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La hoja de ruta está, pero el debate es si hay que acelerar o ir despacio

2026-03-07 - 08:13

Hay una hoja de ruta. El debate se centra en si se puede transitar más rápido o hay que ir despacio. Y también se puede discutir si al conductor hay que adularlo o es mejor criticarlo para que llegue antes a la meta. Este escenario es el que enfrenta hoy el agro luego del acto de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el domingo pasado, a cargo del presidente Javier Milei. Aunque breve, la referencia al agro que hizo el primer mandatario fue importante. “El sector agropecuario tendrá su revolución”, dijo el Presidente y propuso duplicar la cosecha de granos para llegar a 300 millones de toneladas. Inversión de US$20 millones: la familia Brito suma un socio para un frigorífico y tomarán un 30% más de empleados Respecto de las retenciones, sostuvo: “Continuaremos el sendero de baja de retenciones de forma responsable y sólo en la medida que el superávit fiscal lo permita”. Quienes esperaban que Milei hiciera un anuncio fuerte sobre los Derechos de Exportación (DEX) se sintieron desilusionados por la ratificación de la política de cautela sobre la presión tributaria a la agricultura. En los días previos hubo rumores, agitados en la impunidad que brinda el anonimato en las redes sociales, sobre una probable eliminación de las retenciones. Pero una recomendación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la inauguración de una nueva línea de molienda de LDC en Timbúes sumó una cierta dosis de incertidumbre. El funcionario había calificado de “nefastas” a las retenciones y había pedido estar “atentos” al discurso presidencial del domingo. La buena noticia quedará para otra ocasión. Desde diciembre de 2023, el Gobierno bajó los DEX a la soja un 27%, al trigo 37,5% y al maíz 29,1%. Desde el punto de vista de quien decide la política económica pueden ser números significativos, pero para quien produce, particularmente la oleaginosa, el número es elevado porque hay una retracción directa del precio. El otro eje específico para el agro del discurso de Milei fue el anuncio de un nuevo régimen para proteger la propiedad intelectual en semillas y apuntar a la innovación. Como ejemplo del atraso del país en este rubro, dijo que “no puede ser que en el Chaco el algodón rinda 600 kilos por hectárea cuando en Brasil rinde 1200 kg.”. Además, objetó que Brasil triplique su producción de soja con semillas desarrolladas en la Argentina y que en el país no se pueden vender. En rigor, los principales factores que hicieron que Brasil se convirtiera en el principal productor mundial de soja fueron la expansión del área, el empuje de los productores brasileños y la ausencia de retenciones (tanto durante gobiernos de derecha como de izquierda). Claro que hay un reconocimiento a la propiedad intelectual en semillas, pero con un esquema de costos diferente al que enfrenta el productor argentino, que sigue soportando el peso de los DEX. Más allá de esa discusión, es evidente que la cuestión de la propiedad intelectual ya lleva demasiados años sin ser resuelta y eso afecta a la competitividad del agro argentino. Como se sabe, no involucra solo a cultivos como soja y trigo, sino también al algodón y las legumbres, entre otros. Hace más de 20 años que no se logra un consenso, aunque varias veces se estuvo cerca de alcanzarlo. Los puntos irresueltos se centran en el carácter oneroso del uso propio y la forma de control: ¿será el Estado o puede haber un sistema privado? Desde la industria celebraron la referencia que hizo el Presidente en su discurso. “El impulso a la adhesión de la Argentina al Acta 1991 de la UPOV constituye un paso decisivo para revertir un proceso que, durante décadas, fue erosionando la competitividad y la productividad del agro argentino por falta de actualización normativa y de reglas claras que acompañen el desarrollo tecnológico”, expresó la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). En cambio, desde las entidades de la producción, como Carbap, expresaron la necesidad de modificar la ley de semillas sin adherir a Upov 91. “Tenemos que seguir en la misma línea, adaptando algunas normas a la realidad y reconocer mejor la propiedad intelectual de los obtentores”, dijo Pablo Ginestet, secretario de Carbap. Hay productores que argumentan que no puede haber pagos por tecnología en las semillas mientras existan las retenciones. ¿Este puede ser una herramienta de negociación o es una excusa para dilatar el acuerdo? Se verá en los próximos meses si se aprovecha la oportunidad para lograr una solución definitiva a la cuestión o quedará en el cajón de las cosas que nunca se arreglan.

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