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Rebelión contra la IA: madre e hija se niegan a vender por millones de dólares sus granjas para que construyan data centers

2026-03-27 - 00:20

Una madre y su hija, cada una por su lado, rechazaron reiteradas ofertas de unos 26 millones de dólares para vender sus extensas propiedas rurales en Mason County, Kentucky, a una empresa tecnológica que quiere construir centros de datos para la inteligencia artificial. El nombre de la corporación no se divulgó, pero sabe que forma parte de la lista de las 100 más grandes. “No estoy en venta”, fue la respuesta. Rechazan millones de dólares para evitar que construyan centros de datos en sus campos de Kentucky Las tierras se encuentran en el área de Big Pond Pike. Ida Huddleston, de 82 años, posee 71 acres (28 hectáreas) y recibió una propuesta de 60.000 dólares por cada uno de ellos (unos 4.2 millones de dólares), pero rechazó el ofrecimiento en reiteradas ocasiones y mantiene una postura inflexible ante la presión de los emisarios del proyecto. “Lo que propusieron y llevaron a cabo no constituye un acuerdo comercial, es un acoso mental. Siento lástima por todos los que viven a nuestro alrededor porque ellos sufrirán las consecuencias de este proyecto”, declaró Huddleston ante las cámaras de LEX 18 el pasado 9 de marzo. La situación se replica con su hija, Delsia Bare, quien posee un predio colindante de 463 acres (187 hectáreas). Bare también declinó una oferta formal de 48.000 dólares por cada acre de su propiedad (unos 22 millones de dólares). El malestar de ambas propietarias crece debido a la falta de transparencia del consorcio tecnológico involucrado. El hecho de que una empresa perteneciente a la lista Fortune 100 gestione la iniciativa bajo un manto de anonimato altera a los residentes. “Cuando no revelan quiénes son, eso constituye un factor fundamental en lo que uno decide hacer con el resto de su vida, tanto si decide quedarse aquí como si decide partir”, dijo Bare sobre la falta de información pública. “No tienes suficiente para comprarme. No estoy en venta. Déjame en paz, estoy satisfecho”, dijo por su parte su madre Ida. Los centros de datos son infraestructuras digitales con miles de computadoras y servidores. Muchos de ellos utilizan sistemas de enfriamiento por evaporación, en los que el agua absorbe el calor y se evapora. En días calurosos, un solo data center puede consumir millones de litros. Según un estudio citado por la BBC, los centros de datos impulsados por IA podrían consumir entre 4.200 y 6.600 millones de metros cúbicos de agua a nivel mundial para 2027. Rebelión en el campo contra la IA Ida y su hija Bare no son las primeras personas que se rebelan ante este intento de compra de tierras para hacer centro de datos. En diciembre, LEX 18 informó sobre el caso de Andy Grosser y su padre, Timothy, quienes también rechazaron una suma cercana a los 8 millones de dólares por su explotación agropecuaria situada en la misma zona delimitada para el complejo tecnológico. La postura de los dueños de las tierras difere de manera notable con la de las autoridades. Tyler McHugh, director de desarrollo económico de la Autoridad de Desarrollo Industrial de Maysville-Mason County, defendió el proyecto porque, según sus proyecciones, la instalación de los centros de datos generaría cerca de 400 empleos directos a tiempo completo y más de 1.500 puestos temporales en el sector de la construcción. “En cuanto a la creación de empleo, ellos se convertirían si no en nuestro mayor empleador, definitivamente en uno de los tres principales”, aseguró McHugh. El escepticismo sobre la durabilidad y calidad de los puestos de trabajo proyectados refuerza la resistencia de los vecinos a ceder sus parcelas para una obra de magnitud incierta. Además, los centros de datos son rechazados porque pueden sobrecargar las redes eléctricas, agotar los suministros de agua locales, contaminar el suelo y fragmentar el hábitat de la fauna silvestre, según The Guardian. El proceso administrativo sigue su curso. La Corte Fiscal de Mason County revisa de forma activa los detalles técnicos y legales del plan propuesto. Como señal del impacto esperado, el gobierno local aprobó recientemente una ordenanza que regula la instalación de data centers en áreas rurales. Esta nueva norma modificó la distancia mínima requerida entre las estructuras industriales y las residencias cercanas, elevando el límite de separación de 500 a 750 pies (de 230 a 150 metros).

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