Piden la captura de la mano derecha del líder supremo iraní por el atentado contra la AMIA de 1994
2026-03-03 - 20:23
El fiscal federal Sebastián Basso prepara un dictamen para pedir la captura internacional de un nuevo sospechoso por el atentado a la AMIA. Se trata de Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, mano derecha del líder suprema iraní Ali Khamenei, quien, muerto en los ataques que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Teherán, dijeron a LA NACION altas fuentes judiciales. Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi “es el poder en las sombras”, el brazo ejecutor de las operaciones militares y de inteligencia, agregaron las fuentes. Su pedido de captura se basa en cuatro testimonios que tomó en diciembre pasado el fiscal Basso en París, al amparo de la legislación francesa y mediante las autoridades antiterroristas de ese país. Actualmente tienen pedido de detención y acusaciones para ser juzgados en ausencia Alí Fallahijan, Ali Akbar Velayati, Mohsen Rezai, Ahmad Vahidi, Hadi Soleimanpour, Moshen Rabbani, Ahmad Reza Asghari, Salman Raouf Salman, Abdallah Salman y Hussein Mounir Mouzannar, aunque nunca se hayan presentado ante las autoridades judiciales locales. Ahmad Vahidi quedó al frente de la Guardia Revolucionaria iraní tras los ataques de Israel y Estados Unidos que descabezaron a la cúpula jerárquica de Irán, incluido a su líder supremo Khamenei, para quien Basso había pedido sin éxito su captura internacional en abril del año pasado. Cuando el fiscal firme su dictamen y lo presente ante el juez federal Daniel Rafecas, la decisión quedará en manos del magistrado federal, que avanza con el juicio en ausencia contra los sospechosos de la voladura de la AMIA, ocurrida el 18 de julio de 1994 y que causó 85 muertes y 300 heridos. Se llegó a las pruebas contra Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, luego de que el fiscal Basso viajara en diciembre pasado a París, donde le tomó declaración a cuatro disidentes iraníes refugiados allí que integran la International Council of Resistance of Iran, una organización de iraníes en el exilio. Dos de ellos ya habían testificado en la causa AMIA a comienzos de la investigación, en una declaración que le tomó el entonces juez Juan Galeano. Ahora se amplió esa declaración y se sumaron otros dos testimonios. Las declaraciones permitieron respaldar las acusaciones contra Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi como quien dio la orden directa del atentado y quien estuvo en Buenos Aires en 1993, un año antes del ataque. En esta ciudad se reunió con Mohsen Rabbani, que en ese momento era un líder religioso que no tenía el estatus diplomático que adquirió al año siguiente como delegado cultural de la embajada de Irán en Argentina. “Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi raramente salía de Irán y llegó a Buenos Aires para reunirse con Rabbani, que no era nadie en esa época”, dijo uno de los investigadores. La presencia de Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi está corroborada por su visa de entrada al país y sus rastros en Migraciones. La fiscalía entiende que las declaraciones de los disidentes iraníes corroboraron las afirmaciones del fiscal Alberto Nisman acerca de quiénes estuvieron detrás de la decisión del atentado, de quién dio la orden y cómo se ejecutó el ataque, dijeron las fuentes. La semana pasada llegaron desde París a Buenos Aires las copias físicas de las declaraciones que tomó el fiscal a fines de diciembre pasado, junto con documentos, libros y hasta diarios de la época. Las nuevas pruebas ocupan medio metro de altura, entre documentos y libros. Entre los papeles hay un diario de la comunidad de iraníes exiliados en el extranjero de agosto de 1994 en el que se señalaba que Irán era el responsable del atentado a la AMIA. Los disidentes iraníes que apuntaron a Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi fueron de los primeros que comunicaron a la Argentina que Irán estaba detrás del atentado. Son políticos que lucharon contra el Shá, sufrieron prisión y luego se exiliaron con el actual régimen. Conocieron a los iraníes con pedido de captura, estudiaron juntos, y además su organización tiene gente infiltrada en el régimen iraní para acceder a información directa sobre el proceso de toma de decisiones, dijo una fuente del caso. Los extranjeros dijeron que cada sábado se reunía el Consejo Supremo para la toma de decisiones, como ocurrió esta semana cuando Israel atacó y provocó la muerte del líder Kamenei reunido con los jerarcas en un edificio de la calle Pasteur, en Teherán. Casualidades del destino, el edificio de la AMIA demolido por el atentado de 1994 está emplazado en Buenos Aires en la calle Pasteur 633. Las decisiones de ese Consejo Supremo deben ser validadas por Khamenei, por lo que el fiscal entiende que Kamenei dio la orden formal, pero Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, que preside el Comité Especial, es quien la comunicó y ejecutó. Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi es conocido como “el poder en las sombras”, es un influyente clérigo y político iraní, clave en el círculo íntimo de Khamenei como subdirector de gabinete. Considerado una figura central del “Estado profundo” iraní, se encargó de supervisar tareas de inteligencia y represalias. También fue el principal intermediario de las órdenes que durante años dio Khamenei a los aparatos de seguridad y el Poder Judicial. Los disidentes iraníes le atribuyen el mando de equipos de inteligencia paralelos dentro de la Oficina del Líder Supremo. La Unión Europea sancionó a Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi en abril de 2012 y Estados Unidos lo hizo en enero de 2020, a raíz de su papel en la represión de las protestas de civiles de 2009 y violaciones de derechos humanos. Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi ocupó el Ministerio de Inteligencia de Irán y los servicios extranjeros lo conocen por actuar tras bambalinas, como uno de los funcionarios poderosos con bajo perfil. La mano que mece la cuna del terror, dicen los expertos en terrorismo internacional.