Murió una tortuga laúd en Villa Gesell. Qué se sabe del caso y por qué la especie está en riesgo
2026-03-26 - 14:50
Ayer a la mañana, un ejemplar de la tortuga más grande del mundo murió en la costa argentina, tras al menos un día de agonía. La tortuga laúd es, sin comparación, la especie marina de mayor tamaño, capaz de medir lo mismo que un bote de remos. Pero ni su enormidad alcanzó para resistir una herida letal. Había sido rescatada el martes, durante el feriado del 24 de marzo. Las playas de Villa Gesell, pobladas de turistas, recibieron a la convaleciente tortuga. Las personas allí fueron las primeras en avistar a esta gigantesca criatura arrastrarse en la rompiente de las olas. Flotaba como un cuerpo flotante e inmóvil ya en aquel momento. Los turistas dieron aviso a los guardavidas que contactaron a la Prefectura Naval Argentina, que a su vez contactó a la Fundación Mundo Marino. “El caso era grave desde el inicio. Tenía una aleta muy lastimada. Tenía huesos expuestos. No pudieron determinar en el momento cuál fue la causa, pero suponemos que podría haber sido causada por el ser humano: redes, hélices o el choque con una embarcación...”, explicaron desde Mundo Marino. La tortuga ingresó a atención el martes por la tarde; la llevaron a las instalaciones de la fundación para curarla y estabilizarla. Allí determinaron que sufría necrosis en la aleta herida. “Murió el miércoles por la mañana, antes de que los veterinarios pudieran empezar las maniobras de estabilización”, añadieron. La tortuga más grande La laúd es una tortuga que puede superar los dos metros de largo y cuyo peso alcanza más de 600 kilogramos. Sus dimensiones son parecidas a las de un Fiat 600, que en el agua puede desplazarse a casi 10 kilómetros por hora y recorrer más de 18.000 kilómetros en períodos migratorios. Tortugas laúd hay en el océano Atlántico, el Pacífico y el Índico. En el continente americano suelen encontrarse sobre todo en las costas mexicanas, aunque también habitan las centroamericanas y, en Sudamérica, tanto en Colombia, Perú y Brasil como en una pequeña parte de Chile y Argentina. En los países más al sur del continente suelen aparecer en épocas cálidas, cuando migran en busca de alimento. Se alimentan de pequeños peces, crustáceos y, sobre todo, de medusas. Hay una particularidad no solo de la laúd, sino de todas las tortugas marinas: ponen sus huevos en la misma playa en la que nacieron. El sexo de estos animales está determinado en gran medida por la temperatura del agua, por lo que es más probable que nazcan hembras de los huevos enterrados más cerca del mar y machos de los que se encuentran más lejos de las olas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza declaró a esta especie como vulnerable hace poco más de una década, debido al incremento de muertes atribuidas, en especial, a las actividades humanas. La cantidad de tortugas atrapadas en redes de pesca de arrastre, así como las colisiones, suelen ser los casos más frecuentes de decesos. También se las vincula con el aumento de plásticos en los océanos. Estimaciones generales apuntan a que su población ha caído en un 40 % en las últimas dos décadas. Estudios científicos han calculado una caída de la abundancia de esta especie de casi un 6 % anual en algunas partes del Pacífico. En este océano es donde la situación de la laúd es más crítica. Según la National Oceanic and Atmospheric Administration hay evidencia de continuos y abruptos descensos en la anidación a lo largo de toda su área de distribución. Los principales sitios de anidación de la población de tortuga laúd del Pacífico oriental se encuentran en México y Costa Rica, con algunos eventos aislados de anidación en Panamá y Nicaragua. En las últimas tres generaciones, la anidación en esta región ha disminuido en más de un 90%.