Oro verde: cómo es invertir en el fruto seco que es sensación y cuánto dinero se necesita
2026-02-25 - 06:13
El pistacho, el “Oro verde” para muchos, comenzó a consolidarse en los últimos años como uno de los cultivos más dinámicos dentro del mapa de inversiones agropecuarias argentinas. En los meses recientes, desarrolladoras especializadas, operadores agrícolas e inversores privados impulsaron nuevos emprendimientos en San Juan, atraídos por un escenario de consumo en expansión y por la búsqueda de activos reales capaces de generar ingresos en dólares. El proceso se intensificó entre fines de 2025 y comienzos de 2026, cuando distintos proyectos estructurados bajo fideicomisos productivos abrieron rondas de suscripción orientadas tanto a grandes patrimonios como a ahorristas interesados en diversificación y cobertura frente a la volatilidad financiera. Durante las últimas dos décadas, el consumo mundial de pistachos registró un crecimiento sostenido del 6,5% anual, mientras que la oferta avanzó a un ritmo cercano al 5%. Según análisis difundidos por operadores del sector, esta dinámica consolidó una brecha estructural que, de acuerdo con proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la FAO, podría traducirse en un déficit superior a las 250.000 toneladas hacia 2040. Diversos informes proyectan que ese desfasaje persistirá en el mediano plazo, configurando un entorno de precios relativamente firmes. En paralelo, la producción mundial continúa concentrada en un número acotado de países del hemisferio norte, condicionada por limitaciones de superficie apta, disponibilidad de agua y requisitos climáticos específicos. Gripe aviar: se cerraron exportaciones por casi US$250 millones y vuelven a caer mercados de gran valor La Argentina comenzó a posicionarse como un jugador emergente. La contraestacionalidad respecto de los principales productores globales habilita ventanas comerciales estratégicas. San Juan, en particular, concentra gran parte de la expansión reciente gracias a condiciones edafoclimáticas favorables, baja humedad ambiental y disponibilidad de zonas clasificadas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) como “aptas sin restricciones” para el desarrollo del pistacho. A ello se suma la incorporación de tecnología de riego presurizado, manejo agronómico de precisión y esquemas de mitigación de riesgo climático, factores que reducen la variabilidad productiva frente a cultivos tradicionales. Proyectos ubicados en zonas como Sarmiento y El Ramblón son algunos de los más destacados. En términos productivos, el pistacho presenta particularidades que definen la ecuación de riesgo-retorno.