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“Miren nuestras habilidades”: la joven que brilla en la TV Pública y exige que dejen de ver sus debilidades

2026-03-27 - 13:20

La primera vez que Cande fue al estudio de televisión para grabar estaba nerviosa. Mientras la maquillaban y la peinaban para las cámaras, le latía rápido el corazón, cuenta. Había ensayado con sus compañeros y estudiado al detalle el guión. Tenía muchas ganas de demostrar todo lo que podía hacer. Ahora se sienta en el sillón del living de su casa, rodeada de estantes cargados de libros. Se acomoda detrás de la oreja el pelo castaño oscuro, que le llega por los hombros. Tiene las manos apoyadas sobre el regazo mientras espera que le hagan una pregunta. Esta vez, le toca ser la entrevistada. Una vez que empieza a hablar, habla mucho y rápido, siempre con una sonrisa. Candelaria Figueirido tiene 28 años y conduce el magazine Dale Voz, que sale al aire los sábados a las 11 por la TV Pública. Es un programa que cuando está al aire es liderado por personas con discapacidad. El último capítulo de la primera temporada se emite este sábado. Cande vive con su mamá en Olivos y es la cuarta de cinco hermanos. Parte de su casa está convertida en una pequeña librería, de la que su mamá es dueña y a la que se accede por invitación. Sus hermanos ya se independizaron y no viven con ellas. Cuando Cande tenía un año, sufrió una meningitis que la dejó con una discapacidad intelectual e hipoacusia, por lo que usa audífonos. —¿Qué es lo que más te gusta de estar en el programa? —Que puedo mostrarme como soy. Si bien tengo una discapacidad, eso no es un impedimento para hacer lo que quiero hacer. Está buenísimo que nos vean como somos, no por nuestras debilidades sino por nuestras habilidades, porque tenemos muchas cosas por demostrar. Hablar a cámara y entrevistar Cande hizo la primaria y la secundaria en una escuela normal. Tuvo apoyo de una psicopedagoga en la primaria y de una maestra integradora en la secundaria. La ayudaban a organizarse con el estudio y a preparar exámenes. También iba a la fonoaudióloga para trabajar la pronunciación de las palabras. Le costaban particularmente los sonidos de la R y la C: “Cuando estaba en la primaria me costaba pronunciar mi nombre”, recuerda. Cursó la Tecnicatura en Comunicación en la Universidad de San Isidro, que ofrecía programas adaptados para personas con discapacidad. Después de pasar por la facultad, su mamá le sugirió sumarse a Loros Parlantes, una ONG que desde 2017 trabaja para estimular la comunicación y el manejo de emociones de personas con discapacidad. Entre otros programas y talleres, Loros Parlantes se encarga de coordinar y capacitar a los chicos y jóvenes que participan de Dale Voz. Como es curiosa y siempre está dispuesta a probar cosas nuevas, Cande se sumó. En el Taller de Conducción de la ONG, aprendió cómo pararse y hablar ante la cámara, a entrevistar, hacer preguntas e investigar. A pesar de los nervios iniciales, con el tiempo se fue soltando. “Me gusta hablar. A veces me voy por las ramas. Es lo que más me gusta de conducir”, dice entre risas. Mientras habla, su boca se ensancha en una sonrisa y gesticula mucho con las manos. Tiene una actitud risueña y se desenvuelve con confianza. Su segmento preferido de Dale Voz es Voces que Inspiran, donde conversa con ONGs o personas comprometidas con la comunidad. También le gusta entrevistar a actores y artistas. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por 🇦🇷 Loros Parlantes 🦜 (@loros.parlantes) “A mis papás les daba miedo que saliera sola” Tiene una agenda semanal bien cargada: los lunes por la tarde va al taller de conducción, donde entrena junto a sus compañeros las habilidades para estar en el programa; los martes tiene terapia; miércoles y viernes va al trabajo en la Secretaría de Discapacidad del Gobierno de la Ciudad; y los jueves hace comedia musical. El tiempo libre que le queda lo pasa con su familia y amigos, o leyendo. Es amante de la literatura y hace reseñas en video que comparte por redes sociales a través de Loros. Hace unos meses, se convirtió en escritora: está trabajando en su autobiografía. Con la ayuda de una acompañante terapéutica, fue ganando independencia en distintas áreas de su vida: con las tareas de la casa, para moverse sola, para manejar dinero. “A mis papás les daba miedo que yo saliera sola, por si me perdía