La hermana de las mellizas Carranza, desaparecidas en La Perla, le escribió una carta a Milei para que los forenses sigan la investigación
2026-03-20 - 23:30
CÓRDOBA.- Entre los 12 desaparecidos identificados a partir de restos óseos enterrados en un predio anexo al campo de detención clandestino La Perla, que funcionó en Córdoba durante la dictadura militar, está una de las mellizas Carranza. El Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) no logró determinar si se trata de Cecilia María o de Adriana María; todo el trabajo lo realizó a partir de un “fragmento” de resto óseo (un diente) encontrado en la zona de “Loma del Torito”. Olga Carranza, una de las hermanas de las mellizas de los tres que quedan vivos, apenas fue notificada de la identificación hace unos días le escribió una carta a Javier Milei. En el texto le cuenta un poco la historia de sus hermanas y le hace un pedido: “Miles de argentinos de bien (en los que me incluyo) esperamos tener respuestas. A estas respuestas las están dando los científicos y civiles que hacen un trabajo extraordinario con infinita paciencia y dedicación. Para realizar ese trabajo, como para todo en este mundo, hace falta dinero, así que le ruego (no me atrevo a poner ‘exijo’) que disponga de las partidas necesarias para que sigan las investigaciones y podamos poner a nuestros seres queridos en el lugar de descanso que merecen”. “Creo que no se nos puede negar este derecho -dice- ya que estamos en un país con democracia y donde el lema es ‘viva la libertad, carajo’. Lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Señor Presidente atienda este pedido por los miles de argentinos que lloran ante tumbas vacías y por mí, que todavía tengo una tumba por llenar“. Las mellizas Carranza nacieron el 6 de julio de 1958 en San Francisco, en el sudeste de Córdoba. Eran las más chicas de ocho hermanos. Estudiaron en la Escuela Nacional José de San Martín de esa ciudad y, en 1975, se mudaron a la capital provincial para cursar en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Siempre según datos del Archivo Provincial de la Memoria, Cecilia cursaba Ciencias de la Educación y Adriana estudiaba en la Escuela de Ciencias de la Información. Ambas militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Las dos fueron secuestradas en la pensión donde vivían en barrio General Paz en la madrugada del 5 de mayo de 1976. Tenían 18 años en ese momento. Por el hallazgo en el predio de “Loma del Torito”, al menos una de ellas estuvo en La Perla. El centro clandestino de detención y torturas funcionó entre mediados de 1976 y finales de 1978; fue creado por Luciano Benjamín Menéndez, uno de los hombres fuertes en los años más sangrientos de la dictadura, era jefe del Tercer Cuerpo del Ejército. “En las operaciones de zarandeo de entre cuatro y seis hectáreas de tierra apareció un diente -explica el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja a LA NACION-. Ese es el fragmento que se coteja con la prueba del ADN que dio un familiar y así se identifica que corresponde a una de las mellizas. Como comparten el ADN no se puede determinar a cuál de las dos”. Vaca Narvaja insistió en destacar el trabajo no solo del Eaaf, sino de la cooperativa encargada de zarandear la tierra: “Los militares metieron pala y camiones que retiraron material. Nunca se imaginaron que a partir de un pedazo de hueso se iba a poder lograr la identificación de las personas”. La promesa Mariana Sanmartino Carranza, hija de Olga y sobrina de las mellizas, tenía un año cuando sus tías desaparecieron. En diálogo con este diario recordó que para para sus hermanas mayores ellas eran “como sus ídolas. Alrededor suyo era toda una fiesta, una alegría, escuchaban a Raphael en el tocadisco de mis abuelos”. Tiene presente los relatos de que “buscaban la ropa de niños que en la familia ya no se usaba para regalar, que tenían una conciencia social muy clara”. Su mamá, quien tiene 88 años, le había prometido a sus padres -quienes murieron en 1994- llevarles a su tumba los restos de las mellizas. La familia fue notificada de la identificación el 11 de marzo y ese día los tres hermanos se reunieron para recordar a las mellizas. “Fue una especie de velorio o despedida por primera vez en 50 años”, sintetizó Sanmartino Carranza.