La ola de ataques de Irán en el Golfo Pérsico revela que el caos regional es parte de su estrategia
2026-03-05 - 15:23
DUBÁI.– Durante años, el gobierno teocrático de Irán advirtió que cubriría Medio Oriente con una lluvia de misiles y drones si sentía que su existencia estaba amenazada. Ahora, la República Islámica está haciendo exactamente eso. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra el sábado y mataron al líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, Irán ha desplegado miles de drones y misiles balísticos dirigidos contra Israel, bases militares estadounidenses y embajadas en la región, así como instalaciones energéticas en todo el Golfo Pérsico. El fuego iraní incluso ha sido dirigido sobre sus fronteras con Turquía y Azerbaiyán. La estrategia básica de Irán es sembrar temor sobre los peligros de una guerra más amplia con la esperanza de que los aliados de Estados Unidos ejerzan suficiente presión para detener su campaña. Un conflicto prolongado, junto con bajas estadounidenses e israelíes, también podría jugar a favor de Irán. El problema es que esta estrategia de bombardear a sus vecinos también podría volverse en su contra. Un intento de desgastar las defensas regionales y sembrar miedo La primera prioridad de Irán es salir de la guerra con sus instituciones estatales intactas, dijo Ellie Geranmayeh, subdirectora del programa de Medio Oriente y África del Norte del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. “Irán está elevando los costos de esta campaña militar estadounidense y regionalizándola desde el primer momento, tal como prometió que haría si Estados Unidos reiniciaba la guerra con Irán”, señaló. Estados Unidos se unió a Israel el pasado junio en una guerra de 12 días en la que atacaron instalaciones de enriquecimiento nuclear. Irán sostiene que su programa es pacífico, aunque sus funcionarios habían amenazado con avanzar hacia la bomba mientras enriquecían uranio a niveles cercanos al grado militar. Los líderes iraníes creen que al causar bajas y alterar la producción energética para elevar los precios del petróleo y el gas, los aliados de Estados Unidos o una opinión pública inquieta dentro del propio país presionarán al presidente estadounidense Donald Trump para que reduzca la intensidad de la ofensiva. “Los iraníes apuestan básicamente a resistir más que él, a agotarlo a él y a sus aliados hasta el punto de abrir una salida diplomática”, dijo Geranmayeh. Trump es impredecible, agregó, pero por ahora parece estar presionando por una “rendición incondicional a sus demandas, en lugar de un acuerdo negociado”. Estados Unidos e Israel han llevado a cabo cientos de ataques aéreos y han causado graves daños a objetivos gubernamentales, militares y nucleares iraníes. A pesar de estar muy superado en poder de fuego, Irán ha seguido lanzando misiles balísticos contra Israel, matando a 11 personas y alterando la vida de millones de israelíes. Más personas han muerto en los Estados árabes del Golfo, y la campaña estadounidense-israelí ha causado 1045 muertos en Irán. Después de más de dos años de guerra en la Franja de Gaza, la opinión pública israelí parece tener poco apetito por otra ronda prolongada de combates. Las encuestas sugieren que el público estadounidense también desconfía de un conflicto largo. Amigos y antiguos rivales golpeados por igual por Irán La ofensiva estadounidense e israelí llegó después de una serie de conversaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní y las sanciones occidentales que no lograron un avance. Trump dijo el lunes que sus cuatro objetivos eran destruir las capacidades misilísticas de Irán, eliminar su marina, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados aliados. La respuesta iraní no ha perdonado a nadie en la región, ni siquiera a Omán, que medió en la última ronda de conversaciones nucleares y que durante décadas mantuvo una relación cercana con Irán después de que este ayudara al difunto sultán Qaboos bin Said a sofocar una rebelión en la década de 1970. La semana pasada, mientras Estados Unidos acumulaba buques de guerra en la región, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán viajó apresuradamente a Washington en un último intento por mantener vivas las negociaciones nucleares. Desde entonces, Omán se ha visto arrastrado al conflicto. Un puerto omaní y barcos frente a su costa han sido atacados por misiles iraníes. El puerto de Duqm había ayudado al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln con la logística previa a su despliegue. Arabia Saudita, que mantiene una distensión con Teherán desde 2023, también quedó bajo fuego esta semana. Su refinería petrolera de Ras Tanura ha sido atacada repetidamente y la embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por drones, un momento vergonzoso para el príncipe heredero Mohammed bin Salman, que ha trabajado para cultivar una relación cercana con Trump. Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, que también mantienen estrechos vínculos con Trump, han sido igualmente atacados en varias ocasiones. La matemática de los misiles se vuelve más importante Hay una ecuación sombría en juego a medida que la guerra continúa. Irán tiene un número finito de misiles y drones, al igual que los Estados árabes del Golfo, Estados Unidos e Israel disponen de una cantidad limitada de misiles interceptores capaces de derribar los proyectiles entrantes. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo el miércoles que miles de misiles y drones iraníes han sido “interceptados y vaporizados” durante la guerra. El ejército israelí asegura haber destruido decenas de lanzadores de misiles. Del lado estadounidense e israelí, atacar los misiles y sus lanzadores sigue siendo clave. Ambos países tuvieron que derribar misiles iraníes durante la guerra de junio y en múltiples ocasiones durante la guerra entre Israel y Hamas. “En términos simples, estamos concentrados en derribar todo lo que pueda dispararnos”, dijo el almirante de la Marina estadounidense Brad Cooper, jefe del Comando Central de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Un alto funcionario occidental, que habló bajo condición de anonimato para discutir asuntos de inteligencia, dijo que Irán tiene misiles balísticos para varios días más si continúa disparando al ritmo actual, aunque podría reservar parte de ellos para sostener una campaña más larga. El ejército israelí afirma que el número de lanzamientos iraníes ha disminuido considerablemente en los últimos días como resultado de los ataques aéreos, aunque las sirenas de alerta seguían sonando casi constantemente en Israel entre el miércoles y el jueves. La estrategia de Irán podría estar fallando La estrategia iraní de amenazar la seguridad energética, dividir a los países del Golfo de sus aliados occidentales y elevar los costos de la guerra está “saliendo mal”, dijo Hasan Alhasan, experto en Medio Oriente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres. “Está empujando a los Estados del Golfo a alinearse más estrechamente con Estados Unidos”, señaló. “Los Estados del Golfo no pueden simplemente quedarse de brazos cruzados y seguir absorbiendo ataques indefinidos contra su infraestructura crítica y contra civiles en sus ciudades”, añadió Alhasan. Probablemente estén intentando adquirir más armas para interceptar los ataques y, al mismo tiempo, encontrar formas de negociar el fin de la guerra. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán ha sugerido que las unidades militares de su país ahora están aisladas y actuando de forma independiente, sin control directo del gobierno central, una posible excusa para el fuego cada vez más errático de Irán. “Están actuando basándose en instrucciones —ya saben, instrucciones generales— que se les dieron por adelantado”, dijo Abbas Araghchi a Al Jazeera el domingo. Pero después de una llamada telefónica el miércoles con Araghchi, el primer ministro de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, “rechazó categóricamente” su afirmación de que los misiles iraníes solo estaban dirigidos a intereses estadounidenses y no pretendían atacar a Qatar. Agencia AP