Se dispara el petróleo y le pone presión a los precios de la nafta, pero promete ingresos extraordinarios a la Argentina
2026-03-06 - 14:43
Marzo comenzó con una fuerte suba del precio internacional del petróleo, que trepó cerca de 17% tras la decisión de Estados Unidos e Israel de atacar a Irán y la posterior respuesta del régimen iraní contra posiciones estratégicas de energía en Medio Oriente, una de las principales regiones proveedoras de gas y crudo del mundo. La escalada geopolítica impulsó el valor del barril casi US$20 en la última semana, hasta alcanzar los US$90. En lo que va del año, el Brent —la cotización internacional que se toma como referencia en el mercado doméstico— acumula un alza de 49%. Esto trae alivio para las petroleras que, desde hace algunos años, se convirtieron en exportadoras netas de crudo, pero genera presión sobre las empresas refinadoras que venden combustibles en el mercado interno. El impacto negativo podría trasladarse a la inflación. Los mayores costos internacionales podrían presionar al alza el precio en surtidor de la nafta y el gasoil. En los próximos días se verá cómo administra la situación YPF, que concentra el 55% del despacho de combustibles en el país. “Esto es muy impredecible. Si los precios del petróleo se mantienen altos durante meses, sí va a terminar impactando en el surtidor, como va a impactar en todo el mundo económicamente, pero va a ser muy lentamente”, dijo esta semana Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera con control estatal, en una entrevista radial. En marzo, los precios de YPF subieron 3,2% en la Ciudad de Buenos Aires (CABA), donde el litro promedio de nafta súper cuesta $1660 y el gasoil, $1700. En febrero, en tanto, habían aumentado 2,7%, por lo que entre ambos meses se acumula un incremento cercano al 6%. La reciente suba del petróleo responde casi exclusivamente a la tensión geopolítica. Si se observan únicamente los fundamentos del mercado, la oferta global actualmente supera a la demanda. Por eso, a comienzos de 2026, las proyecciones indicaban que el Brent se mantendría en torno a los US$60. El mundo produce alrededor de 105 millones de barriles diarios y cerca del 20% de ese volumen —unos 21 millones de barriles por día— atraviesa el estrecho de Ormuz, en Medio Oriente. Ese paso estratégico explica gran parte de la volatilidad actual del precio internacional. Por allí circulan exportaciones de Arabia Saudita (7,2 millones de barriles diarios), Emiratos Árabes Unidos (4,4 millones), Irak (3,6 millones), Kuwait (2,3 millones), Irán (2,1 millones), Qatar (1,2 millones) y Bahréin (200.000). La Argentina produce actualmente unos 860.000 barriles diarios y exporta cerca de 300.000. Con precios internacionales más altos, ingresan más dólares y mejora la rentabilidad de las empresas, que necesitan financiar inversiones para sostener o incrementar el ritmo de producción. El año pasado, el país exportó energía por el equivalente a US$11.000 millones. Para este año, las proyecciones iniciales apuntaban a elevar esa cifra hasta los US$14.000 millones. Pero con un precio promedio del Brent unos US$20 más alto de lo previsto, las exportaciones podrían sumar alrededor de US$3000 millones adicionales. El exsecretario de Energía Daniel Montamat advirtió que el impacto dependerá de la duración y la intensidad del conflicto. “Hoy se hacen cálculos con un barril a US$90. Si ese valor se anualiza, podría implicar una factura de exportación adicional para el país de entre US$3200 y US$4000 millones. Pero todo depende de cuánto tiempo se sostenga la suba, que responde a un factor geopolítico. Si se miran los fundamentos —oferta, demanda e inventarios— el mercado está sobreofertado. Si el conflicto pierde intensidad o se resuelve rápidamente, así como el petróleo subió por la tensión política, también podría bajar”, explicó. Sin embargo, el país enfrenta hoy una limitación de infraestructura que le impide expandir con mayor rapidez las exportaciones. Ese cuello de botella comenzará a resolverse cuando entre en operación el oleoducto VMOS, que conectará Vaca Muerta con Río Negro. El proyecto prevé iniciar operaciones hacia fin de año, con una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles diarios, que se ampliará progresivamente hasta alcanzar los 550.000 barriles diarios en 2027. “Hay que seguir muy de cerca lo que está sucediendo con la logística del estrecho de Ormuz. Por ahí pasa un 20% del comercio internacional del petróleo y el 25% de la producción de gas natural licuado (GNL), muy direccionada a China, con lo cual es de interés de ellos y de otros países que no se obstaculice esa vía de navegación”, agregó Montamat. En el mercado de GNL —al que la Argentina aspira ingresar el próximo año— los precios se dispararon 45% luego de que QatarEnergy, la empresa estatal del segundo mayor productor mundial de GNL después de Estados Unidos, anunciara la suspensión de su producción tras ataques militares contra sus instalaciones en Ras Laffan y Mesaieed. Qatar produce 80,4 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL, equivalentes a unos 362 millones de metros cúbicos (m3) diarios. Como referencia, la Argentina alcanza en invierno una producción cercana a los 160 millones de m3 diarios. La oferta qatarí representa el 19% del mercado global de GNL. Hacia 2031, Qatar prevé elevar su capacidad a 125,7 MTPA y, junto con Estados Unidos, concentrar el 80% de la oferta mundial. En ese contexto, países de Europa y Asia buscan diversificar proveedores, lo que abre una ventana de oportunidad para la Argentina. “La demanda mundial de GNL seguirá expandiéndose estructuralmente más allá de 2030, impulsada por Asia. Eso obliga al mercado a reabastecerse en un período de mayor incertidumbre en torno a los precios, la geopolítica y las políticas energéticas”, señaló la empresa noruega Golar, propietaria de los dos buques de licuefacción que el país alquilará para iniciar sus exportaciones de gas natural licuado.