NFTs: la venganza del mundo de las cosas
2026-03-25 - 14:30
Ustedes son jóvenes y no se acuerdan, pero en 2022 Justin Bieber pagó 1,3 millones de dólares por una imagen digital: el dibujo de un mono en remera, con cara de aburrido. La gracia del asunto consistía en que Bieber se hacía dueño no de una copia sino del original. Y en aquellos días de la pandemia empezó la fiebre de los NFTs (”unidad no fungible”), algo así como un ítem digital único. Original de algo digital suena a contradicción, sí, lo sabemos. La noticia es que esta burbuja terminó de explotar y los valores cayeron en picada. Hoy el mono de Bieber alcanzaría el precio de 4800 dólares. Una verdadera ruina. El NFT se presentaba a si mismo como el gran desafío de la vida digital: una obra de arte que fuera pura aura, sin un cuerpo que la sostuviera, boyando entre la existencia y la nada. Pero no fue la revolución cultural anunciada sino el berretín de la pertenencia a la nueva aristocracia digital. Su decadencia -y la bancarrota de sus inversores- es otra revancha del viejo mundo tangible. Y además: El periodista Ianko López, del diario El País, nos explica que los compradores de NFTs no fueron coleccionistas de arte, sino criptoinversores y especuladores financieros. Su decadencia es paralela a la caída de las criptomonedas, ambas hijas del FOMO (miedo a quedarse afuera) y la especulación.