Miradas sobre 2027: reglas, fragmentación y coordinación
2026-03-06 - 03:23
“Candidatos sobran: faltan partidos o, al menos, espacios políticos coherentes y, sobre todo, coordinación dentro del peronismo y con otras fuerzas para armar un frente electoral amplio similar al que llevó a Lula a su tercera presidencia”. El experimentado diputado hizo una pausa, puso su vista en el horizonte y continuó reflexionando en torno al proceso electoral de 2027. Detallista, citó sondeos recientes que sugieren que, a pesar de pasar por su mejor momento político y sentirse consolidado en el poder por éxitos muy relevantes en las recientes sesiones extraordinarias, el presidente Milei solo tiene alrededor de un 40% de imagen positiva. Veterano de mil batallas, agregó: “Veo un escenario muy competitivo si conformamos una propuesta que atienda las nuevas demandas de la sociedad, que mire al futuro y no al pasado”. Al insistir sobre la cuestión de las potenciales candidaturas, el diálogo viró hacia los espacios “vacíos” que, en materia de liderazgo, súbitamente y ante la sorpresa de todos, se llenan. Pasó con Milei, con el propio Alberto Fernández e incluso con Néstor Kirchner. La sociedad “te pone” en un lugar que, tiempo atrás, parecía imposible. “¿Quién era Raúl Alfonsín un año antes de las elecciones de octubre de 1983? Un convencional más por la provincia de Buenos Aires”, recordó otro de los comensales, memorioso conocedor de la historia de los partidos políticos. “Terminó siendo la persona ideal para esa coyuntura crítica”, con un discurso esperanzador y convocante en un país que trataba de salir de la tragedia de la última dictadura, de cuyo inicio se están por cumplir 50 años. Los políticos saben que la eventualidad de un éxito electoral implica un grado no menor de incertidumbre. Pero la acumulación de casos concretos con resultados que aparecen ex ante como improbables para conmocionar al conjunto del sistema hace que muchos se animen, pues la barrera de entrada parece muy baja. ¿Quién tomaba en serio las aspiraciones presidenciales de Carlos Menem cuando era el primer gobernador peronista en acercarse a Alfonsín? Las oposiciones pueden hacer más o menos méritos para estar preparadas, pero su destino está casi siempre condicionado por los resultados de la gestión de los gobiernos a los que pretenden desplazar: las ventajas del incumbente son enormes. Si se concreta una alternancia es porque una mayoría del electorado considera que la promesa o la posibilidad de cambio, incluso cuando implique una suerte de apuesta a lo desconocido o parezca un salto al vacío, es mejor, o menos mala, que la continuidad. Los gobiernos se empeñan, por acción u omisión, en que los ciudadanos busquen otros horizontes: ignoran el malestar de sus decisiones controversiales, minimizan los errores, en especial los no forzados, responsabilizan a la “herencia recibida” o los “clubes del helicóptero” de turno y, sobre todo, tienden a confundir lo permanente con lo transitorio, la película con la foto, los momentos puntuales con las preferencias subyacentes de votantes que acumulan un magma complejo de sensaciones y recuerdos para apelar a elementos emocionales a la hora de optar por un candidato, en lugar de a una lógica racional y estructurada en función de intereses. “Si continuamos los ataques a líderes empresarios, la apertura que ahoga a la industria, ni hablar de mucha gente que viene galgueando hace rato y ahora no puede pagar la tarjeta (...)”, afirma preocupado un votante de LLA en un grupo de foco realizado luego del discurso presidencial del domingo pasado ante la Asamblea Legislativa, convencido de que esa actitud tendría consecuencias negativas. “Creo que Milei tiene razón, de lo que no estoy seguro es de que nos convenga ser tan agresivos”, concluyó este comerciante de Río Cuarto. Una madre de dos universitarios agregó: “Yo lo voté (a Milei) a instancias de mis hijos, pero al menor lo veo desilusionado (...) vimos un rato la tele, fue un espectáculo lamentable, innecesario”. Un jubilado del barrio de Almagro, en referencia a los legisladores kirchneristas, aportó: “A estos impresentables tenés que enrostrarles poder, es el único idioma que conocen... No se hacen cargo del desastre que generaron... hizo bien Milei en ponerlos en evidencia”. La fragmentación del sistema político asoma como una amenaza vital de cara al próximo turno electoral. Lo de la oposición es más que preocupante. Por un lado, fuentes de la provincia de Buenos Aires confirman que Axel Kicillof está decidido a presentarse, aunque esto signifique una candidatura casi testimonial que lo coloque como un eventual árbitro ante un balotaje. Algo similar a lo que ocurrió con Sergio Massa en 2015, cuando, paradójicamente, debido a sus diferencias con Daniel Scioli y su confrontación con Cristina, terminó apuntalando la victoria de Mauricio Macri. No parece imposible ahora que el gobernador bonaerense muestre al peronismo su capacidad de daño rompiendo una coalición opositora para forzar una segunda vuelta que lo tenga como protagonista. Por el otro, la ambiciosa empresa que se propone Miguel A. Pichetto, reunificar al peronismo, es vista por algunos como imposible, por otros como inviable y por otros, como preocupante. “Por algo Milei polarizó tanto con el núcleo duro K: quiere contaminar al conjunto del peronismo de la nube tóxica que genera”, afirmó una especialista en marketing digital impactada por la violencia con que reaccionaron las redes sociales. “El microclima de los nichos intensos que dominan el espacio digital puede llevar a la confusión... al votante independiente estas cosas no le preocupan”. Sin embargo, Pro, el radicalismo y las fuerzas provinciales también están en busca de alguna fórmula u oportunidad que les permita de mínima sobrevivir y de máxima generar una alternativa. Saben que la reforma política, incluida la eliminación definitiva de las PASO y del financiamiento de las campañas, es potencialmente devastadora. “Nos quieren sacar el mecanismo que nos permitiría resolver la definición de las candidaturas y coordinar una estrategia conjunta frente a un gobierno que busca nuevas reglas electorales que faciliten su continuidad”, afirma una senadora que cooperó con el oficialismo, pero no deja de especular con una reconfiguración de la oferta opositora. Una de las singularidades de la lógica de fragmentación para 2027 es que podría incluso contagiar al oficialismo. Por algo el visible abrazo de Milei con Patricia Bullrich: si Karina impone a Manuel Adorni como candidato a jefe de gobierno de la ciudad y algún referente del interior o Sandra Pettovello fuesen candidatos a vice, ¿qué haría Patricia Bullrich? “Creo que Victoria Villarruel, solo para limar a Milei, será candidata (...) con un 5% o un 7% del voto puede evitar un triunfo oficialista en primera vuelta al evitar que alcance el umbral del 40%”, había deslizado el experimentado diputado durante nuestro encuentro. De este modo, surgen tres escenarios posibles de cara a 2027. Uno, similar al de 2011, donde una oposición sumamente fragmentada encuentra a un oficialismo consolidado (apuntalado por un mejor humor social vinculado a una economía más estable, con inflación a la baja y crecimiento, aunque sea acotado y segmentado). En este caso, el Presidente se encaminaría a un triunfo cómodo en primera vuelta. El segundo escenario muestra un eventual triunfo oficialista en primera vuelta como consecuencia de la fragmentación opositora en dos bloques, como en 2007, cuando Lilita Carrió y Roberto Lavagna se dividieron el voto anti-K. El tercero, una efectiva y exitosa coordinación opositora, al estilo Cambiemos en 2015, que fuerce una segunda vuelta, capitalizando el desgaste oficialista y esté en condiciones de lograr una alternancia.