o me pasaba algo. Me querían proteger. Pude hablar con ellos, y fui probando hacer las cosas sola, ser más independiente. Siempre me apoyaron en mis decisiones”, cuenta. Para ir al trabajo, Cande camina un par de cuadras hasta la parada del 152, que la deja en una estación de la línea D, donde se toma el subte y combina con la H. Se mueve sola en transporte público y a veces en Cabify, para ir a la sede de Loros. “Trabajo y tengo un montón de habilidades” Desde el año pasado, Cande trabaja en la Secretaría de Discapacidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Forma parte de un equipo que hace capacitaciones a funcionarios, profesores y médicos sobre cómo es la vida con una discapacidad. Le gusta su trabajo porque puede ayudar a generar un cambio sobre cómo la gente ve la discapacidad. —¿Sentís que te afecta la mirada de la sociedad sobre la discapacidad? —Sí. Yo soy bajita y la gente me trata como si fuera una nena chiquita, me miran con lástima. A mí me molesta mucho. Soy una adulta, trabajo, tengo un montón de habilidades. Quiero que vean eso, más allá de mi discapacidad. —¿Por qué creés que te tratan como si fueras una nena? —Creo que la gente está mal informada y asume cosas en vez de preguntarnos. Para mí, falta eso: preguntar y hablar. En vez de suponer y sentir lástima por las personas que tenemos una discapacidad, la gente debería hablar con nosotros, preguntarnos qué queremos o si necesitamos ayuda. Cuando empezó a trabajar en la Secretaría, Cande tenía ayuda para realizar sus tareas, pero con el correr de los meses cada vez es menos. El trabajo le dio independencia: gestiona sus tiempos, se mueve sola más seguido y tiene su propio dinero. Lo gasta mayormente en transporte y en comida, pero también se da gustos, como ir a hacerse las uñas. Libros para compartir Mientras habla, la mirada de Cande pasea por las estanterías a su alrededor. Casi toda su casa está tapizada con libros. El recibidor, el living, su habitación. Hace años, después de haber cerrado el local de su librería, su mamá la trasladó a su casa. Cande la admira muchísimo: fue ella la que despertó su amor por la literatura. Lee novelas de romance y de misterio. Le gusta imaginarse los personajes, los escenarios, la acción, como si estuviera viendo una película en su cabeza. Hace reseñas para compartir sus pensamientos sobre lo que lee: “Trato de no spoilear, pero me gusta dejar un mensaje, contar un poco qué me transmitió a mí, qué saqué yo de ese libro”. Uno de sus libros favoritos es La Lección de August, de la escritora estadounidense Raquel Jaramillo Palacio. Tenía 15 años cuando llegó a sus manos y es el primer libro que leyó con un protagonista que tiene una discapacidad. Se sintió conmovida e identificada con la historia del protagonista, un chico que tiene un trastorno genético caracterizado por malformaciones. Sus padres lo sobreprotegen y lo tratan como a un niño pequeño, y él se enfrenta a sus propios miedos y los prejuicios de la sociedad sobre la discapacidad. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por 🇦🇷 Loros Parlantes 🦜 (@loros.parlantes) Bocas Pintadas, una editorial que solo publica libros escritos por mujeres, le propuso escribir su historia y publicarla para relatar en primera persona cómo es la vida de una persona con discapacidad. Apenas tiene un momento libre, Cande se sienta en el escritorio de su habitación y escribe en su computadora. Por ahora, solo avanzó con un par de capítulos, pero ya la emociona ver el progreso que tuvo. “Escribo para mostrar lo que yo vivo, para que otros chicos con discapacidad vean que podemos hacer un montón de cosas”, dice. —¿Con qué soñás? ¿Qué te gustaría hacer en los próximos años? —Estos años quiero seguir haciendo talleres en Loros. Me encantaría conducir una segunda temporada de Dale Voz. Sueño con que todas las personas con discapacidad que vean este programa, que quizás no salieron de su casa o no saben de qué son capaces, vean este programa y digan ‘wow, yo también puedo hacer eso, yo también puedo hablar o conducir’. Más información Si querés conocer más sobre Loros Parlantes, podés visitar su sitio web o su perfil en Instagram Si querés conocer cuáles son las prestaciones, servicios y derechos que tienen las personas con discapacidad, podés navegar por la guía que armó el equipo de Fundación LA NACION.

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