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Karina juega en la Justicia mientras el peronismo no está

2026-03-06 - 03:23

La extrema debilidad de la oposición potencia la exhibición de fortaleza del Gobierno. La diferencia establecida a su favor con esta desigualdad lo obligó a figurar un conflicto inexistente para demostrar que sus rivales políticos todavía representan un riesgo para su gestión. Pero el show catártico montado por Javier Milei en la Asamblea Legislativa volvió a desnudar que la disputa interna es el principal factor de desestabilización que acecha al oficialismo. Aunque el Ejecutivo no adelantó detalles, legisladores libertarios aseguran que la agresiva exposición presidencial se ajustó a un guion de Santiago Caputo. El asesor presidencial es el principal damnificado por el cambio que Karina Milei introdujo en el Ministerio de Justicia. El primero de una serie que aspira a realizar, con la ceremonia en el Congreso como punto de inflexión de su pelea por espacios de poder con Caputo. Aunque tal vez sea conveniente considerar como un anticipo involuntario de ese futuro los forcejeos previos al ingreso al recinto. Victoria Villarruel interpuso su cuerpo al de Karina para defender el lugar que le asigna el protocolo, mientras sus custodios se trenzaron en una puja con los del Presidente. Disfuncionalidades omitidas por la transmisión oficial que tampoco mostró el abandono de la Asamblea de las senadoras por Córdoba y Santa Cruz, Alejandra Vigo y Natalia Gadano. Los gobernadores de esas provincias, Martín Llaryora y Claudio Vidal, ensayan acercamientos al Gobierno. A diferencia de Vigo y Gadano, Pro y la UCR parecieron autoconvencerse de que las palabras ofensivas de Milei los excluían y se dirigían exclusivamente al kirchnerismo. Las más de 200 vacantes en la Justicia Federal, las tres de la Corte y la del procurador general son buenas razones para inocularse con esa llamativa pasividad. Nadie quiere pelearse en la antesala de esa negociación con el oficialismo. Mucho menos con Karina luego de su demostración de constancia para que Santiago Viola sea parte del Gobierno. Viola es el hombre de confianza de Karina en asuntos jurídicos. Pero objetado por sus antecedentes penales para ocupar un cargo. Un asunto que pasó al olvido. El hijo de la excolaboradora de María Servini, Claudia Balbín, fue quien propuso a Mahiques luego de su emancipación de Daniel Angelici. El todavía jefe de los fiscales porteños escapó a su tutela con el ascenso obtenido por mérito propio en la corporación judicial. La buena impresión que Viola tenía de Mahiques, un viejo amigo, se acrecentó cuando lo auxilió en un siniestro vial. Mahiques convirtió en un literal agujero negro la causa abierta contra Viola por embestir a un auto con el suyo y provocar la muerte de Martín Maidana. A Viola, que rechazó el control de alcoholemia, lo habría impactado la temeraria y audaz gestión de Mahiques en lo más alto del poder para socorrerlo. El acceso y su desempeño en esa cumbre inhóspita. Pero aún más su desprendimiento. Mahiques no le cobró a Viola honorarios por los servicios prestados. La forma en que Sebastián Amerio fue despedido hace presumir que no hubo satisfacción con los suyos. El exsecretario de Justicia fue notificado de su salida mientras participaba de una reunión en el Consejo de la Magistratura. ¿Un preaviso para Caputo, su jefe político? Mariano Cúneo Libarona se quejó de la interferencia en sus tareas de Amerio, su segundo, cuando dejó esa cartera. Hay quienes sostienen que Cúneo Libarona no fue sincero del todo. También estaría disgustado con los Milei. Según versiones maliciosas, especuló con atrincherarse en su despacho cuando creyó que se declararía desierto el concurso abierto para hallarle un sustituto. A esa renuencia se le atribuye que su renuncia se le haya exigido antes de que Mahiques fuese elegido. La encerrona del peronismo en su crisis alimenta el presunto devaneo oficial. Además de las negociaciones por la unidad que implicaría consensuar una candidatura presidencial que satisfaga a todos los sectores, la de Axel Kicillof comienza a tropezar con la tradicional dificultad de quienes no tienen reelección en su cargo. El gobernador amenazó con pactar con Pro y los libertarios las autoridades del Senado bonaerense si el kirchnerismo no le entregaba la vicepresidencia primera de esa cámara y la jefatura del bloque Unión por la Patria (UXP). No está del todo claro si quien le hizo notar que no podía tomar esa decisión y presidir al mismo tiempo el peronismo bonaerense, pertenece a su sector, Movimiento Derecho al Futuro (MDF) o a La Cámpora. O, sencillamente, se trató de un ejercicio colectivo de sentido común. Lo cierto es que la oposición interna le impuso al gobernador a Mario Ishii como vice primero del Senado y a Sergio Berni al frente de la bancada de UP. El remezón visible de un movimiento subterráneo provocado por el veto de Kicillof a la lista que Julio Alak negoció con todos los sectores para presidir el peronismo bonaerense. Kicillof se habría inquietado con la reconocida habilidad política del intendente de La Plata para lograr el aparente colmo de lo imposible. Una lista de unidad sin la intervención del gobernador. El resto es conocido. Cristina intimó a Kicillof a ocupar la presidencia si quería el lugar para el que no tenía consenso Verónica Magario, su candidata y vicegobernadora. Alak no oculta su intención de ser candidato a gobernador. Una posibilidad de la que recela el círculo íntimo de Kicillof, que lidera su ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Hasta esta experiencia fallida, Alak funcionó como un aliado importante de Kicillof. Aunque este desaire al intendente de La Plata no sería el primero. Hay quienes sostienen que Kicillof le habría prometido ocupar la jefatura de Gabinete que recrearía y el alejamiento de Bianco de la cartera que ocupa. La impresión de un principio de descomposición en el MDF es insinuada, además, por los 15 distritos donde habrá elecciones internas el 15 de marzo. Uno es San Miguel, donde dos ministros de Kicillof se disputarán el control del PJ. Gabriel Katopodis, de Infraestructura, tiene por candidato a Juan José Castro. Un concejal asociado históricamente a la sagacidad de Joaquín de la Torre para dispersar cualquier intento de arrebatarle el municipio donde ahora gobierna el intendente Jaime Méndez. Larroque pondrá a competir a Santiago Fidanza, su segundo en el Ministerio de Desarrollo Comunitario. No deja de ser curiosa la aparente coincidencia de Larroque con Juan Debandis, dirigente de Tres de Febrero. Los dos acusan a Katopodis de avaricia. Política por supuesto. Otra disputa relevante tiene lugar en Tigre. El municipio donde el intendente Julio Zamora derrotó en las PASO de 2023 a Malena Galmarini, la esposa de Sergio Massa, titular del Frente Renovador. Por aparente presión de Massa, la Junta Electoral del PJ impugnó la lista que presentó Zamora, encabezada por su hermano Mario. Pero el juez con competencia electoral, Alejo Ramos Padilla, le ordenó a la Junta Electoral que la aceptara. Ramos Padilla rechazó también la impugnación a su decisión presentada por el candidato de Massa, Luis Samyn Ducó. Aunque el artículo 32 de la ley de partidos políticos convierte en inapelables los fallos de la Justicia Electoral, Massa interpuso un recurso en la Cámara Nacional que sigue sin expedirse. La Cámara tiene tres miembros. Massa ha obtenido fallos favorables de dos de ellos: Santiago Corcuera y Daniel Bejas.

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