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¿Podría un análisis de sangre predecir si usted tendrá Alzheimer?

2026-03-19 - 18:40

NUEVA YORK.- ¿Podría un simple análisis de sangre anticipar su riesgo de desarrollar demencia años, o incluso décadas, antes de que aparezca la pérdida de memoria? Esa es la promesa potencial de una nueva clase de pruebas de biomarcadores. El año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) aprobó dos de ellas para ayudar a diagnosticar a personas con enfermedad de Alzheimer si presentan síntomas de demencia. Ahora los científicos estudian si este tipo de pruebas también puede identificar a quienes están en riesgo de desarrollar Alzheimer mucho antes de que surjan los síntomas: un estudio reciente encontró que podrían predecir la aparición de síntomas de demencia hasta con 20 años de anticipación. El impulso por diagnosticar el Alzheimer en la etapa más temprana posible, incluso antes de que se manifiesten los síntomas, coincide con el esfuerzo por desarrollar tratamientos que prevengan o retrasen el deterioro cognitivo. Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos con algunos fármacos, cuyos resultados se esperan para 2027. Pero las pruebas no son perfectas. Esto es lo que hay que saber sobre sus capacidades y limitaciones actuales, y lo que podrían llegar a hacer en el futuro. ¿Cómo funcionan las pruebas? En el cerebro, el Alzheimer se caracteriza por la disfunción de dos proteínas, la beta amiloide y la tau, que forman placas y ovillos que dañan a las neuronas. Las placas amiloides pueden aparecer hasta 20 años antes de que comiencen los síntomas de demencia, mientras que los ovillos de tau aparecen más tarde, generalmente coincidiendo con el inicio del deterioro cognitivo. “Pensamos en los ovillos de tau y la neurodegeneración como el fuego desatado que causa el mayor daño en las personas con enfermedad de Alzheimer”, dijo el doctor Eric Reiman, director ejecutivo del Banner Alzheimer’s Institute y fundador de ALZpath, una empresa de biotecnología que desarrolló y comercializa una de las pruebas. “Pienso en las placas amiloides como la leña humeante, que no causa demasiado daño por sí misma, pero que conduce a ese fuego desatado”. Un diagnóstico de Alzheimer se basa, en parte, en la presencia de placas amiloides en el cerebro. Tradicionalmente eso se confirmaba mediante tomografías por emisión de positrones (PET) y análisis de líquido cefalorraquídeo, pero esas pruebas son costosas e invasivas, y muchos pacientes no acceden a ellas. Por eso los investigadores buscan un análisis de sangre que funcione como herramienta diagnóstica. Al principio, los científicos intentaron desarrollar análisis de sangre para detectar amiloide, pero se encontraron con varios desafíos. “El amiloide en sangre es realmente difícil de medir”, dijo Thomas Karikari, profesor asociado de psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh. Para empezar, hay “mucho amiloide que llega a la sangre y que también proviene de fuentes ajenas al cerebro, como el corazón”, explicó. Pero los investigadores descubrieron que los análisis de sangre que miden una forma modificada de tau pueden ser un buen indicador de la acumulación de amiloide en el cerebro. Esto se debe a que, si bien los ovillos de tau aparecen más tarde, la proteína tau comienza a modificarse y volverse disfuncional casi al mismo tiempo que se forman las placas amiloides. Las pruebas actualmente disponibles se identifican con un número, como pTau181 o pTau217, que indica el sitio de la modificación en la proteína tau. Los científicos todavía no saben exactamente por qué la acumulación de amiloide está tan estrechamente relacionada con la modificación de la tau, pero una teoría sostiene que son las placas amiloides las que desencadenan esas modificaciones. Las pruebas pueden indicarle a una persona que el amiloide está “molestando a la tau y que, lamentablemente, tiene un mayor riesgo de desarrollar ovillos de tau y deterioro cognitivo”, dijo la doctora Reisa Sperling, profesora de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard. ¿Qué tan precisas son las pruebas para personas con síntomas de demencia? Se ha demostrado que las pruebas tienen una precisión de alrededor del 90% para detectar la presencia de placas amiloides, lo que ayuda a los médicos a determinar si el deterioro cognitivo de un paciente es causado por Alzheimer o si deben considerar otra enfermedad. “Con estos análisis de sangre, realmente creemos que existe la posibilidad de brindar un diagnóstico a muchas más personas, lo cual es realmente emocionante”, dijo la doctora Suzanne Schindler, profesora asociada de neurología