Multas millonarias, lujo y una aparente firma falsa: qué se sabe del polémico casamiento en Quebrada de las Conchas
2026-03-28 - 00:30
Son varias las incógnitas que sobrevuelan el casamiento realizado el lunes pasado en la reserva natural provincial Quebrada de las Conchas —Cafayate—, en medio de una formación geológica con rocas de unos 50 millones de años. La principal duda es quién la autorizó, si es que alguien lo hizo. El gobierno salteño asegura que la habilitación que presentaron los organizadores del evento a los guardaparques mientras montaban la carpa de la fiesta es un documento falso con una firma apócrifa del secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable provincial. El gobierno de Gustavo Sáenz realizó una denuncia por falsificación de documentación pública, que actualmente está en manos de la Fiscalía Penal de Cafayate. Otra de las incógnitas alrededor del casamiento es el número de asistentes. Lucía Belén Grajales Soriano, una de las organizadoras del evento, repitió en los medios tras la mediatización del escándalo que hubo un total de 110 personas. Pero algunos de los invitados consultados por LA NACION calculan que eran, de base, más de 200. Lo que sí está claro es que el casamiento estuvo plagado de irregularidades, las cuales ahora el Ministerio Público Fiscal busca desentrañar. A la denuncia por la presunta firma falsa se suma una multa millonaria por daños ambientales. Código de vestimenta y lujo El casamiento fue lo que se conoce como una destination wedding (boda de destino, en español), es decir, un casamiento organizado en una ubicación lejana a la residencia de origen de los novios y de la mayoría de los invitados. En este caso, los novios son de Buenos Aires: ella es Nicole Pocovi, dueña de una marca de anteojos de diseño, de 31 años, e hija del empresario Marcelo Pocovi, expareja de Zulemita Menem. Él es Federico Maran, de 31 años, socio de la concesionaria Auto Milano. Los destination weddings son un tipo de casamiento que se ha vuelto tendencia en la Argentina y en el mundo en los últimos años. Son casamientos que, además, tienen la particularidad de contar con varios eventos satélites. En este caso, según pudo saber LA NACION, hubo un día antes de la ceremonia un prewedding (preboda, en español), un evento en un restaurante cercano al centro de Cafayate. Tanto para esa celebración previa como para la que tuvo lugar al día siguiente, los asistentes debían seguir un particular código de vestimenta. El elegido para la celebración principal fue “Met Gala”, el evento neoyorquino conocido a nivel mundial por su extravagante alfombra roja. Quizás es por eso que, en las fotos y los videos publicados de la fiesta, se puede ver a un participante con un vestido con conos al estilo Madonna y a otro, con un tapado de piel hasta las rodillas. El evento no careció de glamour. Participaron influencers y, de acuerdo a la propia organizadora, también un juez de la Corte Suprema, que no fue identificado. La fotógrafa a cargo del evento citó en una publicación de Instagram dedicada al casamiento a algunas de las marcas que fueron parte del armado: detalló desde los encargados de la ambientación hasta quienes estuvieron detrás del maquillaje y la ropa de los novios. Aparecen nombradas en la lista, entre otras, las marcas Yves Saint Laurent y Jimmy Choo. Algunos de los invitados consideraron la celebración como la fiesta del año —“Hernán Cattaneo está celoso”, publicó una influencer invitada en su Instagram, en referencia al DJ argentino de renombre internacional—. Según pudo saber LA NACION, otros participantes destacaron que el evento se alejó del aura tradicional que suele tener un casamiento: “Parecía más una fiesta de música electrónica”, comentaron. La mayoría de ellos se enteró de la locación de la fiesta recién al llegar. “Elegimos mantener en secreto el lugar porque creemos que hay algo sagrado en esa espera y en dejarse sorprender! Más adelante vamos a poner un punto de encuentro para poder salir todos en combis a las 17hs”, escribieron los novios en la