TheArgentinaTime

María Picci: la diseñadora argentina que reimaginó la escarapela y tradujo el mapa de su ciudad en una línea de accesorios

2026-03-08 - 03:14

Todo empezó cuando le regalaron una campera corporativa y diseñó un bordado para tapar el logo de la empresa. La solución fue un éxito: sus compañeras le pidieron que replicara el diseño. María Picci (53) es la diseñadora de escarapelas disruptivas, pines con los colores de Argentina en formato Pantone, accesorios textiles, hebillas, anillos, bolsos y bouttoniers. Ahora, plasmó la cuadrícula de la traza urbana de La Plata para llevar en las solapas, a modo de homenaje a su ciudad natal. La línea se llama Geometría Meticulosa y condensa el universo visual de la ciudad a partir de distintos elementos, tanto desde su diseño urbanístico como con gestos que reflejan la identidad. “Este proyecto es también una forma de volver a mirar la ciudad desde el diseño: leer su lógica, sus proporciones y traducirlas a un sistema visual propio”, dice María Picci, que en 2025 llevó sus colecciones a la Semana de Diseño de París. Allí, los “rollitos” de cintas importadas que conforman vinchas, accesorios para camisas y pequeñas piezas de arte portable fueron furor. “Escarapelizate” fue la consigna que lanzó, y prendió, en una de sus primeras apariciones como emprendedora, en la Feria Puro Diseño (2008). Con cintas, soles amarillos, de distintos tamaños (las XXL llamaban mucho la atención) y una propuesta: recuperar el valor de la escarapela como objeto desde una pregunta: “¿por qué elegíamos la ropa, el calzado, toda la indumentaria en general menos la escarapela, que era siempre igual y se compraba en un kiosco?” Para la primera, de uso personal, reutilizó cintas de la bolsa de una marca top del momento. “Era del tipo extra fort, muy resistente; se usa para sastrería, tiene una textura muy delicada. La desarmé, la planché y la empecé a enrollar desde lo intuitivo, con la única ambición de que quedara perfecta”, dice la también contadora pública por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Quedó impecable. Tanto que le empezaron a encargar distintos modelos, más arrugadas, más estiradas, pero siempre de cintas enrolladas. “La escarapela pasó a tener un costo, pero la gente, todavía, no estaba acostumbrada”, recuerda. Picci le subió la apuesta al accesorio y cambió su destino: de estar olvidada en el cajón de las medias o perdida en un armario a ubicar un lugar de privilegio en el alhajero. “Opté por alejarme del modelo estándar para sacar la escarapela del lugar formal que tenía. Entonces, hice versiones descontracturadas en formato de anillos y accesorios para mochilas”, apunta Picci, y dice contundente: “A mí me hace bien, es un pedacito de celeste y blanco que me acompaña, más allá de una fecha patria o una solapa”. Las cintas celestes y blancas se vieron en la TV. Las portaron desde Mirtha Legrand y Flor de la V, hasta Nicolás Repetto y Mariana Fabbiani. Duki, en tanto, lució el pin celeste y blanco tipo Pantone que obtuvo el Sello Buen Diseño. Este sistema de lenguaje cromático universal estandariza la identificación y comunicación del color, asignando códigos únicos a cada tono para garantizar que sea consistente en distintas industrias. “Utilicé este lenguaje como un guiño de diseño, previa autorización de la compañía”, destaca Picci, y cuenta que con este desarrollo surgió un público nuevo, de arquitectos y diseñadores, pero también el de las representaciones argentinas en el mundo. A través de distintas acciones internacionales los pines viajaron en prendas de expositores de la cultura, el diseño, la industria y el comercio. La diferencia de los códigos Pantone originales, que cuentan con un número que identifica el tono de color, es que los pines de María Picci llevan el 0054, el código telefónico de la Argentina. “Lo elegí porque representa al país, un detalle que nos engloba a todos”, dice Picci, que trabaja junto con la diseñadora gráfica Josefina Hernalz. “Sin ella, esto no hubiese sido posible”, confiesa. Para el desarrollo de la pieza que representa a La Plata tomó en cuenta la ciudad como código propio. Colores, proporciones y diagonales del plano fundacional se transforman primero en sistema y después en objeto. “Es un proyecto donde la información se vuelve forma. Los pines son los primeros productos de esta línea dedicados a La Plata, pero la idea es que esto siga creciendo: estoy trabajando también en una línea de librería, almanaques, remeras y otras piezas gráficas que traduzcan la estructura urbana a lenguaje cromático. El verde representa una de las proporciones clave del urbanismo platense, una plaza cada seis cuadras, codificada dentro de la cuadrícula”, explica. Así, La Plata también se convierte en escarapela, en su versión celeste y blanca, un diseño que “cruza la identidad nacional con la matriz fundacional de la ciudad. Es un set de dos, con proporciones invertidas de celeste y blanco, siempre dentro del mismo sistema”, apunta la diseñadora y contadora que celebra la ciudad donde armó su taller y su tienda a la calle. Una cuadrícula que ama, que camina de punta a punta para trazar, quizás su propia codificación. El Anfiteatro, el bosque, el Colegio Nacional, la Facultad de Ingeniería, la Plaza Moreno, el Palacio Municipal. “Apantoné la ciudad”, concluye.

Share this post: