Por primera vez en la historia: el novillo argentino está más caro que el de Australia y emerge una tensión en la industria frigorífica
2026-03-16 - 09:13
CÓRDOBA.- Aun cuando los precios ganaderos pueden caer entre 5% y 10%, seguirán en niveles récord, lo que obliga a los frigoríficos exportadores a maximizar su eficiencia para que los números cierren. Es la conclusión del análisis de Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra), quien enfatiza que hay un stock ganadero que viene en disminución y a lo que se suma el inicio de un ciclo de retención de vientres que restringirá la oferta y que se vería con más fuerza desde octubre próximo. Solo el 52%: dos expertos advirtieron sobre una importante brecha de rendimiento en el trigo En la actualidad el kilo de novillo ronda los $8500 (res en gancho), un valor parecido registra el novillito para consumo y unos $7500 el ternero. “Los US$6,4 del novillo superan el precio en Australia -apunta Urcía a LA NACION-, lo que se da por primera vez en la historia. Es récord histórico de precios ganaderos y al exportador le sacó competitividad”. Australia es uno de los principales exportadores y compite con la Argentina. Compara la ganadería con la minería en el sentido de que ambas requieren una alta inversión en capital de trabajo y empiezan a ver resultados a los cuatro o cinco años. “La ganadería no fue rentable en las últimas dos décadas en la Argentina -detalla-. Cuando asume (Javier) Milei y elimina todas las restricciones, la actividad vuelve a tener color. El año pasado, aunque el precio de la carne aumentó el doble que el IPC, hubo una recuperación del consumo interno. Con todo, en el 2025 no se detectó inversión externa ni productores que hayan empezado a guardar madres”. La retención tiene dos facetas. Una es el mayor engorde de los animales existentes. Por ejemplo, en vez de mandarlos a faena con 350 kilos, llevarlos a 500 kilos. Eso demora entre seis meses y un año ayudado por el clima para usar pasturas, aunque hoy “la relación con el maíz es muy positiva”. La otra etapa es guardar hembras para futuras madres. Obviamente, las dos implican menos oferta de animales. El especialista repasa que en el 2024 la faena rondó los 14 millones de animales, el año pasado fueron 13,7 millones y para el corriente proyecta que no supere los 13 millones: “Con una caída de entre 8% y 10% de la faena se disminuiría en un millón de kilos la oferta, con lo que deberíamos crecer en 20 kilos por animal faenado para compensar. Eso no se logra en unos meses, con lo que habrá menos kilos para mercado doméstico y exportación”. Por el lado de la demanda, Urcía indica que la capacidad de procesamiento supera la demanda del mercado por lo que los frigoríficos compiten para obtener animales. “Esa dinámica llevó los precios a récord históricos y el mercado ajusta sacando operadores del mercado”, sintetiza. Precisa que los establecimientos que pararon, cerraron o achicaron turnos -Pico y Bernasconi (La Pampa), Villa Olga (Bahía Blanca)- “ya venía complicados”. Insiste en que cada vez más “buscan ser eficientes, reducir costos en la faena, achicar los costos fijos. La competencia por pagar más precio no tiene sentido, hay que trabajar puertas adentro”. A este contexto le agrega las demoras en el pago de los reintegros de IVA, “que saca liquidez”. Urcía prevé que la demanda internacional se mantendrá firme mientras que a nivel doméstico se estabilizarán los precios. En ese segmento recuerda que la relación de precios entre la carne vacuna y el pollo es de 4 a 1 pollo (en el 2022 ya era parecida), pero mientras que el cerdo seguía las subas del vacuno, dejó de hacerlo y “se amplía la brecha”. Precios En un informe para el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia), Andrés Halle señaló: “La ganadería argentina atraviesa un momento particular. Los precios del ganado se encuentran en niveles históricamente elevados, tanto en términos reales como medidos en dólares constantes. Al mismo tiempo, algunas relaciones clave entre insumos y productos se ubican en niveles favorables para la producción. En este contexto, varios indicadores comienzan a sugerir la posibilidad de un cambio en la fase del ciclo ganadero. Sin embargo, pese a las señales positivas del mercado, el sector todavía no ha ingresado de lleno en un proceso claro de retención”. Para el experto, “el stock actual se encuentra dentro del rango histórico observado desde la gran liquidación ganadera que culminó en 2010. Durante ese proceso el rodeo nacional cayó cerca de 17% en apenas tres años. Desde entonces, el stock ganadero ha promediado 53,78 millones de cabezas, con un desvío estándar de 1,27 millones, lo que ubica el valor actual dentro de la media histórica de la serie". Según el especialista, “la faena promedio del período analizado se ubica en 12,8 millones de cabezas anuales, con una variación aproximada de ±9%. Para el año en curso se proyecta una faena cercana a 13 millones de cabezas, un número más compatible con una fase de equilibrio o ligera retención". En su análisis destaca que uno de los indicadores más utilizados para interpretar la fase del ciclo ganadero es la participación de hembras en la faena. Halla detalla: “Si bien este indicador es el mayor desde 2019, en términos absolutos la cantidad de hembras faenadas es sustancialmente menor a la observada en los últimos cuatro años. La proyección para el año en curso indica una faena cercana a 6 millones de hembras, lo que podría señalar una transición hacia una etapa de equilibrio o incipiente retención". Halla agrega en otro tramo: “A pesar de los precios elevados y de las relaciones económicas favorables, el sector aún no ha iniciado plenamente una fase de retención. La razón principal se encuentra en las limitaciones forrajeras acumuladas durante los últimos años como consecuencia de condiciones climáticas adversas". “Para aumentar la carga animal y retener vientres es necesario recomponer las cadenas forrajeras, un proceso que requiere tiempo y capital", indica.