Netanyahu impulsa un levantamiento en Irán y puertas adentro advierten por una “masacre”
2026-03-17 - 18:50
TEL AVIV.– La ofensiva militar contra Irán y la muerte de altos dirigentes volvieron a exponer una tensión clave en la estrategia de Israel: mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu impulsa públicamente un levantamiento popular iraní, evaluaciones privadas de sus propios funcionarios advierten que una revuelta podría terminar en “masacre”. En una declaración difundida este martes, Netanyahu aseguró que Israel eliminó a Ali Larijani –a quien describió como jefe de la Guardia Revolucionaria– y a un alto mando de la milicia Basij, en el marco de la campaña militar conjunta con Estados Unidos. “Estamos debilitando a este régimen con la esperanza de darle al pueblo iraní la oportunidad de derrocarlo”, afirmó, al tiempo que reconoció que ese proceso “no será fácil” ni inmediato. #WATCH | 🇮🇱🇮🇷 Israeli PM Netanyahu confirms the elimination of Ali Larijani and the commander of the Basij. "We are undermining this regime in the hope of giving the Iranian people a chance to remove it," Netanyahu stated pic.twitter.com/wvKqPbHUot — Strategic Affairs News (@PabanSingh82441) March 17, 2026 El anuncio fue reforzado por el ministro de Defensa, Israel Katz, quien sostuvo que Larijani -figura central del sistema político iraní y secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional- y el general Gholamreza Soleimani, jefe de los Basij, fueron “eliminados” en un ataque nocturno. Sin embargo, Teherán no confirmó las muertes y, poco después del anuncio, las cuentas oficiales atribuidas a Larijani difundieron un mensaje sin referencias al supuesto ataque, lo que alimentó la incertidumbre sobre lo ocurrido. Más allá de las dudas en torno a estas bajas, el mensaje político de Netanyahu fue claro: Israel busca crear las condiciones para que la sociedad iraní se rebele contra el régimen. En discursos recientes, el premier insistió en que la presión militar puede abrir una ventana histórica para que los iraníes “tomen las riendas de su propio destino” y den forma a “un nuevo Medio Oriente”. Sin embargo, ese optimismo contrasta con evaluaciones mucho más sombrías expresadas en privado por altos funcionarios israelíes. Según un cable del Departamento de Estado estadounidense, verificado por fuentes oficiales y difundido por la prensa internacional, representantes israelíes advirtieron a diplomáticos de Washington que, si se produjera un levantamiento masivo en aquel país, los manifestantes serían “masacrados”. El documento resume reuniones recientes entre funcionarios estadounidenses y miembros del aparato de seguridad israelí, incluyendo el Consejo de Seguridad Nacional, el Ministerio de Defensa y la cancillería. Allí se sostiene que el régimen iraní “no se está quebrando” pese a la muerte del líder supremo Ali Khamenei y a la intensa campaña de bombardeos. De acuerdo con esa investigación, la Guardia Revolucionaria Islámica mantiene el control efectivo del país y cuenta con la capacidad para reprimir cualquier intento de protesta masiva. “El pueblo será masacrado”, habrían alertado los funcionarios israelíes, en referencia a la experiencia reciente de represión interna, donde miles de personas murieron durante manifestaciones antigubernamentales. Pese a ese diagnóstico, los mismos funcionarios señalaron que esperan, e incluso desean, una revuelta popular, y pidieron a Estados Unidos prepararse para respaldar a los manifestantes en caso de que salgan a las calles. La contradicción entre el llamado público y la evaluación privada revela las tensiones internas en la estrategia hacia Irán. El contexto regional agrava esa paradoja. En las últimas semanas, Israel y Estados Unidos han atacado miles de objetivos dentro del territorio iraní, incluyendo instalaciones nucleares, depósitos de misiles y estructuras de seguridad interna. Aun así, según el propio cable, el régimen ha demostrado resiliencia, manteniendo su capacidad de lanzar misiles y drones. Señales contradictorias Mientras que figuras de la oposición en el exilio, como Reza Pahlavi, intensificaron sus llamados a la movilización, en particular de cara a celebraciones tradicionales como el Chaharshanbe Suri, que históricamente han servido como catalizador de protestas. Expertos en Irán advierten que el doble discurso israelí puede generar rechazo entre la población iraní. Narges Bajoghli, académica de la Universidad Johns Hopkins, señaló que muchos iraníes verán estas señales contradictorias como una instrumentalización de su sufrimiento. “Mucha gente se sentirá traicionada por esta valoración”, afirmó. En la misma línea, Suzanne Maloney subrayó que los civiles desarmados enfrentan un riesgo extremo frente a un aparato represivo consolidado. “Sería lamentable que se los utilizara como peones”, advirtió. La postura de Estados Unidos también ha evolucionado. El presidente Donald Trump pasó de alentar abiertamente a los iraníes a “tomar el control de su gobierno” a reconocer que las fuerzas de seguridad del régimen están dispuestas a disparar contra los manifestantes. “Tienen gente en las calles con ametralladoras”, señaló en una entrevista reciente, admitiendo que eso representa “un gran obstáculo” para cualquier protesta. Agencias AFP y ANSA y diario The Washington Post