La noche de Messi tuvo dos caras: la emoción de su penúltima función en el país y la bronca por una selección deslucida
2026-03-28 - 02:20
Es el último partido de la selección en la Argentina antes de un Mundial en el que parte como candidata. Aunque hay otros nombres que sostienen la ilusión, es Lionel Messi quien se lleva las miradas. Cada vez que la toca, el estadio se levanta: aplaude, vibra, se enciende. Para muchos, es la oportunidad de ver en vivo a su ídolo, que desafía el paso del tiempo, convive con futbolistas de otra edad y otra vigencia, y aun así sigue marcando la diferencia. La escena transcurre el 9 de octubre de 2005, en su debut con la mayor en el país, y se repite 21 años después, como muestra de un vínculo que se mantiene intacto. Es, también, la primera despedida ante un público que pasó de la duda a la devoción y que ahora le pide, de todas las formas posibles, que juegue un Mundial más. Entonces, Lionel Messi alza los brazos, agradece y se emociona. Como aquella noche en el Monumental, cuando fue figura en la victoria 2 a 0 sobre Perú por la penúltima fecha de las eliminatorias rumbo a Alemania 2006, con José Pekerman como entrenador, el 10 fue, otra vez, el principal foco de atención en la Bombonera, que se vistió de celeste y blanco para hacerlo sentir como en casa: detrás del arco, donde suele ubicarse el grueso de la hinchada de Boca, se desplegó un telón con su imagen y otra en “homenaje al mejor jugador del siglo”, un gesto mínimo en un encuentro de poco vuelo futbolístico, que sirvió, sobre todo, para empezar a tomar temperatura mundialista y reconocer y agradecer al 10. Aunque su última gran función en el país será el próximo martes, cuando el equipo de Lionel Scaloni enfrente a Zambia, antes de viajar a los Estados Unidos, el capitán vivió el partido de un modo especial, consciente de que el final de una etapa está cerca, pero que aún le queda el capítulo más deseado. En un estadio con claros visibles -las entradas oscilaron entre los $90.000, la general, y los $490.000, la preferencial-, Messi recibió el cariño del público desde el instante en que pisó el césped para