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La joya del sur de Francia que invita a recorrer sus callecitas a pie, un castillo y jardines imponentes

2026-01-28 - 15:51

En el valle de un río, Albi es pequeña y asombrosa. Colorida y vitícola, te recibe con un encanto casi toscano de arquitectura entre colinas, paisajes y una cultura grandiosa. Historia y naturaleza se preservan en Albi. “Oro blanco”: el alimento milenario que ayuda a restaurar la flora intestinal A pesar de tener la catedral de ladrillo más grande del mundo y ser patrimonio mundial por su bien cultural desde 2010, no es tan conocida como otras localidades del sur de Francia, que tienen, incluso, los monumentos más visitados del país. Con un castillo más antiguo que el célebre de Avignon, Albi es un destino único, con varios tesoros protegidos por la UNESCO. Pequeña como monumental, es un referente de la arquitectura medieval y renacentista francesa, en un entorno agradable, que se disfruta a pie. Fácil de recorrer, ya que la mayoría de sus atracciones se encuentran en un compacto casco histórico. Hay que perderse entre sus calles de casitas de ladrillo, claustros y jardines, crepe de marrón glacé en mano. Para después visitar la mayor colección en el mundo del artista Henri de Toulouse-Lautrec, con preciosas vistas costeras del río Tarn. Cálida y verde Ladrillo por ladrillo. En esta zona no había canteras, así que en lugar de construir en piedra se especializaron en la fabricación de ladrillos, realizados en tierra del río. Así levantaron la imponente Sainte-Cécile, la catedral de ladrillo más grande del mundo con un campanario que mide 78 m; que además, en su interior, resguarda 18 m2 de frescos en un azul profundo y decoraciones que la convierten en la catedral pintada más grande de Europa. Al lado, el Palacio de la Berbie también ofrece una monumentalidad rojiza, en uno de los conjuntos episcopales mejor preservados del país, que además posee unos exteriores impresionantes: un “jardín notable”, tan perfecto como colorido, al borde del agua, a orillas del Tarn. Punta del Este: precios de alquileres, novedades y todos los beneficios para el verano Otra joya albigense es el Mappa Mundi del siglo VIII, un excepcional trabajo documental que es el pergamino más antiguo que representa al mundo. Un testimonio manuscrito que es un hito en la cartografía y la historia de la representación del espacio, con 25 países. Escondida en el sur de Francia, desde la región Occitanie, entre los Pirineos y el Mediterráneo, Albi yace en el valle del Tarn y tiene 50.000 habitantes que disfrutan de un estilo de vida en conexión con la historia y la naturaleza. A las puertas de numerosos viñedos, de la Apelación de Origen Controlada Gaillac, con 400 propiedades vinícolas y bodegas. La fortaleza de la colina Construido en el Siglo XIII, la Berbie es uno de los castillos más antiguos de Francia, incluso anterior al célebre palacio de los papas de Avignon, que también se localiza en el sur de Francia y es uno de los 10 monumentos más visitados en el país. Estratégicamente ubicada, la edificación de la Berbie se encuentra en un lugar elevado que resulta un fuerte natural, un mirador sobre el río Tarn. Su aspecto defensivo cambió en el Siglo XV cuando se convirtió en una residencia. Clasificado como monumento histórico en 1862, su estado de conservación es excelente. Una distinguida representación de la arquitectura medieval y renacentista francesa. La parte más antigua del palacio se asemeja a la arquitectura de la catedral Sainte-Cécile. La parte lateral del palacio está coronada con techos de pizarra, típicos de los castillos de las orillas del Loira. No es una casualidad: fueron agregados por los Amboise, obispos de Albi de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, originarios de la Loire. Conocer a Toulouse-Lautrec Este antiguo palacio de los obispos -le palais de la Berbie- es el impactante escenario que acoge al museo Toulouse-Lautrec, el consagrado artista francés que nació en Albi en 1864, en una familia noble, tradicional propietaria de tierras en el Sudoeste francés.

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