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“La malaria se ha terminado”: los números negativos de la economía argentina

2026-03-02 - 18:53

“La malaria ha terminado”, dijo ayer Javier Milei, en su discurso en el Congreso en el que, entre otros pasajes, apuntó a defender los logros económicos de su gestión. Y mientras el presidente destacó la incorporación de proyectos de inversión en el RIGI, la baja de la inflación, o una “mejora de más del 10%” en la economía tras un ejercicio de contorsionismo estadístico con los datos del EMAE (Indec), el país acumula en los últimos meses datos y estadísticas que muestran un escenario negativo en algunas variables sensibles en el día a día: el ingreso, los salarios y el consumo. Parece haber una situación heterogénea y a dos velocidades: la actividad económica muestra en promedio números más altos que en 2023, pero existe disparidad entre sectores y problemas en el empleo que afectan al bolsillo de miles de argentinos. Por ejemplo, el EMAE mostró que en diciembre la economía creció 1,8% en diciembre frente a noviembre (acumuló una suba promedio del 4,4% en el año), pero hubo caídas significativas en la industria (3,9%) y el comercio (1,3%). Ese proceso también se ve en el mercado de trabajo, con una economía que estadísticamente crece, pero no genera puestos de trabajo formales, mientras aumenta el cuentapropismo. De hecho, entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 se perdieron 78.700 empleos registrados en el sector privado, de acuerdo con los registros del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino). Al mismo tiempo, en el período se sumaron 88.500 monotributistas. El escenario tampoco presenta hoy expectativas de mejora, al menos en el corto plazo. Según una reciente encuesta del Indec entre más de 800 empresas industriales del país, solo un 4,3% de las empresas proyecta “aumentar” su número de empleados en los próximos tres meses. Un 80% dice que mantendrá su dotación, mientras que el 15,7% dice que disminuirá el tamaño de su plantel de trabajadores en el trimestre. Esa misma encuesta arrojó otra conclusión que describe el problema de los ingresos que golpea a los argentinos, en un contexto de estancamiento de la actividad y el empleo: un 53,5% de las empresas industriales del país afirma que el factor más importante que limita su capacidad de aumentar la producción es una “demanda interna insuficiente”. Lo mismo ocurre entre los supermercados: el 55,8% de las firmas consultadas dice que la “demanda” es el factor principal que limita su capacidad para incrementar la actividad comercial. Los números oficiales de ventas ilustran esa dinámica. Según el Indec, las ventas en supermercados aumentaron un 2% en 2025, cifra que solo revierte una parte del desplome del 11% acumulado en 2023. Lo mismo describen los datos de la consultora Scentia, que sigue el consumo masivo con el monitoreo de más de 8000 puntos de venta en el país. De acuerdo con la firma, en enero las ventas cayeron un 1,1% interanual (3,3% en supermercados) y 7% frente a diciembre (algo esperable por la estacionalidad de las fiestas y el cobro del aguinaldo), con los segmentos de bebidas sin alcohol (-8,5%) y productos de limpieza (-4,3%) como los más afectados. La dinámica que describe Scentia, con tres meses de estancamiento en la medición interanual, muestra un proceso que está lejos de una recuperación de corto plazo. De hecho, el consumo masivo en 2025 rebotó un 2%, pero luego de un desplome del 13,9% en 2024. Comparado con enero de 2023, el total de ventas es un 11% menor en la actualidad. Este panorama es consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos, también relevada por el Indec. En diciembre, últimos números oficiales del organismo, los salarios registrados perdieron con la inflación (2,8%) tanto en el sector privado (2,5%) como en el público (1%). El saldo también es negativo en la medición interanual: con un IPC que aumentó 31,5% en el año, hubo ajustes menores en los salarios privados (28,7%) y en el sector público (28,9%). Y a la pérdida del poder adquisitivo se suman otros factores como la quita de subsidios que impactó en subas del transporte o las tarifas de servicios públicos, además de las subas en rubros como las prepagas o la educación. Según estimaciones de la consultora Empiria, fundada por Hernán Lacunza, el “salario disponible” promedio de los argentinos (ingresos menos gastos fijos) fue en diciembre de 2025 un 6% inferior al de noviembre de 2023. Una de las apuestas del Gobierno para intentar revertir ese contexto fue el impulso al crédito, que partió de niveles muy bajos tras la aceleración inflacionaria de 2023 y se recuperó en paralelo a la baja de la inflación. Y mientras ese factor alimentó ventas y explicó parte del rebote de la actividad, enciende luces amarillas por el crecimiento en la mora. Con los bolsillos flacos por la baja en los ingresos, llegó al 9,3% la irregularidad de los préstamos bancarios a las familias, mientras que en el crédito no bancario (fintech, casas de electrodomésticos, etc.) llegó al 22,8%.

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