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Tiene un piso de US$150.000: advierten que un requisito del RIMI deja afuera inversiones del campo

2026-03-27 - 20:40

El nuevo régimen de incentivos a la inversión que impulsó el Gobierno en la reforma laboral con el RIMI [Régimen de Incentivo para las Medianas Inversiones] abrió un frente de debate en la industria de maquinaria agrícola: el piso mínimo de US$150.000 para la amortización acelerada deja afuera una parte importante de las inversiones que se realizan en el campo. Aunque el RIMI apunta a promover proyectos productivos con beneficios fiscales, en el sector alertaron que ese umbral resulta elevado para la dinámica real de la actividad. Por eso, de cara a la reglamentación, preparan un planteo formal ante el Gobierno con alternativas concretas, entre ellas la posibilidad de sumar distintos equipos para alcanzar ese monto . Si bien reconocen que la ley ya fue aprobada y no está en discusión, en el sector remarcan que la etapa de reglamentación abre una ventana para introducir ajustes en la forma en que se aplica el esquema. El RIMI fue incorporado como una herramienta para incentivar inversiones productivas a través de beneficios como la amortización acelerada y la devolución anticipada del IVA. El esquema establece distintos umbrales según el tamaño de la empresa y, en el caso de las micro, fija un piso mínimo de US$150.000, que luego se incrementa en las categorías superiores. Éxodo: en crisis, Granja Tres Arroyos, la mayor avícola del país, perdió el 60% de sus productores y tuvo una abrupta caída del negocio En ese contexto, desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) vienen analizando el impacto de ese requisito sobre la dinámica del sector. En un trabajo conjunto con la Federación Argentina de Máquinas Agrícolas (Facma), el principal punto que buscan corregir es que el régimen, tal como está planteado, prioriza inversiones individuales de alto monto, algo que no siempre refleja cómo se invierte en el campo. En la práctica, explicaron, muchos productores y contratistas realizan inversiones escalonadas o distribuidas en distintos equipos que, por separado, no alcanzan el umbral exigido. De ahí surge una de las principales propuestas que el sector ya empezó a delinear. “Uno de los ejemplos que planteamos es que, sin tocar los mínimos, se puedan considerar varias inversiones que en conjunto sumen ese monto o uno superior”, detalló el presidente de Cafma, Hernán Zubeldía. Y graficó: “Un cabezal maicero o un draper (plataforma de cosecha) quizás no llegan a los US$150.000, pero si comprás el cabezal, la tolva, la casilla, el paquete de inversiones sí supera ese valor”. En el sector consideraron que una mayor flexibilidad permitiría adaptar el régimen a la lógica real de inversión del agro, donde las decisiones no siempre se concentran en una sola compra de gran porte. La propuesta ya comenzó a tomar forma y empieza a canalizarse por distintas vías institucionales. Según explicaron, la intención es avanzar durante la etapa de reglamentación —que depende del Poder Ejecutivo— a través de entidades representativas del sector. En ese camino, ya hubo contactos con Facma y también se evalúa articular acciones con la Fundación Barbechando, que trabaja en el vínculo entre el agro y el Congreso. Además prevén abrir diálogo con legisladores y con el propio Poder Ejecutivo con el objetivo de reflejar que el tema no afecta solo a los fabricantes, sino a toda la cadena agroindustrial, desde los contratistas hasta los productores. Algunas maquinarias como mixers, tolvas u otros implementos se ubican habitualmente en valores de entre US$20.000 y US$50.000 e incluso por debajo de los US$100.000, lo que deja a una parte importante de esas inversiones fuera del esquema si se consideran de manera individual. “Profunda preocupación”: crece la incertidumbre por el futuro de una láctea con 700 empleados “Generalmente una maquinaria forma parte de un paquete de inversiones que sí supera ese valor”, explicó Zubeldía. Y agregó que, para alcanzar el mínimo en una sola operación, un contratista debería ir a equipos de gran porte. “Para superar ese monto en una sola maquinaria, tendría que comprar una cosechadora nueva o un tractor grande”, detalló. Ese punto resulta clave porque no todos los años se realizan ese tipo de inversiones. “Hay períodos en los que no se cambia la cosechadora o el tractor, pero sí se invierte en modernizar distintas partes del equipo”, señaló. El debate se da, además, en un contexto en el que el sector espera una mejora de la actividad. Tras un 2024 muy flojo, 2025 mostró una recuperación parcial, aunque con un segundo semestre más débil que terminó compensando parte de esa mejora inicial. De cara a este año, el escenario aparece más favorable. Con una buena campaña de trigo, una cosecha de granos gruesos [maíz y soja] en marcha y condiciones macro más estables, desde el sector ven margen para una mejora. A eso se suma el rol del financiamiento, con fabricantes y bancos trabajando en conjunto para sostener la demanda. “Si el clima acompaña, están dadas las condiciones para que sea un buen año”, resumió Zubeldía.

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