Nació en Bélgica, se instaló en Córdoba y cuenta lo que los argentinos no ven: “Hay tres cosas para amar a este país”
2026-03-17 - 22:30
Una chica de Bélgica con acento cordobés no es algo que se vea todos los días. Aurélie Meunier, de 26 años, nació en Bruselas y en un intercambio escolar a Córdoba capital, a sus 17 años, se enamoró perdidamente de Argentina. Ahora, con una vida de constantes viajes entre su país natal y su destino elegido, dice sentirse “más argentina que belga” y cuenta su particular historia en su perfil de Instagram, donde la conocen como “La Cordobelga” y tiene casi 20 mil seguidores. “Me gusta recordarles todo lo lindo que hay acá”, aseguró Lili -como la conocen- en diálogo con LA NACION. Una belga perdida en Córdoba Hija de padres separados y cinco hermanos, la vida de Lili en Bruselas era como la de cualquier joven nacida en los 2000. Su papá, Didier, dedicado al rubro inmobiliario, y su mamá, Cecile, que trabaja en el Banco Nacional de Bélgica, tenían un buen pasar económico y le daban una vida acomodada hasta que una inocente recomendación de su padre cambió para siempre su vida. “A los 16, me fui de la casa de mi madre y me fui a vivir con mi padre; fue él quien me motivó a hacer un intercambio, me dijo que me iba a gustar”. A partir de ese consejo, buscó un programa en el extranjero a través del Rotary Club y, a sus 17 años, viajó directamente hacia Córdoba, donde conocería a “segunda familia”. “Aterricé directamente en Córdoba Capital y me tocó una familia de intercambio. Fueron muy amables, me trataron como una hija más, ya que tenían dos hijos ellos. Una chica de 17 y un chico de 16. Íbamos los tres juntos para todos lados”, recordó. La creadora de contenido se toma con humor su pasión Salir de su país hacia una ciudad a más de 11 mil kilómetros a tan temprana edad fue un cambio rotundo. “Fue muy intenso. Las primeras semanas no entendía nada de lo que me decían. Fui al colegio acá en la Zona Norte y me costó adaptarme un poco. Teníamos clases de 8 a 16 y era mucho para lo que venía acostumbrada”, rememoró Lili, que había tenido dos años de español en su escuela bruselense pero, como era de esperar, el castellano de España era “muy distinto” al cordobés. “Me costó pero después de unas semanas me adapté bastante bien”, aseguró. Tras 10 meses de la experiencia escolar, en junio de 2018 tuvo que volver a su país natal. Contrario a lo que puede pensarse, ese regreso no fue para nada feliz. Una semilla “argentina” se había plantado en Lili y el sentimiento de querer volver se quedaría con ella hasta hoy en día. “La vuelta a Bélgica fue dura. Mi familia me dijo: ‘Bueno, ya hiciste tu año de intercambio, ahora te ponés a estudiar y te concentrás en tu vida acá’. Pero el problema es que yo ya me había encariñado con Argentina. Me había gustado muchísimo, extrañaba mucho a mi familia de intercambio y a mis amigos. Fue difícil volver a adaptarme, me fui de viaje y empecé la facultad. Después vino el Covid y me mantuvo allá”, contó. Por qué no le gusta Bélgica para vivir Pasaron los años y Aurélie rearmó su vida en Bruselas, pero ese hilo rojo que la unía con Córdoba estaba lejos de cortarse. Estudió Comunicación e hizo un Máster en organización de eventos. Su deseo de volver a pisar suelo argentino era tan fuerte que en la última parte de la carrera consiguió una pasantía por el Rotary y no lo dudó: en 2023, cinco años después de su primera experiencia, volvió a Argentina. Este intercambio solo duraría cuatro meses ya que Lili tenía que volver a Bélgica para recibirse. Después de obtener su título, tampoco estaba conforme con seguir su vida en Bruselas. “Me recibí y todos me decían: ‘Ahora sí te quedás, buscás trabajo y listo’. Busqué trabajo pero en febrero de 2024 decidí volver a Argentina porque se estaba por recibir mi hermana de intercambio y yo quería estar con ella para festejar. Fue