La mora en los créditos bancarios pegó otro salto y obligó al Banco Central a hacer aclaraciones
2026-03-20 - 22:50
Los problemas que los argentinos enfrentan para poder pagar sus créditos bancarios se acrecentaron aún más en enero pasado. La proporción de personas que dejaron de abonarlos —o de abonar el resumen mensual de sus tarjetas— llegó al 10,3% (había cerrado 2025 en el 9,3% y era de apenas 2,67% hace un año). Incluso crece hasta el 13,2% en el caso de los préstamos personales. Y, entre las empresas, la mora subió del 2,5% al 2,8% en el mismo lapso (era de apenas 0,77% en enero de 2025). A nivel general, “el saldo de las financiaciones al sector privado en situación irregular alcanzó el 6,4% del total”, lo que supone el mayor nivel desde comienzos de 2005, cuando la estadística aún estaba “contaminada” por los préstamos renegociados tras el colapso de la convertibilidad el año anterior. La información que confirma este nuevo y acelerado deterioro fue publicada hoy por el Banco Central (BCRA) al difundir el Informe de Bancos, con datos actualizados a fines de enero. Allí se explica que este fenómeno es la contracara natural del fuerte crecimiento real que el crédito al sector privado registró en los últimos dos años, lo que lo llevó a duplicar su peso en términos del PBI (aunque todavía en niveles bajos en la comparación internacional). “Como consecuencia normal de estos desarrollos, comenzaron a incrementarse las exposiciones a riesgos inherentes a la intermediación financiera desde niveles acotados”, justificó el BCRA. Estos datos consideran solo los préstamos bancarios. Sin embargo, el problema se ha generalizado. La mora entre los prestadores no bancarios —como billeteras y cadenas comerciales— pasó del 7,4% en noviembre de 2024 a 23,9% en enero pasado, según explicó el economista Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go. Consciente de la inquietud que esto genera, el Central buscó aclarar que, aunque el nivel de incobrabilidad se cuadruplicó en un año, no implica riesgos para la solidez del sistema financiero. “El sistema financiero viene sosteniendo un importante grado de solidez y resiliencia, basado en los significativos márgenes de cobertura en términos de liquidez, previsiones y capital”, sostuvo. En ese sentido, el ente monetario detalló que los saldos crediticios en situación irregular —netos de previsiones— “representan solo el 1,5% del capital regulatorio”, un nivel bajo en comparación con una muestra amplia de países, tanto emergentes como avanzados (con medianas de 6,5% y 6,6%, respectivamente). Además, destacó que la integración de capital alcanza el 29% de los activos ponderados por riesgo —más de tres veces la exigencia regulatoria según los estándares de Basilea— y el 48% del financiamiento al sector privado neto de previsiones. Ambos indicadores superan los promedios de la última década y los niveles observados en otras economías de la región. Esta holgura, subrayó, se verifica tanto a nivel sistémico como en todos los grupos de entidades. La reacción oficial deja en evidencia el temor a que el deterioro en la cobranza genere desconfianza entre los ahorristas, de allí las aclaraciones. Lo cierto es que este escenario complica los planes oficiales de relanzar el crédito en pesos. Esto se refleja en los esfuerzos del BCRA por sostener un buen nivel de liquidez en el sistema, que permita mantener tasas de corto plazo estables y con tendencia a la baja. Sin embargo, con los niveles de incobrabilidad en alza, la predisposición de las entidades a asumir más riesgos luce acotada. Por eso, se muestran más selectivas en su oferta y cautelosas a la hora de reducir las tasas en préstamos personales o en el financiamiento con tarjetas. “Con salarios e ingresos erosionados por una inflación en aceleración, hay que ser muy selectivos”, señalaron a LA NACION desde una entidad líder. Esto explica que las tasas activas —las que se cobran por prestar— se mantengan muy positivas en términos reales, mientras que las pasivas —las que pagan por depósitos— ya se ubican en terreno negativo. Se trata de una reacción defensiva frente a una economía que multiplica problemas en distintos sectores. Para los analistas de la consultora 1816, lo que emerge ahora es, en buena medida, consecuencia de lo gestado en 2024 —y en parte de 2025, en la etapa previa a las elecciones—, cuando las tasas alcanzaron niveles muy elevados. “Llegaron a superar el 70% real en bancos y el 200% en financieras. Eso generó cuotas mucho más pesadas para las familias y elevó la mora con un agravante: como muchos créditos fueron tomados a tasa fija, en un contexto de inflación en baja, el peso de la deuda aumentó”, explicaron en un reciente informe.