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Nadaba en el Mediterráneo y se encontró con un tesoro de 800 años de antigüedad

2026-03-07 - 19:33

Un descubrimiento arqueológico de relevancia histórica tuvo lugar en las costas de Israel, donde Shlomi Katzin, estudiante del departamento de Civilizaciones Marítimas de la Universidad de Haifa, halló una espada de la época de las Cruzadas mientras nadaba en las inmediaciones de la playa de Dor. El objeto, que permaneció sumergido durante aproximadamente ocho siglos bajo una densa capa de sedimentos marinos, ofrece una ventana directa hacia los conflictos navales y la vida cotidiana de los guerreros medievales en Tierra Santa. El hallazgo ocurrió de forma fortuita cuando Katzin, tras ahuyentar a un grupo de buzos que operaban con detectores de metales por temor a un posible saqueo de antigüedades, identificó la empuñadura del arma mientras emergía del fondo marino. Según informó la Universidad de Haifa, tras rescatar el artefacto y notificar a la Autoridad de Antigüedades de Israel, la pieza fue sometida a procesos de escaneo mediante tomografías computarizadas. Este enfoque tecnológico permitió a los especialistas examinar la estructura interna del acero sin comprometer la integridad del objeto, preservado por una costra biogénica de arena, caracoles y organismos marinos. Los estudios realizados sugieren que la espada, de un metro de largo, data del siglo XII y habría sido fabricada en Europa antes de ser trasladada a la región por tropas cruzadas. “Desde su invención, las espadas han sido una de las herramientas más importantes de la historia de la humanidad. En la Edad Media, estas armas se convirtieron en el símbolo de los caballeros, así como en un símbolo de la fe cristiana”, señaló la doctora Sarah Lantos, académica de la Universidad de Haifa. El análisis reveló además una fractura en la hoja y una deformación en la guarda, lo que lleva a los expertos a conjeturar que el arma cayó al agua durante un enfrentamiento marítimo feroz. Según detalló The Times of Israel, el doctor Joppe Gosker de la Autoridad de Antigüedades de Israel afirmó que “todo apunta a que esta espada cayó al agua durante una batalla”, posiblemente acompañada de su dueño, cuyo paradero sigue como una incógnita arqueológica y es casi imposible que sea respondida. La relevancia de este hallazgo radica en su escasez, ante lo que la profesora Deborah Cvikel destacó que son pocos los ejemplares de este periodo encontrados en Israel, lo que dificulta la comprensión sobre los fondeaderos navales medievales. “Descubrir y estudiar un objeto tan simbólico y personal es un hecho excepcional”, subrayó Cvikel. Por su parte, el doctor Eyal Berkowitz, director médico de Medica Diagnostics, quien colaboró en los análisis, enfatizó que la tecnología actual permitió “ver lo que el ojo humano no puede”, con lo que pudieron identificar la composición de los materiales y el estado preciso del metal interno. La espada, que según los investigadores perteneció a un caballero franco que se estableció en la región tras la Primera Cruzada, representa un testimonio material de los convulsos años de la formación del Reino de Jerusalén. Este tipo de hallazgos, frecuentemente vinculados a los desplazamientos de arenas en la costa, continúa como una fuente fundamental para reescribir los capítulos navales de las Cruzadas.

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