TheArgentinaTime

La ATP, con fondos saudíes, acelera para comprar la licencia del Argentina Open y cambiar su futuro

2026-03-18 - 12:10

“Matar el torneo o hacerlo crecer”. Eso es, según sentencian en el mundo del tenis, lo que hará la ATP con el Argentina Open, el certamen porteño de categoría 250 que se juega en el Buenos Aires Lawn Tennis Club desde 2001. El nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita anunciado para 2028 provocará muchos cambios en el calendario del circuito masculino. Y la gira sudamericana, teniendo en cuenta que el torneo saudí se disputará en febrero, mismo mes que Buenos Aires/Río de Janeiro/Santiago (Chile), sufrirá alteraciones. Sin embargo, al menos en el corto plazo, no hay una mirada apocalíptica sobre el tema para Argentina. Después de su visita del mes pasado a los torneos de Buenos Aires y Río de Janeiro, el presidente de la ATP, el italiano Andrea Gaudenzi, regresó a Europa y rápidamente convocó a una reunión del board para comentar lo que observó en los dos eventos más valiosos de la región (el argentino, por la historia; el brasileño, por la jerarquía, un 500). Según fuentes de LA NACION vinculadas directamente al torneo porteño, el máximo dirigente de la ATP puso la lupa en la infraestructura del BALTC, en confirmar (o no) lo que le destacaban de la “cultura tenística” del público albiceleste y en la capacidad de operación de los propietarios del torneo (la compañía Tennium, con sede central en Barcelona y fundada por el empresario belga Kristoff Puelinckx y el extenista francés Sebastien Grosjean). Hoy, más allá de las remodelaciones que Tennium y el BALTC impulsaron en el club durante los últimos años (sobre todo desde que, a mediados de 2023, acordaron la renovación del vínculo hasta 2033), la infraestructura actual del Argentina Open no es acorde a la de un ATP 500. Está lejos, por ejemplo, de la puesta en escena del ATP carioca. ¿Podría serlo? Sí, pero con más inversión y ampliación. Gaudenzi validó la efervescencia del público sudamericano por el tenis. Y, puntualmente durante sus charlas con los ejecutivos de Tennium, planteó una posibilidad concreta que hasta entonces estaba fuera de radar: que la ATP adquiera la licencia del certamen para tener voz y voto en el futuro del mismo. ¿Para qué? Para acomodarlo en la fecha que desee, le cambie la superficie si así lo ve estratégicamente necesario, lo potencie en categoría (de 250 a 500) o... lo elimine del calendario, una opción que, por ahora, no correría. “Es imposible discontinuar el torneo”, le dijeron a LA NACION desde Tennium, en las últimas horas de días intensos y decisivos, con reuniones y evaluaciones. Martín Hughes (ejecutivo uruguayo de Tennium) y Martín Jaite (director del torneo) estuvieron recorriendo las instalaciones del BALTC, pensando y planificando potenciales cambios para el montaje del torneo en el futuro. La ATP ya le envió modelos del posible convenio a Tennium y la idea de la entidad que administra el tenis masculino profesional es comprar el torneo porteño y dejar a la compañía europea operándolo por cinco (o siete) años. The New York Times publicó que la ATP haría esa transacción con los fondos que recibe de SURJ, la división deportiva del fondo soberano de inversión de Arabia Saudita, algo que distintas fuentes también le ratificaron a LA NACION. El reino del Golfo no suele tener límites económicos y los ofrecimientos para los actuales propietarios de los torneos ATP serán muy superiores a los que se manejan en el mercado (de 15 a 20 millones de dólares para los de nivel 250), volviendo irresistibles las propuestas. Está claro que Tennium, en este caso puntual de Buenos Aires, realiza un negocio y más allá de cualquier vínculo afectivo con la plaza porteña y la intención de defenderla, evalúa seriamente la chance de vender. De hecho, la misma compañía venderá el ATP 250 de Bruselas que maneja desde 2016 (y se juega en octubre) a la federación de tenis de Italia: el evento, bajo la custodia del país que hoy tiene a los dirigentes de mayor peso en el tour, se trasladaría a mediados de año y cambiaría la superficie, de