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Tensión EE.UU.-Cuba: qué se sabe de la posible toma de la isla por parte de Trump y los últimos desarrollos

2026-03-17 - 14:30

LA HABANA.– Un apagón total que dejó sin electricidad a los 11 millones de habitantes de Cuba y un sismo de magnitud 5,8 registrado en la madrugada del martes profundizaron en pocas horas la sensación de crisis en la isla, en medio de un deterioro energético estructural y de crecientes tensiones políticas con Estados Unidos. El corte masivo de energía ocurrió el lunes, cuando el sistema eléctrico nacional colapsó por completo, según informó el Ministerio de Energía y Minas. La cartera señaló que se produjo una “desconexión total” de la red, aunque aseguró que no se registraron fallas en las unidades que estaban operativas en ese momento, lo que apunta a problemas estructurales más amplios. Durante la noche, las autoridades comenzaron un lento proceso de recuperación. Lázaro Guerra, director de electricidad del ministerio, explicó que se trabaja para reiniciar varias centrales termoeléctricas, clave para restablecer el suministro, pero advirtió que el proceso debe ser gradual para evitar nuevas caídas. “Cuando los sistemas son muy débiles, son más susceptibles a colapsar”, señaló. Hacia el cierre de la jornada, el servicio apenas había sido restituido a cerca del 5% de los usuarios en La Habana —unos 42.000 clientes— y a algunos hospitales en distintas provincias. El gobierno indicó que priorizaría el restablecimiento en el sector de las telecomunicaciones, aunque alertó que los circuitos recuperados podrían volver a fallar. El episodio marcó el tercer apagón de gran escala en los últimos cuatro meses, en un contexto en el que los cortes diarios ya forman parte de la vida cotidiana. Testimonios de residentes reflejan el impacto social: alimentos que se echan a perder, dificultades para conservar medicamentos y un desgaste creciente en una población envejecida. La crisis energética tiene múltiples causas. Expertos como William LeoGrande, profesor de la American University, señalan que la red eléctrica cubana se encuentra “muy por encima de su vida útil” debido a décadas de falta de mantenimiento e inversión. Las plantas termoeléctricas, muchas de ellas obsoletas, operan en condiciones precarias y utilizan combustibles de baja calidad que aceleran su deterioro. A esa situación se sumó en la madrugada del martes un terremoto de magnitud 5,8 frente a la costa oriental de la isla, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El sismo se produjo a una profundidad de 11,6 kilómetros, con epicentro a unos 49 kilómetros al sur-suroeste de Punta de Maisí. Si bien el nivel de alerta se mantuvo en categoría verde —lo que indica baja probabilidad de daños—, el movimiento fue percibido en localidades como Imías y San Antonio del Sur, y también en provincias como Santiago de Cuba y Guantánamo. Aunque no se informaron víctimas ni daños materiales significativos, el fenómeno añadió presión a un país que atraviesa una situación límite. Estrangulamiento energético A este cuadro complejo se suma la escasez de petróleo. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la isla no recibe envíos de crudo desde hace más de tres meses, lo que obligó a depender de fuentes limitadas como la energía solar, el gas natural y la generación térmica local, insuficientes para cubrir la demanda. El corte en el suministro está directamente vinculado al endurecimiento de la política de Washington. La administración del presidente Donald Trump impuso un bloqueo casi total a la provisión de petróleo, al amenazar con sanciones a cualquier país que exporte crudo a Cuba. La medida busca presionar al gobierno comunista para que libere presos políticos y avance hacia reformas económicas y políticas. En ese marco, las tensiones escalaron aún más con declaraciones del propio Trump, quien afirmó que espera tener el “honor de tomar Cuba” durante su mandato. “Es una nación muy debilitada”, sostuvo, en referencia al impacto de la crisis energética y económica. Trump on Cuba: I do believe I’ll have the honor of taking Cuba. That would be good. That’s a big honor. I can free it or take it, I think I can do anything I want with it. pic.twitter.com/I0TpVCY73j — Clash Report (@clashreport) March 16, 2026 Mientras tanto, ambos países mantienen negociaciones discretas. Según fuentes citadas por medios estadounidenses, Washington presiona para que Díaz-Canel deje el poder como condición para avanzar en un eventual alivio de las sanciones. Sin embargo, las mismas versiones indican que el sistema político cubano podría mantenerse, dejando en manos de la dirigencia local la definición de un nuevo liderazgo. En paralelo, el gobierno cubano anunció una apertura económica sin precedentes al permitir que ciudadanos residentes en el exterior puedan invertir y ser propietarios de empresas en la isla, una medida orientada a captar divisas y reactivar una economía golpeada por la escasez de combustible, los apagones y las sanciones estadounidenses. El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga aseguró que “no hay limitaciones” para la participación de la diáspora, en un giro significativo respecto de la histórica desconfianza hacia los exiliados. La iniciativa, que también busca atraer inversiones en sectores clave como la agricultura y la infraestructura, se produce en medio de negociaciones con Washington y refleja la urgencia del gobierno por encontrar fuentes alternativas de financiamiento. Las autoridades cubanas también analizan la entrega de tierras en usufructo para impulsar la producción. La presión estadounidense se inscribe en una estrategia más amplia hacia América Latina. Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump ha endurecido su postura frente a gobiernos de izquierda en la región. En enero, una operación militar derivó en la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que alteró el equilibrio energético de Cuba al interrumpir los envíos de petróleo desde Caracas, su principal proveedor. Agencias AP, AFP y Reuters

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