en WashU Medicine, en St. Louis. La precisión depende de cuánta tau modificada haya en la sangre. Si los niveles son muy bajos, los expertos se sienten bastante seguros de que una persona no tiene depósitos de amiloide en el cerebro; si los niveles son altos, la probabilidad de que sí los tenga es muy alta. Pero en personas cuyos niveles están en un punto intermedio, la situación es más ambigua. En esos casos, los especialistas suelen recomendar una tomografía PET o un análisis de líquido cefalorraquídeo para confirmar un diagnóstico de Alzheimer. ¿Qué pasa si no tiene síntomas pero le preocupa desarrollar Alzheimer en el futuro? Hay mucho entusiasmo respecto del uso de estas pruebas para detectar a personas que podrían desarrollar síntomas de Alzheimer más adelante, y algunas empresas de test directos al consumidor, como Function, ya las ofrecen. Pero los expertos entrevistados tienden a desaconsejar su uso por ahora. Por un lado, las pruebas son menos precisas para detectar placas amiloides en personas sin deterioro cognitivo. Si alguien obtiene un resultado negativo, es muy probable que no tenga signos de Alzheimer en el cerebro, explicó el doctor Christopher Rowe, director de la Australian Dementia Network en la Universidad de Melbourne. Pero si el resultado da positivo, estimó que hay un 50/50 de probabilidades de que la persona tenga placas o no. “Quizás estoy siendo un poco pesimista, pero el mensaje es que si obtiene un resultado positivo, hay una buena posibilidad de que sea un falso positivo”, señaló. Incluso si hay placas amiloides presentes, eso no significa necesariamente que vayan a causar deterioro cognitivo. En cierto sentido, las placas en el cerebro pueden pensarse como las placas en las arterias, dijo el doctor Rowe. Así como tener aterosclerosis no garantiza un infarto, tener acumulación de amiloide no garantiza que alguien vaya a desarrollar demencia. Según un estudio reciente de la Clínica Mayo, dependiendo de cuánta placa amiloide tuviera alguien en el cerebro, las probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia oscilaron entre el 56% y el 84%. “Si obtiene un resultado positivo en estas pruebas, eso no significa necesariamente que vaya a desarrollar síntomas de Alzheimer”, dijo la doctora Schindler. “Pero definitivamente implica un mayor riesgo”. Y lamentablemente, si una persona tiene placas amiloides en el cerebro, hoy no hay mucho que pueda hacerse al respecto. Un par de estudios encontraron que la actividad física y otras intervenciones en el estilo de vida pueden ayudar a reducir los niveles de tau en sangre o retrasar la aparición de ovillos de tau. Pero hasta que se conozcan los resultados de los ensayos clínicos destinados a retrasar la demencia, ese es el alcance actual de las opciones disponibles. ¿Se usarán alguna vez estas pruebas para predecir el Alzheimer? Muchos expertos creen que, eventualmente, estas pruebas se utilizarán para el tamizaje previo a la demencia. Algunos incluso especulan con que podrían volverse de uso extendido, de manera similar a una mamografía o a una colonoscopía. Los científicos trabajan para mejorar la capacidad predictiva de las pruebas, incluso mediante el desarrollo de algoritmos que integren factores de riesgo como edad, sexo, raza y genética. “Digamos que usted viene y tiene 67 años, es mujer y, dependiendo de sus antecedentes familiares, quiere saber: ¿cuál es mi riesgo en dos años, cinco años, 10 años?”, dijo la doctora Sperling. “Ese es el tipo de datos en los que creo que la gente está trabajando ahora mismo: la predicción de riesgo individualizada”. También dependerá de los resultados de los ensayos clínicos de prevención de la demencia (el doctor Reiman y la doctora Sperling participan en ellos). Los ensayos están evaluando dos fármacos que tratan el Alzheimer eliminando las placas amiloides del cerebro. La esperanza es que, si esto se hace a tiempo, los ovillos de tau no se desarrollen y se evite la muerte neuronal. Si eso resulta, dijeron los expertos, habrá buenas razones para identificar a las personas con signos de Alzheimer en el cerebro antes de que eventualmente desarrollen deterioro cognitivo. Pero ese sigue siendo un gran “si”. Otros estudios que probaron versiones anteriores de estos fármacos no fueron efectivos para prevenir o retrasar la demencia en personas con riesgo de Alzheimer. “Es un momento extraordinariamente emocionante, pero los datos mandan al final del día”, dijo el doctor Reiman, quien dirigió uno de los estudios anteriores. “No hay garantía. Siempre nos hemos quemado, pero hay motivos para ser especialmente optimistas”.

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