movilidad. Incluso, en una noche en la que no contó con las gambetas de Hernán López Muñoz. Aprovechando, asimismo, que en el local hubo una ausencia tan importante como aquella: el goleador David Romero se lesionó en el empate pasado ante Vélez. Y el Matador lo sintió en muchas etapas del encuentro. Al visitante le faltó profundidad para hacer sentir su ritmo: un cabezazo liviano de Álvarez sucedió a los 25 minutos y recién 14 más tarde el chileno Iván Morales sorteó la salida de Felipe Zenobio, pero se le fue larga. Al menos, era un respiro para Argentinos en medio del tramo en el que Tigre se reencontró con algo de su habitual versión ofensiva llena de peligrosidad constante. A los 35, Ignacio Russo, que está en una racha con sequía, ingresó al área y forzadamente punteó la definición, que se le fue por encima. Pero el más peligroso fue Santiago López, que mostró -otra vez- la influencia que tiene en el equipo: sobre el cierre, gambeteó rápido sobre la izquierda y remató fuertemente contra un Brayan Cortez bien ubicado. Aunque hubo mínimas llegadas, fue tan atractivo el desarrollo por sus maneras que, si al descanso el resultado tenía un gol, estaba justificado. No llegaron, pero sí en el complemento y de arranque. Al minuto, el tiro de esquina de Nicolás Oroz fue exacto para

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