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Microbiota: el “oro líquido” que mejora la digestión y fue considerado el “té de la inmortalidad”

2026-03-05 - 01:33

La salud digestiva ocupa el centro de la escena en la nutrición actual e impulsa el consumo de alimentos funcionales capaces de equilibrar la microbiota. Dentro de este segmento de productos, la kombucha se posiciona como una alternativa en expansión global debido a su composición microbiológica y sus propiedades bioactivas. Qué es la kombucha y cómo se produce CategoríaInformación clave de Kombucha ¿Qué es la Kombucha? Bebida fermentada milenaria elaborada a base de té (negro o verde), azúcar y un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras (SCOBY). Proceso de Producción Las levaduras transforman el azúcar en alcohol y CO2; luego, las bacterias convierten el alcohol en ácidos orgánicos (como el acético). Historia y Mercado Originada en China hace 2000 años (“té de la inmortalidad”). En 2021 el mercado valía 2640 mdd y se proyecta que supere los 9700 mdd para 2030. Beneficios a la Salud • Equilibra la microbiota intestinal. • Fortalece el sistema inmune (70% reside en el intestino). • Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. • Mejora la conexión eje intestino-cerebro. Componentes Bioactivos Vitaminas (B1, B2, B6, B12, C), minerales (Mg, Ca, K), polifenoles, bacteriocinas y ácido glucurónico (desintoxicante hepático). Preparación Casera 1. Infusión: Té con azúcar. 2. Fermentación 1a: 7-10 días con SCOBY. 3. Fermentación 2a: Embotellado con frutas/hierbas para gasificar. 4. Refrigeración: Para detener el proceso. Rol en la Dieta Se considera un alimento funcional y complemento dentro de la cultura wellness, no un sustituto de una dieta equilibrada. La kombucha se obtiene mediante la fermentación de té negro o verde con azúcar y un cultivo específico denominado SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast). Este disco gelatinoso y translúcido flota en la superficie de la infusión y cumple un rol doble: actúa como fermentador al transformar los azúcares en compuestos bioactivos y como una barrera natural ante contaminantes externos. El proceso químico resulta clave para sus propiedades. Las levaduras del SCOBY descomponen los azúcares en alcohol y dióxido de carbono. Las bacterias convierten ese alcohol en ácidos orgánicos, como el acético. Esta transformación otorga a la bebida su sabor ácido característico. Durante la fermentación se generan vitaminas del complejo B, trazas de alcohol, antioxidantes y gases responsables de su efervescencia. Kombucha: de bebida ancestral al mercado global El consumo de este producto posee raíces milenarias. Los registros sitúan su origen en China hace más de 2000 años, bajo la denominación de “el té de la inmortalidad”. Su uso se extendió posteriormente a Japón y Corea, y en el siglo XX llegó a Rusia y Europa del Este. Durante la década de los noventa comenzó a circular en ámbitos alternativos de Occidente. Su irrupción masiva en el mercado global ocurrió en la década de 2010. El interés comercial creció de forma exponencial. Datos de la consultora Grand View Research indican que el valor de mercado de la kombucha alcanzó los 2640 millones de dólares en 2021 y las proyecciones estiman una cifra superior a los 9700 millones para 2030. Grandes corporaciones detectaron este potencial. La empresa PepsiCo adquirió en 2016 la marca KeVita, una de las principales productoras del sector. Los beneficios para la salud intestinal Linda Jungwirth, licenciada en Ciencias de la Nutrición y Biotecnología, destaca los efectos de la kombucha en el organismo. La especialista en microbiología explica que sus componentes probióticos y prebióticos fortalecen las comunidades de bacterias beneficiosas del microbioma intestinal y suprimen las dañinas. Una microbiota sana resulta fundamental para la descomposición correcta de los alimentos y la integridad de las uniones celulares del intestino. Esto previene la “permeabilidad intestinal”, una condición que puede derivar en inflamación crónica. Jungwirth señala también la conexión con la salud emocional a través del eje intestino-cerebro. La bebida contiene compuestos antimicrobianos específicos: Bacteriocinas de bacterias lácticas. Ácidos acéticos de bacterias acéticas. Compuestos fenólicos derivados del té. Minerales como magnesio, calcio y potasio. La presencia de vitamina C y vitaminas del complejo B (B1, B2, B6 y B12), sumada a los antioxidantes naturales, ayuda a reducir la inflamación y mejorar la energía general. La kombucha posee capacidad desintoxicante debido a la producción de ácido glucurónico, el cual se une a toxinas y facilita su eliminación hepática. Efectos respaldados por la ciencia Aunque la comunidad científica continúa con investigaciones específicas en humanos, existen efectos validados hasta el momento. Los probióticos equilibran la microbiota y optimizan la absorción de nutrientes. El sistema inmune se ve beneficiado dado que el 70% de sus componentes residen en el tracto digestivo. Los polifenoles del té se transforman en compuestos menores con capacidad antiinflamatoria. La cafeína del té y las vitaminas B contribuyen al aumento de energía. Los probióticos de ácido láctico pueden influir en la regulación emocional y la respuesta al estrés. Cómo preparar kombucha en casa La elaboración doméstica requiere pocos ingredientes y cuidados específicos para garantizar la seguridad del fermento. El proceso consta de cuatro etapas principales: Infusión inicial: Se hierve agua y se infusiona té negro o verde. Se disuelve el azúcar en la preparación caliente. Fermentación primaria: Tras dejar enfriar la mezcla, se agrega el SCOBY y una cantidad de kombucha de una tanda anterior. Se tapa el recipiente con tela y se deja fermentar entre siete y diez días en un lugar cálido. Segunda fermentación: Se retira el disco madre (SCOBY). El líquido se embotella y reposa dos o tres días adicionales para potenciar la efervescencia. En esta instancia se pueden añadir frutas como frutilla, maracuyá o limón, además de jengibre o hierbas. Refrigeración: Finalizado el proceso, la bebida se conserva en la heladera para detener la fermentación. La kombucha no reemplaza una alimentación balanceada. Su incorporación a la dieta funciona como un complemento dentro de la cultura wellness para quienes buscan sumar nutrientes y probióticos de forma natural. Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Sol Valls.

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