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Lavó platos en Utah como migrante y hoy es intérprete de Claudia Sheinbaum ante líderes mundiales

2026-03-28 - 06:40

Al lado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aparece en varias de las reuniones más importantes Lilia Rubio, intérprete oficial del gobierno. La mujer que actuó como la voz de siete mandatarios mexicanos tiene una historia que refleja su resiliencia y habilidades. De lavar platos en Utah como migrante a participar en conversaciones con líderes mundiales, su camino refleja la voluntad que la caracterizó a lo largo de su carrera. La migrante de Utah que lavó platos y hoy es intérprete de Sheinbaum Nacida en 1952, en el seno de una familia humilde de Jalisco, Rubio tuvo desde pequeña una vida agitada. A los 10 años, tras mudarse a Tijuana, llegó a Provo, Utah. Su familia, que ya se había convertido al mormonismo, migró legalmente con green card en una época donde hacían falta trabajadores en Estados Unidos, y la administración tenía políticas muy distintas a las que efectúa en la actualidad. En una entrevista con Milenio, la intérprete relató que su “primera clase de inglés” ocurrió durante el viaje en autobús. En aquella odisea, su madre la enviaba a preguntar si alguien hablaba español en las estaciones. El intercambio lingüístico fue un primer ejemplo de lo que después caracterizaría su vida. En Utah, su familia trabajó en un restaurante de comida mexicana que se volvió muy exitoso entre la comunidad universitaria de BYU. Desde aquel momento, aún menor de edad, Rubio fue empleada como lavaplatos en el negocio, donde observó la disciplina y solidaridad de sus padres. El regreso a México tras lavar platos en Utah como migrante y su transición a intérprete profesional A los 20 años, tras dirigir una obra en su comunidad mormona, decidió regresar a su país natal para estudiar arte. Este periodo fue crucial para su formación política y profesional, ya que enseñó inglés en Ciudad de México para mantenerse mientras cursaba en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Se unió al grupo teatral CLETA, con el que participó en obras de fuerte contenido social tras los eventos de 1968 y 1971. Luego, formó parte de un recorrido artístico y político desde México hasta Panamá. Durante ese viaje, comenzó a realizar entrevistas para un colectivo de cine marginal, lo que despertó un interés por la labor informativa que mantendría por años. El cambio definitivo hacia su carrera actual ocurrió de manera fortuita cuando un amigo le mencionó que la interpretación era una carrera que se estudiaba formalmente en escuelas especializadas. Entonces, según sus declaraciones, se percató de que había sido una “intérprete nata” desde niña al ayudar a sus padres a comunicarse en Estados Unidos cuando era migrante. Con esta información, se inscribió en el Instituto de Intérpretes y Traductores y financió sus estudios con el salario que percibía como profesora de inglés, según declaró en diálogo con Palabra de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ, por sus siglas en inglés). Los logros de la intérprete de Sheinbaum ante líderes mundiales En su extensa trayectoria como intérprete, Rubio recorrió el mundo y visitó 30 países distintos por reuniones laborales. Ha prestado su voz a diversos mandatarios, lo que le permitió vivir momentos históricos de primera mano, como la derrota del PRI en el año 2000 cuando trabajaba para Francisco Labastida. Además, participó en reuniones con importantes figuras del ámbito político internacional como Barack Obama, Donald Trump, Joe Biden, Justin Trudeau, entre otros. A lo largo de sus 50 años de carrera, trabajó con el gobierno mexicano para siete presidentes distintos. En la actualidad, oficia como intérprete para Sheinbaum. Al igual que ocurrió con otros mandatarios, no es empleada directamente por la presidencia, sino que ejerce como enviada a través de la empresa CM Idiomas. Según sus declaraciones con Milenio, ve a Sheinbaum como una “mujer pensante” a quien observa, escucha y respeta profundamente. Para Rubio, que colaboró con movimientos feministas, es un “gran disfrute” ver a una mujer en la presidencia de México. De cara al futuro, adelantó que continuará brindando servicios durante eventos críticos de la actual administración, como la próxima revisión del T-MEC. Además, detalló que al trabajar con la presidenta o cualquier otro líder, su cerebro se enfoca totalmente en la traslación sintáctica y gramatical, por lo que se convierte en un “vehículo de su voz” sin importar sus propias convicciones.

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