TheArgentinaTime

Rituales y manipulación: condenaron al “gurú” que ofrecía sanación espiritual, pero estafaba y violaba a sus fieles

2026-03-19 - 19:00

CÓRDOBA.– Fernando José Soria, de 60 años, se presentaba como un gurú espiritual. Lideraba diferentes espacios, como las escuelas de la Divina Sabiduría y de la Divina Naturaleza o las fundaciones Energías del Tercer Tiempo o Hermano en la Luz. Ofrecía sanación a quienes recurrían a él con sus problemas emocionales o físicos a cuestas, pero él los manipulaba hasta ponerlos a su merced: los alejaba de sus entornos, se quedaba con sus bienes y abusaba de ellos psicológica y hasta físicamente. Así fue hasta 2023, cuando lo detuvieron en Alta Gracia. Ahora, un jurado popular de Córdoba lo encontró culpable de los delitos de privación ilegítima calificada de la libertad, abuso sexual simple doblemente agravado, abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por ser un ministro de culto y encargado de la educación, lesiones leves calificadas por violencia de género y tenencia ilegal de armas de fuego de uso civil. Recibió prisión perpetua por un caso: el suicidio de una de sus víctimas, Pilar Savietto, que se produjo cuando el proceso ya estaba en marcha. Por ese hecho fue condenado por abuso sexual seguido de muerte, delito que solo merece la pena máxima. Soria les ofrecía a sus alumnos y seguidores técnicas y prácticas que transformarían su vida y que se curarían de enfermedades. A las mujeres les decía que eran “cálices para que bajen los espíritus”. Como en otros casos de este tipo, utilizaba técnicas de manipulación con las que se aprovechaba de quienes llegaban en situación de vulnerabilidad. A quienes llegaban a su escuela les planteaba que, para que sus terapias dieran resultado, tenían que alejarse, aislarse de su círculo y, después, quedarse junto a él si querían resolver sus problemas, fueran estos de salud, de dinero, de familia o de trabajo. Cobraba por cada una de las acciones que realizaba; hubo gente que se endeudó y que vendió bienes para poder pagarle. El encargado de investigar la historia fue el fiscal de Alta Gracia Alejandro Peralta Ottonello. El representante del Ministerio Público contó a LA NACION que en 2020 se le acercó una familia que había concurrido al establecimiento. “Llegaron por recomendación de un ‘maestro’ que le dijo que les haría bien. La mujer fue primero, después fueron el marido y uno de los hijos, que era menor. Ahí advirtieron hechos complejos, como que no los dejaban retirarse del lugar, les cobraban, los presionaban. A partir de ahí empezó la investigación y se detectaron hechos muy anteriores a la primera denuncia y también posteriores, de mayor gravedad, como abusos sexuales con acceso carnal. Las declaraciones de las víctimas fueron recepcionadas en la Fiscalía, porque no había más denuncias”. La sede principal estaba en Alta Gracia, a 40 minutos de Córdoba capital, aunque también había puntos de reunión “en algunos lugares donde vivían personas que él había captado y transformado en ‘maestras’”. Hubo mujeres que fueron acusadas de estafas, pero se pidió que quedaran fuera del juicio en virtud de la gravedad de la manipulación que también sufrieron. En muchas de las prácticas, Soria obligaba a los alumnos a estar desnudos y les decía que debían “usar” su cuerpo, indicándoles él mismo cómo. También les enfatizaba que nada de lo que ocurría en el predio podía trascender. En 2023, el fiscal Peralta Ottonello pidió la detención de Soria, quien llegó al juicio en la Cámara Octava del Crimen desde la cárcel de Bouwer, donde está preso, y donde seguirá alojado ahora que fue condenado. El “gurú” nació en Frías (Santiago del Estero) y, según la investigación, generaba una relación “de sumisión y sometimiento” con quienes convencía de que era un “enviado divino”. En ese contexto de vínculos asimétricos se producían estafas, privación de la libertad y abusos sexuales. El “camino” que proponía constaba de “siete niveles de evolución”, que les permitirían a quienes lo transitaban superar los obstáculos de la vida. Igual que Álvaro Aparicio Díaz, el “sanador egipcio” −que fue procesado por trata de personas con fines de explotación laboral y económica, abuso sexual, estafas reiteradas y ejercicio ilegal de la psicología, y estuvo con prisión preventiva durante tres años, pero ahora está en libertad a la espera del juicio oral−, en el momento de la pandemia Soria sostuvo que el Covid era una “conspiración” creada por “poderes iluminatis” con fines económicos. Una de las 27 víctimas documentadas en la causa, Paula Saviatto, que fue violada y que había dado testimonio en la etapa de investigación, se suicidó durante el proceso. Eso habilitó al fiscal Almirón a agravar la acusación contra Soria aplicando el artículo 124 del Código Penal, que tipifica el abuso sexual seguido de muerte como una de las formas más graves del capítulo de los delitos contra la integridad sexual. Los jueces técnicos, Eugenio Pérez Moreno, Juan Manuel Ugarte y Marcelo Jaime, y los ocho jurados populares consideraron probado que la muerte de Saviatto, que tenía 40 años, estuvo directamente vinculada al daño psíquico provocado por los abusos y el sometimiento ejercido por Soria.

Share this post: