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Milagros Brito, empresaria: “Los proyectos no se piensan solo en metros, la gente se cansó de scrollear en el sillón y busca espacios para conectar”

2026-03-27 - 09:40

Milagros Brito maneja Vizora, la desarrolladora del grupo Macro. Hizo obras en toda la ciudad y hasta se animó con balcones con piletas privadas en el dique uno de Puerto Madero cuando la zona era una promesa. Hoy toda su energía está en Remeros Beach, el proyecto que ocupa 17,5 hectáreas en una zona de Tigre. Lo arrancó hace 10 años cuando la zona era un páramo. “Está en un punto estratégico entre dos zonas muy desarrolladas como Rincón de Milberg y Nordelta”, explica Brito en el mano a mano que mantuvo con LA NACION en el showroom del proyecto en el que se desarrolla Experiencia Living, la muestra que organiza LA NACION con las últimas tendencias en diseño y decoración que se pueden descubrir en 14 departamentos totalmente ambientados. Si querés saber de qué se trata Experiencia Living hacé clic acá El emprendimiento se plantea en ocho macrolotes residenciales y uno comercial que está sobre Camino de los Remeros. Tendrá cinco playas alrededor de una laguna cristalina de última tecnología que ocupa 3,5 hectáreas. Dos ya están habilitadas; la tercera se inaugurará en el verano. “Hoy ya viven 300 familias y a partir de mayo se sumarán otras 100”, detalla Brito y aclara “esto recién empieza”. Pero arrancaste la idea hace 10 años... Sí, pero el mundo y las personas cambiamos y hoy somos testigos de un cambio de paradigma también en el real estate. Hoy todos estamos en busca de algo más profundo: bienestar, equilibrio, lugares que nos ayuden a vivir con más calma, más naturaleza y más conexión, un ecosistema que nos invite a vivir mejor. Para quienes entendimos temprano esta conversación, la arquitectura comenzó a volverse biológica, el espacio se convirtió en cuidado real y el bienestar pasó a ser estructural, integral y sostenible. A todo esto, hoy en el mundo se lo llama wellness real estate. Pero en esencia se trata de algo muy humano: diseñar ecosistemas donde las personas puedan sentirse bien. ¿Por qué te animaste a una laguna cristalina cuando no había un ladrillo en el proyecto? Siempre la idea fue hacer la laguna cristalina que en general suele estar en proyectos ubicados en zonas más suburbanas y no en urbanas como esta. Pero siempre la decisión fue trabajar para que Remeros Beach sea una ciudad del bienestar. Cuando viajé a Chile hace más de 10 años, fui a un proyecto inmobiliario y tengo el recuerdo de ver cómo los chicos bajaban con las mochilas del ómnibus escolar y a los minutos, en lugar de estar mirando la televisión o las pantallas, ya estaban en la playa jugando al vóley y haciendo algún deporte acuático. Y pensé: esta es la verdadera calidad de vida; estoy convencida de que en la simpleza está lo extraordinario. ¿Fue una jugada financiera fuerte invertir en la laguna? Sí, financieramente fue una carga muy grande porque en ese momento estábamos vendiendo las primeras torres y nos jugamos a invertir en una laguna con una infraestructura y tecnología muy buena. No podíamos equivocarnos. Fue como cuando en el 2005 hicimos los primeros Árboris, edificios bajos con amenities y espacios comunes para que la gente los disfrute cuando nadie hablaba de ese concepto. Este año la desarrolladora cumple 20 años y la realidad es que crecimos haciendo siempre cosas distintas. ¿Te sentís una cool hunter del real estate? Lo que pasa es que a los proyectos hay que ponerles alma porque es lo que realmente genera un diferencial. Si bien son emprendimientos de real estate y por supuesto tienen que tener location, metros cuadrados, amenities y diseño, hubo un cambio que se dio después de la pandemia que plantea que cada uno de nosotros está en la búsqueda de algo más profundo, equilibrio y conexión. Y el lugar que uno elige para vivir es clave para lograrlo. Hoy se habla del wellness del real estate. Hasta hace unos años se realizaban torres con grandes amenities que nadie usaba. La razón por la que pasaba eso era porque no había ninguna propuesta detrás; entonces se generan espacios pero quedan vacíos, sin vida. ¿Cómo se genera vida a esos espacios? La clave está en entender e interpretar qué es lo que la gente está buscando. Hoy quiere tener su espacio de intimidad en su casa, pero también saber que vive en un lugar donde baja y puede charlar, conectar con un vecino, tomar un café. Se cansó de scrollear en el sillón de casa. Por eso nosotros proponemos una serie de actividades para hacer en torno a la laguna, que es nuestro amenity central, que pueden ir desde kayak hasta paddleboard. Esto también hace que el emprendimiento sea único y se genere una plusvalía, una revalorización que explica por qué un departamento acá puede valer más que en otros lugares de la zona o por qué el inversor puede alquilarlo más caro y obtener una renta más alta que, en definitiva, se da porque hay una propuesta detrás estructural y sostenible en el tiempo. ¿Qué define que sea sostenible en el tiempo? La clave está en atender los pain points concretos de la sociedad. La gente vive en soledad, desconectada; hay muchas personas atravesando depresiones y momentos difíciles. Acá me cruzo con recién separados que me agradecen la posibilidad de compartir la playa con sus hijos, de generar espacios en los que se sienten contenidos: bajan a almorzar, van a remar, juegan al pádel. Por todo esto planeamos una ciudad del bienestar que no tiene que ver con tener clases de yoga y un gimnasio. Es más profundo, habla de hábitos, de poder levantarte e irte a caminar, jugar con el balde y la arena, hacer kayak o la posibilidad de charlar con alguien en la reposera. El concepto hoy es que el lugar en donde vivís tiene que hacerle bien a tu salud física y mental. La gente en el mundo está achicándose y dejando las grandes casas para mudarse a lugares que la hagan feliz. Me he cruzado con familias jugando al Burako en la playa, que es una actividad que uno hace en vacaciones. La casa es un refugio; el espacio se volvió un poco contención. Hay otra valoración: ya no se piensa solo en metros. Nosotros, en uno de nuestros departamentos de Árboris, trabajamos con una neuroarquitecta, Manuela Berraz, que refleja cómo el espacio acompaña los buenos hábitos con iluminación, oxigenación. ¿Cómo surgió el concepto de la ciudad del bienestar? Se dio naturalmente a partir del amenity central, que es la laguna, y todos los espacios de playa, y a partir de ahí uno va entendiendo que el bienestar es integral y tiene una relación directa con los hábitos y con vivir en un lugar conectado con la naturaleza y el agua en un entorno que da paz y tranquilidad. Un concepto que exige trabajar todos los días para ver cómo mejoras la experiencia. De hecho estamos haciendo un club social de Wellness de 600 metros cuadrados que estará listo en mayo, que tendrá, por ejemplo: los circuitos de contraste con saunas de infrarrojo, seco, húmedo, tinas de agua fría, crioterapia, que son furor en el mundo. La llamamos la mitocondria del wellness. El Aima Wellness Social Club es un proyecto propio porque creo que es clave para lo que buscamos generar. También trabajamos en un Future Living. ¿Cómo es eso? Es un proyecto que será la resignificación del Senior House basado en la nueva longevidad. Será el primero del estudio de arquitectura uruguayo Gómez Platero en Buenos Aires. Hablemos del potencial de revalorización del proyecto Las unidades de las torres Sky que fueron parte del masterplan original De Remeros Beach se prevendieron a US$2000/m2 hace 10 años, hoy defienden valores que rondan los US$4000/m2. El mismo que promedian los departamentos de los Árboris, nuestra marca insignia que hace tres años trajimos a Remeros. Ahora estamos a punto de entregar los uno y dos de la marca y por comenzar la construcción del tres y cuatro. Estos valores representan tickets de... Hay departamentos de tres dormitorios que son como casas, que tienen 180 metros cuadrados, y también otros de 70. Los tickets oscilan entre los US$280.000 y los US$750.000 -con jardín y acceso directo a la playa-. Mientras que en los edificios tres y cuatro, los vamos a lanzar a fin de año y se entregarán en 2028. En estos casos hay opciones desde los US$220.000 hasta los US$580.000 y se puede entrar con un anticipo del 40% y 40 cuotas en pesos ajustadas por CAC y en 20 cuotas fijas en dólares, aunque siempre somos flexibles en las formas de pago. ¿Qué sentís cuando llegás al proyecto hoy? Desde hace un tiempo empecé a tener una mirada más de agradecer, y a no mirar lo que falta. Tengo una mirada más benévola conmigo y valoro la dedicación y la pasión con la que hago las cosas. Fui criada por mis padres de esa manera, aunque mi padre fue un ejemplo de dedicación y esfuerzo, entendiendo que las cosas casi nunca salen como vos te las imaginas. Es un poco lo que aprendí en todo mi recorrido, hasta cuando arranqué diseñando indumentaria para mi marca cuando no quería trabajar en el grupo. Y es lo que me gusta transmitirles a mis hijos: hay que jugársela por lo que uno cree. ¿Te reconocés workaholic? Sabés que no siento eso. En un tiempo lo fui, pero lo hice para tratar de demostrar al afuera. Estaba muy pendiente de ser la hija de alguien tan importante y exitoso. Viví mucho tiempo en mi vida disociada de quién era y por qué hacía las cosas. Hoy tengo un propósito mucho más claro y proyecto con más madurez y seguridad de quién soy y el valor que aporto. ¿Sentís que heredaste la pasión de tu papá? Sí, él trabajaba mucho, pero nunca lo escuchabas decir: “Estoy agotado, no doy más“. Lo bueno es que en los últimos años de su vida empezó a disfrutar mucho más: viajó, se tomaba más tiempo libre, un cambio al que lo llevaron sus nietos. Pero en casa nunca fuimos muy del disfrute. Y ahora haces un proyecto con foco en el disfrute Sí, entiendo que no todo el mundo tiene la posibilidad de trabajar de lo que le gusta y, al tenerla, siento que tengo un compromiso diferente.

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