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La fiscalía pide más de siete años de prisión para Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega

2026-03-18 - 19:50

OSLO.– La fiscalía de Noruega solicitó una condena de siete años y siete meses de prisión para Marius Borg Hoiby, el hijo mayor de la princesa Mette-Marit, acusado de 40 delitos, entre ellos cuatro violaciones, violencia doméstica y múltiples cargos vinculados a amenazas, drogas y abuso. El pedido fue presentado en la recta final del juicio, que concluirá este jueves, mientras el acusado permanece en prisión preventiva por riesgo de reincidencia. El caso, que comenzó a juzgarse el pasado 3 de febrero en Oslo, se convirtió en uno de los procesos más sensibles para la monarquía noruega en años. Aunque Hoiby no ostenta un título real –es fruto de una relación anterior de Mette-Marit antes de su matrimonio con el príncipe heredero Haakon de Noruega–, creció dentro del entorno de la familia real y su situación generó un fuerte impacto público y mediático. La acusación sostiene que el joven de 29 años cometió cuatro violaciones contra distintas mujeres, algunas de ellas mientras dormían, además de seis casos de conducta sexual vejatoria. A estos cargos se suman agresiones, amenazas, daños, alteraciones del orden público, infracciones de tránsito y una violación grave de la ley antinarcóticos. Durante su alegato, el fiscal Sturla Henriksbo subrayó la gravedad de los hechos, especialmente en relación con las víctimas de violencia sexual. También puso el foco en los testimonios de exparejas, una de las cuales describió la relación como marcada por los celos, la violencia y el control. Hoiby, por su parte, admitió durante el juicio haber cometido agresiones y otros delitos menores, pero negó las acusaciones de violación, al sostener que las relaciones fueron consentidas. También rechazó haber grabado sin autorización a varias mujeres y negó los cargos más graves de maltrato. Uno de los testimonios más relevantes fue el de la influencer Nora Haukland, expareja del acusado, quien aseguró que durante su relación —entre 2022 y 2023— él ejercía conductas violentas, como agarrarla del cuello, además de controlar su apariencia y sus decisiones profesionales. El proceso judicial ha estado marcado por fuertes restricciones. El tribunal prohibió la difusión de imágenes del acusado y limitó la publicación de testimonios y pruebas, lo que redujo considerablemente la información disponible sobre el desarrollo de las audiencias. El acusado permanece detenido desde principios de febrero, cuando fue arrestado nuevamente por violar una orden de alejamiento dictada a favor de una de sus presuntas víctimas. Días antes del inicio del juicio, también había sido acusado de agresión y de amenazas con un cuchillo. El tribunal consideró que su prisión preventiva está “suficientemente justificada” y no resulta desproporcionada, rechazando un pedido de la defensa para que pudiera esperar el veredicto en libertad. Según la legislación noruega, los acusados que se encuentran detenidos al inicio de un juicio pueden permanecer en prisión hasta que se dicte sentencia, cuya fecha aún no fue establecida y podría demorarse varias semanas o incluso meses. A lo largo de las audiencias, Hoiby también hizo referencia a sus problemas personales. Reconoció tener adicciones al alcohol y a las drogas, así como trastornos psíquicos. En su primera declaración ante el tribunal, afirmó: “Tengo una necesidad extrema de afirmación. Mucho sexo, mucho alcohol. Pocos pueden identificarse con la vida que he llevado”. El joven ya había sido detenido previamente en agosto de 2024, cuando admitió haber transportado varios kilos de marihuana. Desde entonces, su defensa se centró en negar los delitos más graves y en denunciar una supuesta persecución mediática. “La prensa me ha acosado desde que tenía tres años”, declaró en una de las sesiones. Durante el juicio, insistió en que debía ser tratado como cualquier otro ciudadano noruego, sin recibir un trato diferencial por su vínculo con la familia real. En esa línea, su abogada, Ellen Holager Andenaes, sostuvo en el alegato final que su cliente no debía ser juzgado por su identidad sino por los hechos comprobados. El caso se desarrolla además en un contexto delicado para la monarquía. En las últimas semanas, la familia real noruega quedó bajo presión tras la difusión de antiguos contactos de Mette-Marit con el fallecido financiero Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales, y por los problemas de salud del rey Harald V de Noruega, quien debió ser hospitalizado recientemente durante un viaje privado. Agencias AFP y Reuters y diario El País

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