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La NASA construye una base lunar permanente y pone a Marte como el siguiente destino tripulado

2026-03-25 - 18:11

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) presentó el 24 de marzo una serie de iniciativas que redefinen su estrategia de exploración espacial para las próximas décadas. El evento, denominado “Ignition” (Arranque), congregó a los principales líderes de la agencia y tuvo como eje central una pregunta concreta: cómo pasar de misiones ocasionales a la Luna a una presencia humana continua en su superficie, y desde allí, avanzar hacia Marte. El administrador de la agencia, Jared Isaacman, anunció que busca construir una base, establecer una presencia duradera y garantizar el liderazgo de Estados Unidos en el espacio. Qué es el plan lunar de la NASA y por qué se suspende el proyecto “Gateway” El cambio más inmediato anunciado por la agencia es la suspensión del proyecto Gateway en su configuración actual. Gateway era una estación espacial planificada para orbitar la Luna y servir como punto de apoyo para misiones a la superficie. La NASA determinó que ese esquema no es el camino más eficiente para alcanzar una presencia sostenida. “El reloj corre en esta competencia entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años”, afirmó Isaacman. En su lugar, la agencia concentrará recursos en infraestructura directamente sobre la superficie lunar. El director asociado de la NASA, Amit Kshatriya, describió el nuevo enfoque como una “arquitectura enfocada y progresiva que construye capacidad aterrizaje por aterrizaje, de forma incremental”. La agencia indicó que reutilizará los equipos aprovechables del Gateway y mantendrá los compromisos con sus socios internacionales en otras áreas del programa. En los próximos días, la NASA publicará Solicitudes de Información (RFI) y borradores de propuestas (RFP) para asegurar el avance continuo hacia los objetivos nacionales. Las tres fases para construir la base lunar El plan de la NASA estructura el desarrollo de la base en etapas progresivas con objetivos diferenciados. Fase uno: construir, probar y aprender. La agencia pasará de misiones esporádicas a un modelo modular y repetible. A través del Programa de Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS) y el programa del Vehículo de Terreno Lunar (LTV), aumentará el ritmo de actividad en la Luna enviando rovers, instrumentos científicos y demostradores tecnológicos. Las áreas prioritarias incluyen generación de energía —con unidades de calefacción por radioisótopos y generadores termoeléctricos de radioisótopos—, comunicaciones, navegación y operaciones en superficie. Fase dos: establecer infraestructura inicial. Con las lecciones de las primeras misiones incorporadas, la NASA avanzará hacia infraestructura semhabitable y logística regular. Esta fase incluye operaciones recurrentes de astronautas en la superficie e integra contribuciones internacionales clave: el rover presurizado de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) y potencialmente otras cargas científicas y capacidades de transporte de los socios. Fase tres: habilitar la presencia humana de larga duración. A medida que los sistemas de aterrizaje tripulados con capacidad de carga entren en operación, la NASA desplegará la infraestructura más pesada necesaria para una presencia continua en la Luna. Esto incluye los Hábitats Multipropósito (MPH) de la Agencia Espacial Italiana (ASI) y el Vehículo Utilitario Lunar de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Esta fase representa el paso de expediciones periódicas a una base permanente. La página oficial de NASA Ignition (nasa.gov/ignition) detalla además que el programa CLPS 2.0 prevé un techo de inversión de 6000 millones de dólares con un período de ejecución de 15 años, y que el objetivo es tener rovers con capacidad operativa inicial para 2028. La agencia tiene tres contratistas actuales para el vehículo de terreno lunar: Astrolab, Intuitive Machines y Lunar Outpost. Artemis y el cronograma de misiones a la Luna El plan se apoya en el programa Artemis, que ya incorpora cambios recientes: la estandarización de la configuración del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial), la incorporación de una misión adicional en 2027, y al menos un aterrizaje en la superficie por año a partir de entonces. Artemis III, programada para 2027, se enfocará en probar sistemas integrados y capacidades operativas. A partir de Artemis V, la NASA prevé incorporar hardware reutilizable y de adquisición comercial para llevar a cabo misiones tripuladas frecuentes, con el objetivo inicial de aterrizajes cada seis meses y la posibilidad de aumentar esa frecuencia conforme maduren las capacidades. La misión Artemis II —que llevará astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de 50 años— tiene fecha prevista para abril de 2026. La primera nave nuclear de la NASA irá a Marte antes de 2028 Uno de los anuncios más significativos del evento “Ignition” es el lanzamiento del Reactor Espacial-1 Freedom (SR-1 Freedom), descrito por la NASA como la primera nave espacial interplanetaria propulsada por energía nuclear. La agencia confirmó que será enviada a Marte antes de finales de 2028. La propulsión eléctrica nuclear, según la NASA, ofrece una capacidad extraordinaria para el transporte eficiente de masa en el espacio profundo y habilita misiones de alta potencia más allá de Júpiter, donde los paneles solares no resultan efectivos. Al llegar a Marte, el SR-1 Freedom desplegará la carga útil Skyfall, compuesta por helicópteros de la clase Ingenuity para continuar la exploración del planeta rojo. El Departamento de Energía de Estados Unidos es el socio clave de la NASA en este desarrollo. Según la agencia, esta misión activará la base industrial para sistemas de energía de fisión en propulsión, operaciones en superficie y misiones de larga duración hacia Marte y el sistema solar exterior. Un astronauta de la NASA revela la gran mentira que descubrió al observar la Tierra desde el espacio Qué pasará con la Estación Espacial Internacional En paralelo a la estrategia lunar, la NASA reafirmó su compromiso con la órbita terrestre baja. Según los datos oficiales de la agencia, la Estación Espacial Internacional requirió 37 vuelos del transbordador espacial, 160 caminatas espaciales, dos décadas de trabajo y más de 100.000 millones de dólares para ser diseñada, desarrollada y construida. En ese tiempo habilitó más de 4000 investigaciones, apoyó a más de 5000 investigadores y recibió visitantes de 26 países. La NASA reconoce que el laboratorio orbital no puede operar indefinidamente y que la transición hacia estaciones comerciales debe ser “reflexiva, deliberada y estructurada”. Como alternativa, la agencia evalúa adquirir un módulo central de propiedad gubernamental que se acople a la estación existente, seguido de módulos comerciales que, tras ser validados, operen de forma independiente. Una vez consolidadas las capacidades técnicas y la demanda del mercado, las estaciones se separarían y la NASA pasaría a ser uno más entre múltiples clientes de servicios comerciales. El 25 de marzo de 2026 se abrió una solicitud de información a la industria para definir estructuras de asociación, financiamiento y mitigación de riesgos en este esquema. Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

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