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Los secretos de Bridgerton: uno de sus directores revela las claves del éxito y el gran problema que enfrentan

2026-03-07 - 03:03

“Tenemos muchos fanáticos por allá y los apreciamos mucho. Siempre que vemos los números de cómo le está yendo al programa en todo el mundo, hablamos de eso. Porque además nos llama la atención lo apasionados que son los seguidores de la serie en Argentina. Estamos muy agradecidos por eso”, dice Tom Verica, productor ejecutivo y director de la exitosa Bridgerton. En la charla con LA NACION vía Zoom, el actor devenido en uno de los más cercanos colaboradores de la productora Shonda Rhimes, recordó lo que pensó cuando allá por 2019 la prolífica creadora le habló de la posibilidad de sumarlo como realizador de la primera temporada de la ficción romántica. Esa que casi siete años después de aquel momento sigue fascinando al público global, incluido el de la Argentina, donde Bridgerton lidera la lista de los programas más vistos de la plataforma de streaming. “Venía trabajando con Shonda desde Grey’s Anatomy. Después dirigí algunos episodios de Private Practice y más de veinte de Scandal, donde también me sumé como productor. Con sus diferencias, todas eran ficciones del mismo tipo, pero cuando Shonda firmó su primer contrato con Netflix, uno de los primeros proyectos de los que me habló fue la adaptación de Bridgerton. Mi primera reacción fue la sorpresa. Se trataba de algo bastante alejado de lo que solíamos hacer en la productora. Era un riesgo muy grande, pero cuando ella me pidió que dirigiera dos episodios de la primera temporada y me sumergiera en la producción de la serie, me entusiasmé con el desafío de trabajar en un relato de época, en un romance ambientado durante la regencia. —¿Estabas preocupado por el cambio de registro? —La verdad es que sí, porque nunca estuvo en mis planes hacer algo así, pero acepté; también me entusiasmó probar algo distinto. En un principio sentí cierto escepticismo respecto a cómo el público recibiría el programa, pero después de leer los guiones y empezar a trabajar en la preproducción en Inglaterra con los diseñadores, el elenco y de grabar en esas mansiones históricas, me apasioné con ese mundo. Cuando terminamos de grabar la primera temporada y estábamos en la etapa de edición y posproducción, me di cuenta de que el resultado era muy bueno. Una vez más comprobé el ojo que tiene Shonda para identificar lo que los espectadores quieren ver y su talento para lograr dárselo. De todos modos, en un principio el éxito no estaba garantizado. —Encima, la serie se estrenó el 25 de diciembre de 2020 en medio de la pandemia, un momento de inédita incertidumbre en el mundo entero. —Sí, lo hablamos mucho en su momento. Creo que se alinearon varias cosas para que la serie impactara como lo hizo. El público estaba en busca de relatos que los aliviaran de toda la oscuridad que estábamos experimentando. Algo que los transportara más allá de lo que veía en las noticias y del encierro de las cuarentenas. Creo que esa necesidad nos abrió la puerta para acceder a los espectadores que buscaban ese escapismo. —¿Cómo fue pasar de tu escepticismo inicial a ver cómo la audiencia se obsesionaba con cada detalle de la serie? —Lo cierto es que siempre trabajamos muy duro para darle vida a estos proyectos, pero nunca podés saber o controlar si serán un éxito o no, si lo verán diez personas o 10 millones. En este caso, una vez que explotó su popularidad y vimos la respuesta del público, nos entusiasmamos con contar más historias en ese universo. Porque en un principio había cierta preocupación en cómo sería recibida la segunda temporada, que tendría protagonistas y un romance nuevo. En aquel entonces nos preguntábamos si el interés de los espectadores se concentraría solo en la historia de Simon (Regé-Jean Page) y Daphne (Phoebe Dynevor) o si también se engancharían con la de Kate (Simone Ashley) y Anthony (Jonathan Bailey). La duda era si los había atraído la primera pareja o era el formato del programa el que los había fanatizado. Por suerte, descubrimos que lo que le interesó a la gente fue la universalidad de los vínculos románticos y familiares ambientados en ese tiempo y lugar que construimos en nuestra narración. Cuando vamos pasando de una temporada a la otra, esa certeza sigue intacta: son los relatos y ese mundo lo que el público más disfruta de ver. —En el caso de esta temporada, volvieron a la fórmula de tener una pareja protagónica integrada por un personaje, Benedict, interpretado por un actor ya conocido por los fans, Luke Thompson, y la novedad de incorporar a otro nuevo, Sophie, y encarnado por una intérprete debutante en el universo Bridgerton, Yerin Ha. ¿Hubo una preparación especial en tu trabajo como realizador con ella? —Para mí era crucial que empezáramos con buen paso, por eso tuvimos dos semanas de ensayo antes de la grabación solo con Luke y Yerin. La idea era que se conocieran, que hablaran de la historia, de sus personajes y que conectaran. Fue una manera de sacarle el peso a las expectativas y los reparos que ella traía por ser “la nueva”. Estaban tan concentrados en retratar la dinámica entre los personajes y su relación que, sin darse cuenta, ya estaban trabajando y sin espacio para sentirse abrumados. —Yerin contó en varias ocasiones que ella se incorporó a la serie cuando ya estaba en marcha la producción de la temporada. ¿Cómo manejaron sus nervios en ese momento? —Hablamos mucho sobre el tema y, de alguna manera, en lugar de tratar de superar ese sentimiento de no pertenecer, lo utilizamos en función de lo que le pasa al personaje. Sophie también ingresa al mundo de Benedict como una desconocida que siente que no debería estar ahí, que es una intrusa. —¿Te cuesta mantener en secreto los detalles de la trama? Debes ser un experto en evitar spoilers. —Jajaja, es una práctica constante para mí. Muchos se enojan conmigo porque quieren saber, pero en realidad no quieren que nadie les espoilee nada. Fuera de broma, creo que es positivo estar haciendo algo que despierta tanta pasión en el público que demanda que nos apuremos a sacar los nuevos episodios. Eso no significa que demoremos de manera intencional, pero con la estrategia de dividir en dos la temporada que Netflix aplica desde los episodios de Colin y Penélope me pregunté cómo funcionaría porque sé que muchos espectadores disfrutaban de ver toda la temporada de una sentada. Al mismo tiempo, los que maratoneaban los capítulos y los comentaban inmediatamente en las redes les quitaban parte de la diversión a los que preferían verlos con más calma. Justo hablando ayer con Yerin ella se preguntaba cómo sería si se estrenara un episodio por semana. Creo que el público se volvería loco. Ya no estamos acostumbrados a ese paso, así que creo que dividir la temporada en dos es un hallazgo, una suerte de híbrido entre la emisión tradicional y el binge-watching. En este caso, le dio tiempo a los fanáticos de discutir y elucubrar sobre qué pasaría después de que Benedict le propone a Sophie que sea su amante al final del cuarto episodio. Tuvieron el tiempo suficiente para enojarse con él hasta que se estrenaron los últimos capítulos. (Risas). —Y ahora seguramente están enojados con ustedes por lo mucho que tienen que esperar entre una temporada y otra. —Sí, estoy de acuerdo. Lo cierto es que estamos tratando de acortar esos plazos. Sin embargo, lleva mucho tiempo grabar y editar cada temporada. Dicho eso, sabemos que dos años es demasiado para algunos espectadores. Y también sabemos que si nos apuramos por demás, muchos dirán que sacrificamos la calidad de la serie y podrían tener razón porque acortar tiempos en este tipo de producciones puede afectar el resultado final. Así que es complicado: lo único que podemos hacer es mantenernos fieles a nuestro modo de trabajar y hacer lo mejor que podamos sin colmar la paciencia de los espectadores.

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