en ese regreso que conocí a mi novio actual, Facundo, y todo cambió”, aseguró. En ese momento, Lili volvió y fue contratada en una empresa para trabajar en organización de eventos, pero decidió renunciar y dedicarse de lleno a su vida en Argentina. “Extrañaba mucho y cada vez sentía más fuerte que mi vida iba a ser acá (en Córdoba) y no allá, no me sentía muy feliz en Bélgica”, aseveró. Según reveló, su problema para quedarse a vivir en Argentina es legal, ya que no tiene la residencia permanente. “Me encantaría poder quedarme definitivamente en algún momento. No tengo el DNI, entonces no puedo tener una cuenta. Tengo que casarme o empezar a estudiar algo acá. Por el momento no pude quedarme definitivamente, pero sería mi sueño”, subrayó la creadora de contenido. “Tres cosas amo del país” Para explicar su amor por Argentina, Lili apeló su costado europeo y lo explicó de manera muy ordenada. “Son tres cosas las que amo del país y que cuando estoy en Bélgica extraño muchísimo”, adelantó. “La primera es el clima. En Bélgica hace poco tuvimos el récord de 45 días de lluvia seguidos. Me deprime mucho, necesito mucho sol para estar bien y allá no lo tengo”, afirmó. “Lo segundo es la gente. La gente acá es mucho más cariñosa, mucho más abierta. Cuando llegué acá me quedé impactada con la manera de cómo las personas me recibían, todo el mundo me quería conocer y quería saber de dónde venía. Siempre me invitaron a todos lados y es algo que no pasa en Bélgica”, explicó para mostrar el cariño por sus “familiares” y amigos argentinos. Lili explicó cómo aprendió el idioma Por último, la cultura del país fue la clave para que Lili se sienta “más argentina que belga”. “La cultura en Argentina es muy fuerte con el asado, el mate y ese sentimiento nacional. A mí me encanta, me hace formar parte de un grupo. Me gusta la música, la fiesta, siento que va mi personalidad”, aseguró la joven. Lili ya conoció el sur y el norte del país con viajes del Rotary y se mostró encantada con la variedad de paisajes, pero su corazón está en Córdoba. “Lo que más me gusta es el fernet, pero con el cuarteto la verdad que no me enganché todavía”, sostuvo entre risas y contó que está preparando un próximo viaje junto a su novio hacia Bélgica ya que se casa una de sus hermanas. “Tengo que volver con una salsa belga y chocolates para mi familia de intercambio”, comentó. Las redes sociales para contar su vida La historia de Lili, con sus idas y vueltas hacia su país natal y su amor irrefrenable por Argentina podría haber quedado en el anonimato, hasta que decidió mostrar su vida en redes sociales. Ahora todos la conocen como “la cordobelga”, un nombre que le pusieron sus amigos cordobeses con un ingenioso juego de palabras que resumen su condición. “Desde siempre me gustaron las redes, pero siempre las usaba para subir cosas personales. Mis amigos me empezaron a decir así y decidí cambiar el nombre de la cuenta para contar un poco mi historia”, comentó. El gusto de Lili por la comida argentina Lili empezó a subir videos mirando a cámara hablando de su experiencia, de qué comidas les gustan de Argentina o qué costumbres de Bélgica prefiere evitar... y se volvió viral. “Siento que es algo que a la gente le gusta escuchar, le gusta saber. Puedo recordarles un poco de lo lindo que hay acá en Argentina”, sostuvo la instagramer, que en su video más popular alcanzó más de 412 mil reproducciones. El detalle divertido de sus videos es su notable acento cordobés, que llamó la atención de sus miles de seguidores. “Yo no me doy cuenta. Todo el mundo me dice que tengo un acento bastante marcado. Sí sé que tengo el acento argentino, que es muy diferente al de España. No sé en qué momento se me pegó la tonada cordobesa si solo estuvo 24 meses en total en Argentina”, bromeó y se esperanzó con su plan para los próximos meses: “Me gustaría instalarme y empezar una vida acá”.