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Repensar lo sagrado: la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo dio a conocer los ganadores

2026-03-20 - 19:10

Con una convocatoria que superó los 1250 artistas y una selección final de 79 obras, ayer inauguró la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo en el Museo de Arte Decorativo, que celebra sus 40 años con una propuesta que busca conjugar tradición y contemporaneidad y reabrir, desde el arte, preguntas sobre lo espiritual en el presente. La exhibición está organizada en diferentes ejes: umbral, dolor, rito, devoción y revelación. Dudan de su autoría. Los nuevos Miguel Ángel: entre el rigor de los historiadores y el enfoque Dan Brown Después de que el nuncio Daniele Liessi bendijera la bienal junto con Eduardo Pérez dal Lago, presidente de Fundación La Santa Faz, se dieron a conocer los ganadores. El jurado de selección estuvo integrado por Ernesto Ballesteros, Xil Buffone y Santiago Villanueva, mientras que al jurado de premiación lo conformaron José Emilio Burucúa, Marcela López Sastre y Julio Sánchez Baroni. El primer premio (3 millones de pesos) lo obtuvo Blas Aparecido con la obra Hay Tati! Mis China Viejas. El segundo premio (2 millones 200 mil pesos) fue para Veo desde un estómago, de Ignacio Cassas. La mención (1 millón 200 mil pesos), por su parte, fue otorgada a Ramiro Pasch, por Logos. El premio estímulo (800 mil pesos) lo recibió Leonardo Cavalcante con su obra Suspensión. La Bienal de Arte Sacro Contemporáneo otorgó, además, dos menciones (250 mil pesos) para Marcolina Di Pierro y Gaba De Dios. La muestra incluye piezas de Diana Aisenberg, María Causa, Verónica Di Toro, Diego Fontanet, Lux Lindner, Pablo Ziccarello, Lorena Ventimiglia, Lila LLunez, Lorenzo González Baltazar, Franco Vico, Teresa Giarcovich, Galaxia y Mar, Gonzálo Beccar Varela, Julia Padilla, Magdalena Holmberg, Marcela Bosch, entre muchos otros. Creada en 1986 por monseñor Vicente Oscar Vetrano, la Bienal de Arte Sacro se consolidó como un espacio de difusión y reflexión sobre las artes visuales vinculadas a lo espiritual. Desde 2023, su organización se realiza en conjunto con la Fundación La Santa Faz, con el objetivo de mantener su carácter ecuménico y humanista, abierto a artistas y públicos de diversas tradiciones y creencias. “La belleza puede realmente ayudar al ser humano a encontrar su identidad más profunda, su ser bello, creado a imagen de Dios”, sostuvo el nuncio Liessi. Y añadió “Para todos nosotros que compartimos este momento deseo que, con nuestra propia vida, podamos ser custodios de la belleza verdadera, sin resignarnos ni acostumbrarnos nunca al mal o a lo feo que lamentablemente nos rodea”. En diálogo con LA NACION, María Pimentel de Lanusse, a cargo de la dirección y la curaduría, destacó el espíritu ecuménico de la bienal. “Parte de una pregunta de nuestro tiempo: ¿qué lugar tiene hoy lo sagrado en una cultura dominada por la técnica? Vivimos en una época de extraordinarios avances, pero también de gran aceleración y ruido. En este contexto, el arte tiene la capacidad singular de abrir un espacio distinto, un espacio de contemplación, de silencio y de interrogación profunda. La Bienal propone precisamente eso: invitar a los artistas contemporáneos a volver a pensar la dimensión de lo sagrado, no necesariamente desde la iconografía religiosa tradicional, sino desde los lenguajes, las sensibilidades y las tensiones propias del arte de nuestro tiempo. Yo propuse pensar el arte sacro como una categoría abierta”.

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