cemento a césped. Este movimiento “libera” un lugar en la gira indoor de fin de año de Europa, al que podría sumarse Rotterdam y/o Montpellier, torneos bajo techo que hasta ahora se juegan en febrero, junto a la gira en Sudamérica. ¿Qué busca la ATP adquiriendo licencias de torneos? Tener autonomía en sus decisiones: acelerar su intención de eliminar más eventos 250 de los que ya quitó, confirmar nuevos upgrade a categoría 500 (al que aspira Buenos Aires), acortar la temporada (para que los jugadores tengan más descanso) y potenciar el rediseño del tour colocando la atención en los eventos más valiosos, los Grand Slams y los -ahora nueve, diez en 2028- Masters 1000. La ATP busca que los mejores jugadores se concentren en los eventos de mayor jerarquía. Un Masters 1000 en Arabia durante febrero, por más que sea de una semana y no de dos como la mayoría (salvo Montecarlo y París), será una amenaza para el espectáculo de Buenos Aires y Río: los jugadores top, estimulados por los puntos y los jugosos premios económicos saudíes, optarán por jugar en esa región antes que en Sudamérica. Por eso se evalúa algún tipo de “salvataje” para la gira sudamericana y colocar dos ATP 500 juntos es una alternativa. Los dueños del torneo de Buenos Aires están muy expectantes por lo que pueda ocurrir en breve (se espera que la decisión de Gaudenzi sea pronto). El mes pasado, durante el ATP porteño, Tennium quiso saber cuál sería la postura del gobierno nacional en caso de que el evento obtenga el salto a 500, ya que representaría una mayor inversión y obtendría una mayor visibilidad: se produjeron reuniones entre representantes de ambas partes y los dueños de la compañía sintieron que, de alguna manera, serán acompañados por el gobierno de Javier Milei en caso de que el upgrade se concrete. “Tenemos al apoyo 100% de las autoridades del país”, le aseguraron a LA NACION. Algo no menor. Para que el torneo crezca de categoría deberá salir de su zona de confort y ampliar su espacio. Para ello necesitará, entre otras acciones, todavía más apoyo del que tiene del gobierno de la Ciudad (es uno de sus sponsors), porque precisará abarcar más terreno en la zona del bosque de Palermo, en las calles aledañas al estadio central y hasta del viaducto del tren Mitre donde hoy funciona un paseo gastronómico. Hoy, el torneo utiliza cinco canchas del BALTC, pero si fuera un 500 necesitaría, al menos, dos más: precisará montar un segundo y un tercer estadio, como tiene el Río Open. También precisaría comprender más lugar en el club, como la misma empresa dueña del Argentina Open hace en el Real Club de Tenis Barcelona operando el ATP catalán. Es más: en el recorrido que hizo Gaudenzi por el BALTC, el sábado de las semifinales (14/2), llegó hasta el Club House. “Le gustó mucho el lugar y consultó por qué esa parte del club no se utilizaba para el torneo”, le contó Hughes a LA NACION. Hoy, así como está cimentado y pese a que esta temporada hubo una concurrencia menor (62.000 contra los 65.000 de 2025), el ATP de Buenos Aires es rentable y luce firme. Este año, el torneo repartió US$ 675.310 en premios. Generalmente, para calcular cuánto cuesta producir un torneo de tenis se calcula el prize money total por tres: en este caso, serían unos US$ 2.000.000. El torneo de Río, de categoría 500, entregó US$ 2.469.450 (hacerlo cuesta unos US$ 7.500.000). Si el Argentina Open crece a categoría 500, además de la inversión que debería hacer para mejorar las condiciones edilicias del court central (en octubre se cumplirán cien años de su construcción), mejorar la hospitalidad y ampliar las distintas zonas (como la comercial y el patio de comidas), triplicará sus gastos. También que ampliará sus ingresos, claro. Por ejemplo: hoy, por ser un 250, Buenos Aires está en un pool de torneos de ATP que recibe un millón de dólares por los derechos de transmisión y digitales centralizados: la cifra aumentaría a US$ 3.000.000 en caso de convertirse en 500. Muchas veces se habló de cambios, pero en esta oportunidad, a partir del contundente desembarco saudí, la ATP está decidida a llevarlo adelante.

Share this post: