Los hutíes de Yemen están listos para entrar a la guerra junto a Irán y peligra otro estrecho crucial para el mundo
2026-03-26 - 14:30
ADÉN.– La milicia hutí de Yemen, alineada con Irán, cuyos ataques en el Mar Rojo causaron caos en el transporte marítimo y el comercio internacional durante la guerra de Gaza, está lista para atacar nuevamente esa vía marítima clave en solidaridad con Teherán, según declaró uno de sus líderes. Esta medida agravaría la crisis económica y petrolera mundial provocada por la guerra en Medio Oriente. Si los hutíes abren un nuevo frente en el conflicto, un objetivo central sería el estrecho de Bab el-Mandeb, frente a la costa de Yemen, un punto estratégico clave para el transporte marítimo y un paso angosto que controla el tráfico marítimo hacia el canal de Suez después de que Irán cerrara de facto el crucial estrecho de Ormuz. La declaración tiene lugar después de que fuentes militares de Irán advirtieran que en caso de una eventual invasión terrestre de Estados Unidos podría apuntar contra esa vía marítima. Según una fuente militar citada por la agencia Tasnim, la república islámica está dispuesta a abrir un “nuevo frente” en el estrecho de Bab el Mandeb, uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta, clave para el tráfico global entre el mar Rojo y el golfo de Adén. El mensaje apunta a un escenario de confrontación ampliada. Bab el Mandeb, paso obligado hacia el canal de Suez, fue definido por fuentes iraníes como uno de los puntos más estratégicos del comercio marítimo internacional. En ese marco, Teherán aseguró contar con la “voluntad” y la “capacidad” necesarias para convertir ese corredor en una zona de amenaza directa si el conflicto escala hacia una operación terrestre. La advertencia no se limita a ese punto. La misma fuente militar indicó que cualquier intento de incursión en territorio iraní (ya sea en islas del Golfo o en el territorio continental) o maniobras navales en el golfo Pérsico y el mar de Omán podrían provocar la apertura de frentes adicionales. La lógica, según deslizan desde Teherán, es responder con movimientos inesperados que compliquen la capacidad de respuesta de sus adversarios. Los aliados chiitas de Irán en Líbano e Irak se han sumado a la guerra en la región, desatada por los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán. Sin embargo, los rebeldes hutíes de Yemen, fuertemente armados y capaces de atacar a sus vecinos del Golfo y causar graves trastornos a la navegación marítima alrededor de la península arábiga, aún no han entrado en acción. “Estamos plenamente preparados militarmente y contamos con todas las opciones. En cuanto a otros detalles relacionados con la determinación del momento oportuno, estos quedan a criterio del liderazgo. Estamos monitoreando y siguiendo de cerca la situación y sabremos cuándo es el momento adecuado para actuar”, declaró el líder hutí, que solicitó el anonimato debido a la delicadeza del tema. “Hasta ahora, Irán está teniendo un buen desempeño y está derrotando al enemigo a diario; la batalla se inclina a su favor. Si ocurre algo contrario, podremos evaluar la situación.” ¿Nuevo frente? Algunos diplomáticos y analistas afirman que los hutíes están esperando el momento oportuno para entrar en el conflicto, en coordinación con Irán, con el fin de ejercer la máxima presión. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz a las exportaciones de hidrocarburos de los países árabes del Golfo y un cambio hacia una mayor dependencia del Mar Rojo podrían brindar esa oportunidad. Los hutíes ya habían lanzado ataques en la región. Bab al-Mandab, o la Puerta de las Lágrimas, llamada así por sus peligrosas condiciones de navegación, es la salida sur del Mar Rojo, situada entre Yemen en la península arábiga y Djibuti y Eritrea en la costa africana. Es una de las rutas más importantes del mundo para el transporte marítimo de mercancías a nivel global, en particular petróleo crudo y combustible del Golfo con destino al Mediterráneo a través del Canal de Suez o el oleoducto SUMED en la costa egipcia del Mar Rojo, así como mercancías con destino a Asia, incluido el petróleo ruso. El estrecho de Bab al-Mandab tiene 29 kilómetros de ancho en su punto más angosto, lo que limita el tráfico a dos canales para los envíos de entrada y salida. Tras el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, liderado por el grupo militante palestino Hamas, que desencadenó una devastadora campaña militar israelí en Gaza, los hutíes comenzaron a disparar contra buques mercantes internacionales en el Mar Rojo, alegando que lo hacían en apoyo de los palestinos. Los hutíes, un movimiento militar, político y religioso, cesaron sus ataques tras un alto el fuego negociado por Estados Unidos entre Israel y Hamas en octubre de 2025. “Cuando vean que Irán los necesita más que nunca, entonces actuarán”, declaró a Reuters en Ginebra Amr Al-Bidh, miembro de la cúpula del Consejo de Transición del Sur, grupo separatista de Yemen. La advertencia introduce un elemento adicional de incertidumbre, al sugerir que el conflicto podría involucrar a actores regionales más allá de Estados Unidos. Medios estadounidenses mencionaron la posibilidad de que Washington intente apoderarse de la isla iraní de Kharg, una pieza central en el entramado energético del país. Desde allí se canaliza aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo iraní, lo que la convierte en un objetivo de alto valor estratégico en cualquier escenario de presión sobre Teherán. En paralelo, la prensa reportó preparativos para el despliegue de miles de paracaidistas y marines adicionales en Medio Oriente, como parte de un refuerzo de las operaciones en curso. El trasfondo de estas amenazas está directamente ligado al impacto que ya tiene la crisis en los mercados energéticos. El bloqueo del estrecho de Ormuz (por donde transitaba cerca del 20% de la producción mundial de hidrocarburos) disparó los precios y encendió temores de una crisis petrolera de gran escala. En ese tablero, la eventual extensión del conflicto hacia Bab el Mandeb implicaría un golpe adicional al sistema energético global. Este estrecho no solo conecta rutas comerciales vitales, sino que también concentra un volumen significativo del tráfico marítimo internacional. Agencias Reuters y AFP