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Sabrina Carpenter cerró el Lollapalooza 2026 con elogios a los fans argentinos y el “arresto” de María Becerra

2026-03-16 - 16:13

“No sonrías porque pasó; llorá porque se terminó”, cantaba Sabrina Carpenter en “Don’t Smile” hacia el final de su set como headliner de Lollapalooza Argentina. Pero esta vez la consigna admitió una excepción: imposible no sonreír después de un show magnético que funcionó como broche perfecto para las tres largas jornadas del festival. La última vez que la cantante pasó por Buenos Aires, todavía ocupaba el rol de una artista telonera. Fue en 2023 cuando abrió los shows de Taylor Swift en River durante lo que fue el “Eras Tour”, un escenario imponente que la expuso ante una audiencia masiva que, en muchos casos, la veía po r primera vez. View this post on Instagram Tres años después, ese lugar parece haber quedado lejos. Impulsada por el fenómeno global de su álbum Short n’ Sweet (2024) y una cadena de hits como “Espresso” y “Please Please Please”, la cantante regresó convertida en una estrella plenamente instalada en el mapa del pop contemporáneo. Su llegada al festival funciona como una confirmación: la de una artista que, en apenas unos años, terminó de consolidar un repertorio y una identidad propios. Ese presente también se refleja en la ambición conceptual del show. El espectáculo estuvo planteado como un falso programa de televisión de estética retro titulado “Sabrina Carpenter Live”, con la cantante en rol de anfitriona y una serie de “cortes comerciales” que iban anunciando las diferentes canciones del repertorio. La puesta —la misma que viene desplegando a lo largo de su gira— recreaba un penthouse estilizado: escaleras, habitaciones y hasta un baño formaban parte de un escenario dominado por un blanco impecable, que funcionó como marco para el juego teatral y pop del concierto. Sabrina apareció en escena con un body celeste brillante y una actitud que ya es parte de su marca registrada: entre la picardía y la seducción, con ese humor cómplice que atraviesa muchas de sus canciones y que terminó de definir el personaje que hoy proyecta sobre el escenario. A su alrededor, un grupo de bailarines la acompañaba con bailes precisos —alguno ya viralizado en TikTok— que reforzaban el pulso pop y coreográfico del espectáculo. Comenzando con canciones como “Busy Woman”, “Taste” y “Good Graces”, la noche recorrió principalmente el repertorio de Short n’ Sweet, combinado con material de Man’s Best Friend, su trabajo más reciente, del que sonaron “Manchild”, “Tears” y “House tour”. También hubo espacio para regresar a Emails I Can’t Send, uno de sus primeros álbumes, con temas como “Because I Liked a Boy” y “Feather”. View this post on Instagram “Esto es un mar de gente, se ven increíbles. Este es uno de mis lugares favoritos en los que he cantado”, expresó la artista, que a medida que pasaba el show parecía no terminar de procesar el recibimiento. Frente a ella, el predio desbordado coreaba cada canción como si fuera un clásico. La narrativa del espectáculo, en tanto, se sostuvo sobre un juego permanente de dobles sentidos. Si bien gran parte del público está compuesto por una generación centennial de niñas y adolescentes —durante “Bed Chem”, incluso, las pantallas advirtieron un guiño sobre “discreción parental” antes de que la cantante apareciera recostada en una cama con un outfit de lentejuelas y un juego de poses sugerentes—, el show se mueve todo el tiempo en esa frontera entre lo inocente y lo insinuado. Ese equilibrio es, justamente, uno de los motores del universo pop que Sabrina construyó en los últimos años. View this post on Instagram Con “Juno” llegó uno de los momentos más esperados del show: el ya famoso “arresto” en el cual, con unas esposas rosas y una frase pícara, la cantante elige a alguien del público y lo “detiene” por ser demasiado hot. El recurso se volvió uno de los sellos de su gira y ya tuvo como protagonistas a celebridades internacionales como Anne Hathaway, Nicole Kidman y Salma Hayek. En Buenos Aires, aunque en redes circulaba una campaña de fans para que el elegido fuera Topa, la cantante sorprendió al señalar a María Becerra, desatando la euforia del público con una escena que mezcló complicidad, sorpresa y un guiño directo a la escena pop local. View this post on Instagram “Han sido maravillosos. Tengo muchas ganas de volver pronto. ¿Puedo?”, lanzó hacia el final del show, como quien deja instalada la expectativa de un posible regreso, antes de cerrar la noche tomándose un martini con “Please Please Please” y “Espresso”, los dos hits que terminaron de impulsarla a la cima del pop global. A esa altura, la consigna que se menciona al principio ya había quedado obsoleta: si hubo lágrimas, fueron solo para acompañar la sonrisa y la emoción de quien acaba de ver a su artista favorita.

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