invitación. Al llegar al lugar secreto, que en este caso era una reserva natural con protección ambiental, los invitados pasaban entre arbustos y siguiendo el recorrido de un arroyo seco hasta llegar a la pasarela de ingreso. Los esperaban sillones de diseño, una cabina de DJ y una carpa con una pista de baile, donde durante toda la noche sonó electrónica a un volumen que, advierten hoy desde la Subsecretaría de Ambiente de Salta, de haber sido declarada, nunca hubiese logrado la habilitación correspondiente. “De haberse solicitado una habilitación, no se la hubiéramos dado. Para empezar, el decibel de la música que se usa en estos eventos no concuerda con lo que se permite en ese entorno. Los impactos más grandes de la fiesta fueron el volumen y las luces. Toda la fauna del lugar no está acostumbrada a eso. Ahí hay vizcachas, zorritos, roedores, aves”, afirma Normando Zuñiga, subsecretario de Política Ambiental de Salta, a LA NACION. Tanto el gobierno municipal como el provincial supieron de la existencia de la fiesta desde antes de que se realizara. Según la cronología de los hechos que reconstruye Zuñiga, los primeros indicios llegaron en boca de la intendencia. “Primero hubo una denuncia de la municipalidad. Los guardaparques se acercaron mientras armaba la fiesta y preguntaron si tenían habilitación. Alguien que no sabemos quién fue les mostró este documento. Los guardaparques le sacaron una foto y lo enviaron —relata Zuñiga—. A mí el secretario me informó que había una fiesta en el lugar. Me preguntó si yo había emitido algún tipo de permiso. Le dije que no". Y suma: “El documento que le dieron a los guardaparques no tiene nada que ver con las resoluciones que emitimos en la secretaría cuando aprobamos eventos”. LA NACION accedió a la supuesta habilitación que presentaron los organizadores del casamiento a los guardaparques. Se trata de un documento de Google donde aparece el nombre de Grajales Soriano. El documento digital cuenta con una fotografía pegada con la firma de Alejandro Aldazábal, secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta Pese a que desde temprano las autoridades supieron que había irregularidades con la habilitación de la fiesta, esta se realizó sin inconvenientes. “El secretario vio el documento, habló con los guardaparques e hizo la denuncia pertinente. En medio de toda la confusión, la fiesta se hizo”, explica el funcionario consultado. En paralelo con la demanda penal por falsificación de documentación pública, el área de Fiscalización y Control de la Secretaría de Ambiente provincial avanza en la aplicación de una multa. Todavía no saben, sin embargo, sobre quién o quiénes impactará esta sanción. Afirman que el destinatario dependerá de quién sea señalado en la causa, que avanza con secreto de sumario, como responsable de la fiesta y de la evasión de las habilitaciones pertinentes. En cuanto al monto de la multa, Zuñiga afirma: “La ley provincial N.7070 determina que puede ser hasta el equivalente a 200.000 litros de nafta. Se tiene que fiscalizar el nivel de daño. Igualmente, aunque no haya daño, habrá multa”. Grajales Soriano aseguró esta mañana durante una entrevista radial que el casamiento fue “un evento en una propiedad privada dentro de una reserva”, donde “se respetaron todas las leyes”. También afirmó que ella y su familia son dueñas de una propiedad en la reserva desde 1965, donde se habría llevado adelante la fiesta. Dentro del área protegida de la Quebrada de las Conchas, que ocupa 25.000 hectáreas, hay fincas privadas. Sin embargo, dentro de estas propiedades no se puede desarrollar cualquier tipo de actividad. “Cuando la provincia determina que un lugar pasa a ser un área protegida, la ley 6806 declara un interés superior de la provincia en preservar ese lugar. Se pueden solicitar permisos provinciales para hacer eventos. Muchísimas veces llegan solicitudes para actividades turísticas, para filmar escenas de películas o hacer actividades turísticas, como volar globos aerostáticos. Pero, en este caso, la habilitación no se tramitó”, detalla Zuñiga.