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Max Verstappen es realista con el presente de Red Bull y el jefe de equipo advierte que ser competitivos llevará tiempo

2026-03-24 - 11:41

Quinto en el Mundial de Constructores, por detrás de un equipo cliente como Haas. Con 12 puntos, Red Bull Racing cosechó la misma cantidad de unidades que Racing Bulls, la escudería satélite. Los coches que se alistan en la fábrica de Milton Keynes tuvieron que ser retirados en los dos episodios de la temporada: Max Verstappen fue convocado al garaje en China, por problemas de refrigeración; Isack Hadjar en el estreno en Australia, por fallas en el motor. El modelo RB22 que entusiasmó en los tests de pretemporada no despega y MadMax no oculta la realidad: el tetracampeón neerlandés está acostumbrado a batallar por victorias y poles en la Fórmula 1, pero el presente lo muestra lejos de ser el líder de la grilla y alejado de los puestos de podio. El sobrepeso, la ausencia de ritmo y un déficit estructural son las razones de la pesadumbre. “Para mí no es ninguna sorpresa que no estemos cerca de Mercedes, Ferrari o McLaren. El RB22 tiene mucho potencial, pero debemos encontrar como extraerlo. Espero que podamos ser algo más competitivos y creo que en el equipo están tan molestos como yo”, resaltó Verstappen, que comparó el rendimiento del auto con el del Top 3 en Melbourne y Shanghái y fue categórico: “La diferencia era bastante grande, también en carrera. En Australia, incluso si hubiera largado más adelante creo que, como máximo, podría haber ganado una posición más, porque no teníamos el ritmo de los cuatro autos de adelante”. El neerlandés, que el fin de semana fue descalificado tras vencer en la segunda carrera de la Nürburgring Langstrecken-Series al superar el límite de neumáticos -seis- que están autorizados por carrera, apuntó a la brecha que abrieron Mercedes y Ferrari, que se adueñaron de las cuatro primeras plazas del clasificador en los dos grandes premios –el único que logró filtrarse fue el campeón defensor Lando Norris, en la Sprint Race de China-, dos escuderías que son líderes en diferentes rubros. Las Flechas de Plata presentan un ritmo arrollador, pero también velocidad para marcar el pulso a una vuelta; la Scuderia demostró que con el turbo para la recuperación de la energía eléctrica está al frente y se reflejó en las respuestas de los autos en las largadas: la SF-26 tiene una reacción asombrosa ante el apagado de los semáforos. En los dos circuitos, los rendimientos en las salidas causaron frustración en Verstappen. “En cuanto suelto el embrague, el motor no responde. Simplemente no tengo potencia. Adoptamos un procedimiento de salida ligeramente diferente, pero el problema no se corrigió. No tengo palabras para describirlo, no sé por qué sigue ocurriendo”, aseveró el tetracampeón del mundo, que observa cómo los rivales de las filas de adelante se escapan y los de atrás lo superan con llamativa facilidad. Hadjar sufrió menos al no experimentar las mismas dificultades, una cuestión positiva ya que enseñaría que hay un margen de corrección para ejecutar en el corto plazo. Pero el escollo más importante es el rendimiento general del RB22 y la vara es Mercedes: los autos de Brackley establecieron una superioridad mayor en China que en Australia y eso asusta en Milton Keynes. El primer diagnóstico, de separar el funcionamiento de chasis y motor, quedó sepultado en Shanghái, donde los pilotos en todo el fin de semana no encontraron la ventana de funcionamiento que permitiera avanzar, respecto del estreno en Melbourne. Starting the Sprint, but from above! 😍#F1Sprint #ChineseGP pic.twitter.com/TyfWL2AKHK — Formula 1 (@F1) March 14, 2026 El desgaste excesivo del neumático delantero izquierdo en el circuito enclavado en el gigante asiático manifestó la problemática, que tuvo un efecto dominó y derivó en la imposibilidad de exigir el auto, un ritmo sin consistencia y la sensación de que los pilotos no tenían el control del monoplaza. “Max realmente está viviendo un espectáculo de terror. Cuando miras las imágenes de la cámara a bordo de la clasificación se ve que el auto es simplemente difícil de manejar”, fue la defensa de Toto Wolff, el jefe de Mercedes, y que en el pasado reciente sufrió una situación de extrema dificultad con el porpoising, un efecto aerodinámico que hace que los autos reboten cuando alcanzan altas velocidades en las rectas. “Otra vez un desastre total. Cambiamos mucho, pero no sirvió de nada. No hay equilibrio, no sé qué pensar realmente. No es agradable manejar”, apuntó Verstappen. En los últimos años, Red Bull Racing tenía la capacidad de ajustar y convertir lo que el viernes se presentaba como un fin de semana complejo en una carrera en la que pulseaba por el triunfo. Esa reinvención ahora no aparece y MadMax lo dejó entrever con un dato: nadie puede ganar una carrera con una diferencia de 1,7 segundos de diferencia por vuelta. La referencia del cronómetro era con los pilotos de Mercedes y las clasificaciones. En Australia, Verstappen se accidentó en la Q1 y largó desde el 20mo cajón de la grilla y contrastó con la tarea de Hadjar, que registró el tercer mejor tiempo de la qualy; en China superó los dos cortes, pero en la Q3 apenas pudo conformarse con el octavo puesto, por delante de su compañero francés. Los dos pilotos de Red Bull Racing quedaron por detrás del Alpine de Pierre Gasly, que lleva motor Mercedes. La combinación de curvas largas y amplias de Shanghái, con rectas de 1,2 kilómetros, expuso el conjunto de debilidades del RB22: aerodinámicamente inestable, ausencia de grip delantero ni trasero... El jefe de la escudería, Laurent Mekies, advirtió antes del comienzo del curso que el equipo podría tener dificultades con el nuevo reglamento. Seguramente lo que el sucesor de Christian Horner no estipulaba era que la brecha resultara un abismo. El director técnico Pierre Waché admitió que los autos tuvieron problemas con el peso. El límite de kilos para 2026 es de 768 kilos, 32 menos que un año atrás. En China, Red Bull lo superó en 16 kilogramos; el cálculo de que cada kilo se traduce en tres centésimas por vuelta podría empezar a explicar los motivos de aquellos 1,7 segundos del que se quejó Verstappen al finalizar la clasificación. El fin de semana próximo, el circuito de Suzuka tomará un nuevo examen y pondrá a prueba los reflejos de Red Bull.

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