Por qué el público se aleja cada vez más de las salas de cine: ¿crisis económica o cambio de costumbres?
2026-02-07 - 03:16
Esta semana hubo un pequeño terremoto numérico: se conocieron las recaudaciones cinematográficas de enero y fueron las más bajas del siglo para ese mes. 2,1 (casi) millones de entradas respecto de 2,8 hace un año. 25% de variación. Por supuesto que el primer acusado por la baja fue el Gobierno, aunque en realidad el problema es otro y mucho más profundo. Una semana antes, tuvimos una amable discusión varios colegas en redes sociales a raíz de una nota. En esa publicación se explicaban las razones por las cuales el público no pisa una sala de cine. Los argumentos para no ir al cine eran —son— convincentes. Allí se decía que el público pierde, por un lado, la concentración y la inmersión en la película como única actividad posible, pero gana un catálogo inmenso, disponibilidad y la posibilidad de acceder con excelente calidad a una película adaptada al tiempo y posibilidades que uno tenga. Sin apelar a cierto romanticismo y a la nostalgia, es difícil defender el “ir al cine” como obligación moral o estética. Los dos fenómenos están relacionados: va menos gente al cine y, cuando faltan películas para los que aún van (público familiar en plan salida), las recaudaciones se desploman. Es cierto que hay restricciones de gastos: un economista podrá explicar mejor que se cuida más el peso cuando la inflación es baja, por ejemplo, y entonces se planea dónde y cuándo se sale. Pero no es la única explicación ni la más interesante. Respecto del ingreso, una entrada de cine representa más o menos lo mismo que desde los noventa, entre cuatro y cinco dólares promedio para todo el país. Aunque sí, en el AMBA es más cara. Pero poca gente paga