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Quién es Ali Larijani, el líder que asoma como el nuevo hombre fuerte de Teherán

2026-03-03 - 21:23

BARCELONA.– Entre la situación de caos e incertidumbre que ha provocado en el régimen iraní el asesinato de su Guía Supremo, Ali Khamenei, y otros 40 altos cargos del país, un político se está revelando como un personaje clave en la gestión de la presente crisis: Ali Larijani. Actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Larijani, de 68 años, ha ocupado en su dilatada carrera varias posiciones de relevancia en el sistema político iraní. Precisamente, fue por su veteranía y preparación que Khamenei le había otorgado en las últimas semanas la responsabilidad de gestionar las negociaciones con Estados Unidos, pasando por encima del presidente, Masoud Pezeskhian. De hecho, fue él quien descartó que Teherán estuviera interesado en negociar bajo las bombas, como había asegurado Trump el domingo, y también lanzó una advertencia: “A diferencia de Estados Unidos, Irán se ha preparado para una larga guerra”. También fue el responsable de la amenaza contra el jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, en junio pasado, durante la guerra de los 12 días. “Una vez que termine la guerra, nos ocuparemos de Grossi”, sentenció. Aunque no forme parte del triunvirato que ha asumido de forma interina las funciones de Khamenei, su figura se ha visto ahora aún más realzada, según apuntan algunos expertos. Más allá de sus conocimientos, Larijani puede desempeñar un papel decisivo en las próximas semanas debido a su fluida relación con varios estamentos del complejo régimen iraní, cultivada durante más de cuatro décadas de servicio al régimen. Pocas personas en Irán disponen de la confianza de instituciones tan distintas y poderosas como la Guardia Revolucionaria -la guardia pretoriana del régimen-, el Parlamento, el Ejército o el círculo de ayatollahs más influyentes. También cuenta con una profunda red de contactos internacionales. No en vano, durante varios años fue el máximo representante iraní en las negociaciones con Occidente sobre el programa nuclear iraní. Larijani necesitará aguzar su ingenio para cumplir la labor con éxito en la que es la peor crisis de la República Islámica desde su fundación en 1980. El año pasado, durante la guerra Su vida Nacido en 1958 en la ciudad de Najaf, en el sur de Irak, donde su padre, un clérigo chiita, se exilió por sus actividades de oposición al régimen del sha, Larijani pudo regresar a Irán durante su infancia y cursar luego estudios universitarios de Matemáticas e Informática. Posteriormente, completó un doctorado en Filosofía en la Universidad de Teherán, cuya tesis versó sobre el pensamiento del filósofo alemán Immanuel Kant. Tras la Revolución Islámica y el estallido de la guerra Irak-Irán, pasó a integrar la Guardia Revolucionaria, donde adquirió experiencia militar y obtuvo el grado de comandante adjunto. A principios de los años 90, inició su carrera política ejerciendo de ministro de Cultura y del Consejo islámico. En 1994, ya habiéndose ganado la confianza de Khamenei, fue nombrado director de la radiotelevisión estatal iraní, órgano clave desde el que el régimen difunde su propaganda ideológica. Tras una década en este puesto, el Guía Supremo recompensó sus servicios al asignarle la presidencia del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, la institución encargada de las negociaciones nucleares con Occidente. Larijani compatibilizó su ascenso por cada uno de los distintos escalafones de la administración con el cultivo de un perfil político propio. En 2008, fue elegido diputado por la circunscripción de Qom, ciudad santa del chiísmo iraní, así como presidente del Parlamento nacional, cargo en el que fue reelegido en ocho ocasiones y que mantuvo hasta 2020. Sin embargo, su exitosa carrera política no ha estado exenta de disgustos. En 2005, se presentó en las elecciones presidenciales obteniendo un magro 6% de los votos. En otras dos ocasiones, en el 2021 y el 2024, su ambición presidencial se topó con el Consejo de los Guardianes, el organismo que filtra a los candidatos presidenciales y que lo declaró no apto. Pocos días después de la guerra contra Israel y Estados Unidos del pasado junio, Khamenei volvió a recurrir a sus servicios y volvió a situarlo frente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Con este extenso curriculum y firmes credenciales revolucionarias, algunos se preguntan si Larijani podría desempeñar en Irán el mismo rol que Delcy Rodríguez en Venezuela, es decir, negociar con Trump y vender en las bases del régimen una serie de dolorosas concesiones para garantizar su supervivencia. Ahora bien, esto requiere dos condiciones: que Teherán dé su brazo a torcer, y que Washington y Tel Aviv no lo sitúen en el punto de mira de sus misiles.

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