“Muchos responsables”: tras el derrumbe en Parque Patricios, vecinos denuncian fallas previas y buscan asesoramiento legal
2026-03-04 - 18:33
Veinticuatro horas después del derrumbe en el complejo habitacional Estación Buenos Aires, en Parque Patricios, el movimiento dentro del predio es mínimo y está controlado por un fuerte operativo policial. Las calles internas permanecen cortadas con cintas de seguridad y vallas metálicas que impiden el ingreso. Del otro lado de la calle, los vecinos del edificio miran hacia sus departamentos sin saber cuándo podrán volver. Algunos conversan entre sí, otros revisan sus celulares buscando información en los grupos vecinales del complejo. La incertidumbre se mantiene desde ayer por la madrugada, cuando el colapso de una losa en el sector de cocheras obligó a evacuar de urgencia los edificios del entorno. Entre los residentes que se acercaron hoy nuevamente al lugar está Anabela, contadora, quien prefirió resguardar su apellido. “No sabemos si perdemos nuestra casa de un momento para el otro. Esa es la situación. Nadie nos dice nada, no tenemos información oficial, más que la reubicación de la gente, que es lo que salió en todos lados y son comunicaciones oficiales. Pero nosotros, la verdad, es que no sabemos nada de lo que va a pasar con nuestras casas”, señala. Gran parte de lo que circula entre los vecinos surge de comentarios informales. “Todo lo que sabemos es radio pasillo”, resume. Mientras tanto, algunos vecinos se alojan en hoteles y otros en casas de familiares. “Mucha gente no tiene dónde ir y se tuvo que quedar en hoteles. Mucha gente se está quedando lejos, y por eso no pudo venir a ver sus cosas. Nadie se quiere ir, nadie quiere descuidar su casa”, agrega. También explica que varios residentes comenzaron a asesorarse legalmente. “Nos estamos asesorando cada uno particularmente y también de forma grupal con abogados. Estamos juntando pruebas y recopilando datos que tenemos desde antes”, indica. Durante un encuentro realizado al mediodía en la vereda, vecinos evacuados manifestaron la necesidad de contar con asistencia letrada y evaluaban convocar a un abogado. Es que los reclamos por problemas en el complejo no comenzaron tras el derrumbe. “Nosotros venimos en reclamo con COSUD [Constructora Sudamericana] desde el año pasado. Teníamos filtraciones en la cochera, autos que se tapaban para que no les cayera agua encima, zonas que se inundaban. Eso venía de larga data”, sostiene. Y describe: “Primero empezaron a levantarse las baldosas, después aparecieron grietas en algunas paredes y después los reclamos más fuertes fueron por las filtraciones en las zonas comunes”. La preocupación, afirma, también está vinculada a la situación legal de muchos propietarios. “Nosotros seguimos pagando el crédito. Ya tenemos la cuota para pagar. Muchos tenemos solo boleto de compra y venta porque todavía no están los planos finales ni el final de obra”, advierte. En ese contexto, el futuro del complejo sigue siendo una incógnita para quienes viven ahí. “Esperamos que haya responsables. Acá hay muchas manos en la lata: Nación, Ciudad, los bancos. Nosotros seguimos pagando nuestras casas”, concluye. Comunicado oficial Esta tarde, el gobierno porteño distribuyó un comunicado, en el que afirmó que los departamentos evacuados ascienden a 175, correspondientes a los cuatro edificios que rodean el estacionamiento afectado. Confirmaron, a la vez, que los vecinos no podrán regresar a sus departamentos “hasta tanto la empresa constructora y el administrador realicen de manera urgente un plan de recomposición de seguridad estructural en las áreas afectadas”. LA NACION consultó a la Ciudad la cantidad total de personas trasladas a hoteles y preguntó durante cuántos días cubrirán el alojamiento de quienes debieron abandonar sus hogares subrepticiamente. Según algunos vecinos, les dieron hospedaje hasta el 9 de marzo. Sin embargo, hasta el momento, las fuentes consultadas no dieron respuesta. Incertidumbre total Norma Ramírez, maestra, de 37 años, y vecina de una de las torres afectadas, vive con sus dos hijos, uno de 3 años y un adolescente. “Estoy en el hotel América. No pudimos casi dormir. Mi nene de 3 directamente no durmió nada, me pregunta dónde están sus juguetes y dónde está su casa”, dice. Según explica, el traslado al hotel se confirmó recién durante la tarde de ayer. “Nos avisaron a eso de las 19 que íbamos para allá, y a las 20 ya estábamos ahí con otras familias. No sé cuántos somos, pero al principio, por lo menos, vi 10”, cuenta. También detalla qué asistencia reciben: “Acá nos cubren solo el desayuno, el resto, no”. Ahora, la preocupación de Ramírez es cuánto tiempo podrán permanecer en el hotel. “Nos avisaron que nos podíamos quedar hasta el 9 de marzo, y me preocupa porque mi torre fue la más afectada”, dice. El derrumbe del techo del estacionamiento no provocó víctimas fatales ni heridos. Ramírez considera que el resultado podría haber sido mucho más grave. “Estamos vivos de milagro. Un vecino siempre se va con su auto y sale 4.40, pero ayer se quedó dormido. Si él se despertaba e iba a buscar su auto, moría directamente y era una tragedia. Él es padre de un nene de 6 años”, comenta, desde la vereda. Mientras tanto, otros residentes siguen acercándose al complejo para intentar entender qué pasará con sus departamentos. Sabrina, vecina de la torre 1, explica que en los grupos de WhatsApp de los vecinos circuló un mensaje que indicaba que, tras realizarse los estudios correspondientes, en 48 horas podrían volver a habitar los edificios. Esa información fue desmentida a LA NACION por la Policía de la Ciudad. Recuperar sus bienes Algunos vecinos pudieron ingresar a sus departamentos acompañados por bomberos, aunque bajo condiciones muy estrictas. “Ayer entramos con bomberos y es la única condición para entrar. El bombero te toca la puerta desde el minuto uno que entraste, o sea que no llegás a agarrar nada. Agarrás cosas que tampoco necesitás porque empezás a agarrar lo que tenés a mano”, explica Anabela. Señala que, durante las primeras horas tras la evacuación, la ayuda llegó principalmente de los propios vecinos del barrio. “La comida ayer fue de los vecinos. Todos abrieron sus puertas, bajaron a las 5, que hacía frío, con café, con mate, con comida. Nadie tenía hambre claramente, pero pasaban con empanadas, con medialunas, con lo que podían”, relata. También recibieron ayuda para rescatar mascotas que habían quedado en los departamentos o que los vecinos no sabían dónde alojar. “Las chicas de Gatitos en Huracán estuvieron ayudando con el rescate de los animales”, dice. Muchos residentes intentan reorganizar su vida mientras esperan definiciones. En el caso de Anabela, trabaja de forma remota y pudo reorganizar su jornada laboral, aunque aclaró que no todos los vecinos están en la misma situación. “Fuimos a la policía y nos dijeron que, hasta que el fiscal no determine que lo que pasó fue un derrumbe, no pueden hacer ningún certificado para el trabajo”, señala. “Un salto de la cama de cinco metros” Sergio Muñoz, vecino del complejo, relata que el estruendo lo despertó abruptamente en plena madrugada. “Un salto de la cama de cinco metros, a las cinco menos diez”, recuerda. Para él, el horario fue determinante para evitar una tragedia mayor. “Si hubiera sido a las 8, cuando todos están retirando los coches, la gente se va a trabajar y llevan a los chicos a la escuela, hoy estaríamos hablando de una tragedia”, sostiene. El vecino pudo ingresar a su departamento para retirar algunas pertenencias, pero apenas tuvo unos minutos. “Agarré los documentos, las tarjetas de crédito y estoy con lo puesto. Me prestaron ropa”, añade. El ingeniero civil Claudio Rissetto se acercó al edificio y habló con los medios. “Seguramente, por lo que comentaban los vecinos, la estructura estuvo avisando. El agua afecta a las estructuras de hormigón armado porque corroe los hierros estructurales. Esa corrosión hace que se reduzca la sección resistente y, al reducirse la sección resistente, también se reduce la resistencia de la estructura”, explicó. El especialista agregó que las estructuras suelen mostrar señales antes de fallar. “Las estructuras avisan con deformaciones, con fisuras, con grietas. Cuando aparecen esas señales hay que tomar recaudos”, señaló. Esta mañana, cerca de las 11, llegó al lugar personal de Defensa Civil para observar la situación. Cerca del mediodía, un grupo de aproximadamente 30 vecinos realizó una reunión frente al perímetro para intercambiar información y organizar los próximos pasos, entre ellos, buscar asesoramiento legal. Según expresaron, hasta el momento no habían recibido respuestas de la fiscalía ni de otras autoridades sobre cómo continuará la situación. De acuerdo con lo que les informaron, la fiscal interviniente dispuso que por ahora no se permita el ingreso a los departamentos por motivos de seguridad, ante el riesgo de un nuevo colapso estructural. Durante la mañana también se vivieron momentos de tensión. Un vecino se acercó a uno de los policías que custodiaban el perímetro para pedir explicaciones sobre quién autorizaría el ingreso a los departamentos para retirar pertenencias. Según relataron testigos, el efectivo le negó información, lo que provocó enojo entre quienes estaban en el lugar.